Documental “H20mx”: se agota el agua para el DF

Sin rodeos, los realizadores y guionistas del documental H2Omx, distribuido por :ND Mantarraya, registran puntualmente el desabasto, el desperdicio y los graves conflictos de contaminación del agua en la capital. Por ello, cineastas e investigadores forjan “un llamado urgente a la acción y al compromiso de los ciudadanos y gobiernos”, alertando que para el año 2025 podría agotarse el suministro de los mantos acuíferos en la Ciudad de México.

Mientras los legisladores y los políticos se ocupan de lleno en la Ley Energética y la Ley de Telecomunicaciones, el agua potable en el Ciudad de México (donde se genera el 4% de la economía del país) se acaba, “y ese sí que es un problema descomunal”, evidencian José Cohen, Lorenzo Hagerman y Alejandra Liceaga, directores y guionista del documental H2Omx.

A estrenarse el 28 de agosto en los cines de México, el filme muestra cómo el suministro de agua para esta urbe con 22 millones de habitantes, antes una zona rodeada de lagos, es un problema real.

El documental, donde también Olga Cáceres es guionista, lo conforman un sinnúmero de testimonios de investigadores y estudiosos del agua, los cuales alertan que para el 2025 “no habrá suficiente de este líquido vital en el acuífero subterráneo” y arrojan otro dato preocupante: “El reto para el 2030 es abastecer de agua a 29 millones de habitantes en el Distrito Federal”; pero el asesor en medio ambiente Arnold Ricalde exhibe a cuadro que desde hace 20 años que esta metrópoli se quedó sin agua:

“Ya estamos importando este líquido de cuencas de otras regiones del país, en específico del sistema Cutzamala, ubicado en Hidalgo, Michoacán, que baja a las presas del Bosque, Valle de Bravo, Los Berros y Villa Victoria. En esta última se potabiliza y se pasa por las líneas del acueducto del Valle de México”.

Los cineastas destacan en el documental que 40% del agua para uso y consumo se pierde en fugas en el Valle de México. Ante todo, los especialistas entrevistados son positivos y proponen que para el tema del agua deben invertirse de entre 6 a 10 años, de 4 a 8 mil millones de dólares.

“No resuelve el problema, pero sería un avance muy importante. Esa cifra representa un esfuerzo muy grande tanto del gobierno federal, como de los regímenes estatales que están involucrados en la zona metropolitana”, sostienen. Cohen pregona, en entrevista, que invirtieron más de 7 meses de investigación para crear H2Omx.

Liceaga, productora además de la cinta, acentúa también en charla con Proceso, que al principio de la investigación, antes de entrar en relación con las instituciones nacionales y estatales responsables del agua, tuvieron un “acercamiento afortunado” con la Universidad Nacional Autónoma de México, a través de los institutos de Geografía y de Estudios Sociales, y con el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas):

“Los investigadores nos explicaron muy abiertamente todo. Nos manifestaron que las cifras que nos daban eran cuentas alegres; pero, bueno, hay que hacerse un criterio. Entre la información que nos ofrecieron las oficinas dedicadas al agua, disponible para cualquier persona en sus páginas de internet, y la que presentamos en números, los expertos nos guiaron. Obtuvimos las posturas oficiales y la asesoría académica, eso nos permitió balancear.”

Cohen ha producido reportajes para televisión, documentales y cortometrajes a nivel nacional e internacional. Entre sus trabajos como productor destacan La guerra contra las drogas de México para la BBC, Un día de gloria para Discovery Channel y La vida en la línea, que obtuvo el Premio del Jurado en el Festival de Cine Internacional Al Jazeera 2008.

Hagerman es un cinefotógrafo y director conocido por Presunto culpable, Heli y Which Way Home.

Emergencia nacional

H2Omx exhibe cómo residentes de colonias de Xochimilco y Tlalpan no cuentan con agua y recorren cuadras para abastecerse de ella.

Los directores, en el largometraje, delatan que no se está cumpliendo el artículo IV de la Constitución que establece que toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua en forma suficiente, salubre y asequible.

Sin embargo, se presenta la labor de una asociación civil, Isla Urbana. Son captados con la cámara a dos de sus miembros, el diseñador industrial Enrique Lumniz y el ingeniero civil David Vargas, cuando instalan un sistema de captación de lluvia en Tlalpan. Ya han instalado mil 300 y han sido un éxito ya que recolectan 60 millones de litros de agua de lluvia al año. El Instituto Tecnológico de Massachusetts reconoció el proyecto de este grupo como uno de los más innovadores del mundo.

En la cinta se denuncia que a nivel gobierno federal y estatal no existe un programa integral de recolección de agua de lluvia, la cual además se mezcla con aguas negras y se desperdicia.

El ingeniero Federico Mooser Hawtree, quien labora en el pozo de explotación en Iztapalapa, el cual lleva 200 metros de profundidad, explica en pantalla grande:

“No sabemos si el agua que encontremos sea buena, mediana o mala de calidad, estamos explorando en lo incógnito.”

Los realizadores evidencian que existen 900 pozos de extracción operados por  Sacmex y sólo existe uno de exploración, el de Iztapalapa.

Los expertos revelan en H2Omx que el agua de lluvia tarda 80 años para que recargue el acuífero y 5 mil 321 millones de litros  de  agua  se extraen  diariamente de ese acuífero.

Liceaga rememora a este seminario que le presentaron a HSBC México, a través del Estímulo Fiscal del Artículo 226 de la LISR (Eficine), varias ideas para un documental:

“El  agua era uno de los temas. Esto fue hacia el 2010, afortunadamente encontramos terreno fértil en el propio contribuyente. Desarrollamos esta cinta porque era evidente que de los muchos tópicos que nos mantienen en estado de emergencia en el país, el principal es este porque va ligado a la salud, la igualdad y la equidad. Una población sana puede dedicarse a estudiar, trabajar, divertirse y amarse, pero desgraciadamente no somos una población sana por la situación del agua.”

Interviene Cohen:

“El agua es mucho más importante que cualquier situación energética o de telecomunicaciones, y decidimos atacar la mala situación desde una visión ciudadana y tratar de generar el debate para que juntos, sociedad civil, gobierno, iniciativa privada e intelectuales, pongamos el problema en el nivel que se requiere.

“Económicamente también el Valle de México es muy importante para la economía del país, y si la economía del área metropolitana se llega a colapsar, también el futuro económico del país y las metas que tiene México programadas se estropearían por la falta de agua.”

Desean, insisten, ser un instrumento para sacar el conflicto a discusión.

“Con el pozo de Iztapalapa estamos viendo si encontramos un nuevo acuífero. Esas son políticas ya como del siglo XIX, ¡habiendo tanta agua en el valle podríamos innovar de una manera increíble este país!, pero no, mejor estamos dándole con el petróleo”, arguye Cohen.

H2Omx delata que el 88% de las aguas del país están contaminadas. Descubre canales y ríos llenos de basura por los productos que consume la sociedad y los productos que desechan las grandes empresas. Por ejemplo, el canal de San Juan Tlalpizahuac, Estado de México, que desprende un tufo intolerable para la gente.

La Ciudad de México trata únicamente el 7% del agua que desecha, revelan los autores del documental, y la falta de higiene es uno de los aspectos que más se preocupa Liceaga en mostrar.

Durante las panorámicas aéreas que capta la lente se explica en off que el gran canal de desagüe del valle recorre 60 kilómetros a cielo abierto. Y sólo se construye una planta de tratamiento de aguas residuales en Atotonilco, Hidalgo. La siguiente escena muestra la espuma que surge de la mezcla de residuos industriales y detergentes de uso doméstico en el Valle del Mezquital, Hidalgo. Allí, donde hay milpas de maíz, son filmados el ingeniero Ignacio Barrera y el químico Joel Zavaleta, de Onsite Laboratories de México, mientras estudian qué contaminantes se hallan.

El resultado es negativo: hay estaño, antimonio, cobalto y bromo. No dudan en aclarar que ese maíz por ningún motivo debería consumirse. Para los especialistas, la planta de Atotonilco no tendrá la capacidad de eliminar metales pesados.

Lo peor es que 3 mil 600 millones de litros de aguas negras de la capital mexicana son descargados diariamente al estado de Hidalgo. Un productor de maíz, Anastasio Jiménez, divulga a cuadro que como no les llega agua blanca, ya no utilizan abono, y así se logran toneladas de maíz:

“Esos cultivos contienen coliformes fecales. Nosotros los campesinos vivimos de esto, si no hubiera agua, tendríamos que enmigrar.”

Toneladas de verduras y legumbres viajan diariamente de Hidalgo al Distrito Federal.

“Ya no tenemos tiempo. Es momento de que la sociedad civil y el gobierno se sienten con los expertos a analizar el problema del agua. No hay que inventar nada nuevo, las tecnologías del agua a nivel mundial allí están. Estamos atrasados 20 años, y cada día se va sumando a ese atraso lamentable”, deplora Cohen.

Hagerman, vía Skype desde Mérida, relata consternado:

“Cuando ves ilustrado y resumido el problema en una investigación como en H2Omx, te genera impotencia. Lo importante es difundir que hay que realizar acciones inmediatas. Ya no podemos esperar más.”

Al preguntar a Cohen cómo ven la falta de conciencia de la gente que siembra con agua contaminada las lechugas y el maíz, remata tajante:

“La falta de conciencia empieza por el Distrito Federal, desde acá enviamos a Hidalgo toda nuestra basura en el agua. Ellos son agricultores, si no les llega esa agua, no tendrían trabajo. No les queda mucho de otra. ¡Es muy desafortunado el asunto!”

Han intentado proyectar el filme al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, quien se ha negado recibir a los realizadores.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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