Acusan a Monsanto de propiciar la extinción de la mariposa Monarca

Roundup, el herbicida de Monsanto. Foto: Especial Roundup, el herbicida de Monsanto. Foto: Especial

MÉXICO, D.F. (apro).- El herbicida Roundup, desarrollado por la empresa de transgénicos Monsanto, es uno de los principales factores que están empujando a la extinción de la mariposa Monarca, pues el producto erradica la planta de algodoncillo donde desova el insecto, misma que sirve de alimento a su oruga, acusó un grupo de organizaciones ambientalistas estadunidenses.

Los especialistas urgieron al gobierno de Estados Unidos a poner a la mariposa bajo protección de la ley federal relativa a las especies en peligro de extinción.

Las organizaciones demandantes –entre ellas el Centro para la Diversidad Biológica y el Centro para la Seguridad Alimenticia– acompañaron su petición con un extenso reporte científico. El documento destaca el desplome de 90% de la población de la mariposa desde la década de los 90. Estima que en 1996, mil millones de mariposas invernaron en México, pero para 2013 sólo fueron 35 millones.

Antes de emprender su larga migración hacia los oyameles que abundan en las montañas boscosas de Michoacán y sobre los cuales reposa el invierno, la mariposa Monarca pasa la primavera y el verano procreando en el sur de Canadá y en Estados Unidos. Ahí, su ciclo de vida depende directamente de la planta del algodoncillo, cuyo nombre científico es Asclepias.

En 1996, abunda el reporte, Monsanto abrió a la venta sus semillas de maíz y soya genéticamente modificadas para resistir al Roundup, su famoso herbicida elaborado con base al glifosato. Tan solo 17 años después –en 2013– 93% de la soya y 85% del maíz producidos en Estados Unidos eran transgénicos resistentes al Roundup.

El aprovechamiento del químico se hizo a gran velocidad durante el mismo periodo: Pasó de 4 mil a 92 mil toneladas entre 1996 y 2013 y su uso se intensificó de uno a dos esparcimientos por año. Entonces, la superficie de cultivo de plantas transgénicas se multiplicó por nueve en el mismo lapso, según el informe.

Los productores agrícolas emplean el Roundup en cantidad industrial en 12 estados del Medio Oeste estadunidense, también conocido como Cinturón Maicero, según el documento. Agrega que entre las hectáreas de plantas de maíz crece la planta de algodoncillo y es ahí a donde llega la mayoría de las mariposas Monarca.

Precisa que si bien la planta de algodoncillo resistió a los herbicidas que los agricultores derramaron durante el siglo XX, el uso del Roundup la diezma desde hace dos décadas. Entre 1999 y 2012, 64% de su población en el Medio Oeste desapareció, gran parte de ella ubicada en los campos de maíz. Peor aún: dicha población se reduce a la mitad cada dos años.

Y no sólo eso. El documento afirma que “las plantas de algodoncillo (que crecen en) los cultivos de maíz producen un número de Monarcas cerca de cuatro veces superior al de las mismas plantas en otro entorno”. Por ello, la población de mariposas nacida en Medio Oeste se redujo en 88% entre 1999 y 2012.

Estima que desde los años 90, el hábitat de la mariposa se redujo en una tercera parte, lo que representa una superficie perdida equivalente al tamaño del estado de Texas.

En su blog “Hablando Claro”, la transnacional Monsanto califica de “leyenda urbana” la aseveración de que el Roundup mate a la mariposa Monarca –una “maravilla de la naturaleza”–. Argumenta que “las poblaciones se vienen reduciendo desde hace muchísimos años”.

Basado en una publicación científica –cuando el estudio de las organizaciones ambientalistas dedica 33 de sus 159 páginas a la bibliografía–, Monsanto afirma que “hay motivos más importantes que los herbicidas por los que las poblaciones de la mariposa se están reduciendo, como la destrucción del hábitat, desastres y cambios climáticos y la reducción del número de plantas del algodoncillo (sic)”.

Tala mortal

El estudio no desmiente a Monsanto. Si bien plantea la gran responsabilidad que tiene el uso del Roundup sobre la exterminación de las plantas de algodoncillo –situación que a su vez desencadena el desplome en la población de la Monarca–, también señala que “enfermedades, depredación (de especies invasivas), y otros factores como el cambio climático, el uso de pesticidas y la carencia de regulaciones para proteger la mariposa” la amenazan.

En México, las mariposas pasan el invierno en doce macizos boscosos que separan el Estado de México de Michoacán y forman parte de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, creada en 2000 y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008.

Sin embargo, a pesar de las medidas de protección establecidas en la zona de invernadero, el informe de los ambientalistas estima que para el 2030, sólo 30% de la reserva actual reunirá las condiciones para acoger a la mariposa durante el invierno.

Peor aún: “Las proyecciones revelan que a finales de siglo, el hábitat apropiado para la mariposa monarca podría desaparecer de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca”.

La talada ilegal de madera, que los pobladores usan como material de construcción o leña, destruye los soportes de las mariposas durante su largo sueño invernal, junto con los incendios y las plagas que afectan al bosque, señala el documento.

Asimismo, lamenta que los avisos que emite el Plan para la Conservación de la Monarca de América del Norte –firmado en 2008 por los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México–, carecen de carácter obligatorio. Dicho programa alertó sobre la responsabilidad de los herbicidas elaborados con glufosinato en la destrucción de las zonas de procreación de la mariposa, pero la advertencia no generó reacciones.

Otro factor con fuerte potencial devastador para la Monarca reside en las sequías, las altas temperaturas y las tormentas heladas, productos del cambio climático que provoca el hombre sobre el planeta. “Una tormenta de invierno mató entre 468 y 500 millones de mariposas en 2002”, asegura el informe.

Y urge: “El Servicio (de Peces y Fauna) debe actuar pronto para proteger esta especie icónica y demarcar su hábitat crítico, para revertir su declive precipitado y para planear la supervivencia y la recuperación a largo plazo de la Monarca”.

Ante el argumento de que, al contar con una población de 35 millones de individuos, la mariposa Monarca no está en peligro de extinción, el informe rememora el caso de una especie de murciélago australiano, el Pipistrela de la Isla de Navidad.

Este murciélago era una especie común en 1984. En 1994, los científicos se alarmaron sobre el declive de su población y urgieron aplicar medidas de emergencia para protegerlo de la extinción, pero nunca fueron aplicadas. Según el informe, el último espécimen vivo de esta especie se observó en 2009.

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