Dejan libre a implicada en atentado fallido contra mando de la SSP-DF

MÉXICO, D.F. (apro).- Desestimados los delitos de delincuencia organizada y ataques a la paz pública, Tania Vázquez Muñoz, La Tania –acusada de participar en el bombazo de 2008 en avenida Chapultepec, cerca de las instalaciones de la sede principal de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP)–, quedó en libertad en las primeras horas de este jueves.

El 15 de febrero de aquel año, “La Tania” acompañaba a José Manuel Meza Campos “El Pipen”, quien supuestamente colocaría el artefacto explosivo en el vehículo del director sectorial de la dependencia capitalina, Julio César Sánchez Amaya.

De acuerdo con las investigaciones, el artefacto fue preparado para explotar entre las 14:10 y 14:30 de ese día, pero Meza se confió y le estalló en las manos. El sujeto perdió la vida y Vázquez Muñoz resultó lesionada.

Seis años después del hecho, “La Tania”, sentenciada por los delitos de delincuencia organizada y ataques a la paz pública, quedó libre por la mala integración de la averiguación previa y las reformas que los legisladores capitalinos avalaron al Código Penal del Distrito Federal.

Pasada la una de la madrugada, la joven fue recibida por sus familiares, quienes la subieron a una camioneta para retirarse de las inmediaciones de la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla, en Iztapalapa.

De acuerdo con información publicada por el semanario Proceso en su edición del 2 de marzo de 2008, una semana antes del fallido atentado contra Sánchez Amaya, los matones contratados por el cártel de Sinaloa originalmente habían planeado ejecutar al funcionario policiaco en las inmediaciones de su casa, ubicada en un conjunto habitacional llamado El Arbolillo, en Chiconautla, Estado de México.

Sin embargo, los sicarios desistieron de su idea al percatarse de que cerca del domicilio particular del funcionario –con indicativo Pegaso– había unas oficinas de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México y, por ende, una nutrida presencia de patrullas y policías.

Lo anterior, según la nota firmada por Raúl Monge, se desprende de las declaraciones ministeriales de Tania Vázquez Muñoz, vendedora de droga al menudeo en Tepito, que resultó herida en el operativo organizado por una docena de delincuentes y narcomenudistas del Distrito Federal y del Estado de México para asesinar a Sánchez Amaya.

De acuerdo con “La Tania”, el 7 de febrero acompañó a Mauro, Gerardo y Érika a ese lugar donde, de acuerdo con la versión que le dieron sus amigos, el jefe policiaco tiene varios departamentos.

En el trayecto, dijo, Mauro y Gerardo comentaron que les habían encargado “matar a un director de la policía”, pero que nunca dijeron quién les había hecho el encargo. Lo único que agregaron fue que “no se trataba de cualquier persona”.

“La Tania” declaró que antes de llegar a la unidad habitacional –de la que no dio mayores detalles, salvo que se encontraba en un pueblito, lejos de la ciudad–, Mauro, Gerardo y Érika le confiaron que no era la primera vez que asesinaban a una persona, que ya anteriormente lo habían hecho.

En la tercera de cinco declaraciones ministeriales que rindió, del 16 de febrero al 3 de marzo de 2008, la mujer relató que al llegar a su objetivo, sus acompañantes bajaron del auto –un Golf o Jetta negro– y ella permaneció dentro del vehículo.

Pero cuando perdió de vista a sus compañeros se bajó del coche, caminó un poco –“porque se me antojaron unos esquites”– y alcanzó a ver que en la zona había varios comercios, una pizzería, un puente y un canal.

Luego de un rato, Tania regresó al vehículo y minutos después llegaron Mauro, Gerardo y Érika, a quienes escuchó decir: “Ya ves, te dije que ahí vive, la chava que iba entrando era su hija”.

También señalaron que no iba a ser fácil asesinar al funcionario de la SSPDF porque “siempre traía un chaleco antibalas y siempre andaba con escolta”.

Según Tania, sus amigos hicieron igualmente referencia a unas oficinas de la PGJEM y a que había muchas patrullas y policías, por lo que no sería fácil cumplir con el trabajo en ese sitio. “A balazos no lo vamos a poder matar; hay que pensar en otra forma de hacerlo”, dijeron.

En el mismo testimonio, la joven, quien antes de dedicarse a la venta de drogas al menudeo compraba y vendía ropa a familiares y conocidos suyos, declaró que, de regreso a su casa, Gerardo y Mauro la invitaron a participar en el crimen. Le plantearon que no tendría que hacer nada, que el “trabajito” lo haría El Pipen. En esa ocasión también la invitaron a viajar, en compañía de su hijo, a Huatulco.

Mauro ya no volvió a tener contacto con Tania hasta el 14 de febrero, pero sólo por teléfono.

Novia de Alberto Lemus Tenorio “El Capri”, y amiga de “El Pipen”, “La Tania” manifestó que el viernes 15 se levantó temprano para dejar a su hijo en la escuela, regresó a su casa y se recostó un rato hasta que la despertó la alerta de su radio Nextel.

Se trataba de Mauro, con quien acordó encontrarse en Anillo de Circunvalación, esquina con Ferrocarril Hidalgo. Indicó que llegó al lugar de la cita alrededor de las 12:30 horas y que ya la estaban esperando Mauro y El Pipen, en un auto.

De ahí, continuó, se trasladaron al Wings ubicado en avenida Chapultepec, donde comieron algo y ultimaron detalles del atentado. Según la versión de Tania, Mauro le recordó a El Pipen que sólo tendría que “poner una bolsa en una camioneta que tenía muchas antenas”.

Mauro ordenó a Tania que ella caminara junto a El Pipen y que, una vez colocada la bolsa, caminara hasta la glorieta de Insurgentes, subiera al Metro y se fuera a su casa, “porque esto se va a poner muy pesado”.

De acuerdo con la declaración ministerial de Tania, conforme se acercaba la hora El Pipen empezó a ponerse nervioso, e inclusive hubo un momento en que se paró de la mesa y se retiró para indagar si ya había llegado su víctima.

Unos 10 minutos después El Pipen regresó al restaurante y les avisó que la camioneta del jefe policiaco ya estaba en el lugar indicado. Mauro pagó la cuenta y, antes de despedirse de Tania y de El Pipen, les dio la última instrucción: que caminaran y esperaran a que Gerardo y Érika pasaran por ellos.

Luego de 10 minutos de espera atrás de la Universidad de las Américas, Gerardo llegó conduciendo un vehículo y Tania y El Pipen subieron. Gerardo se dirigió a la glorieta de Insurgentes. En el trayecto, Érika le entregó una bolsa negra a El Pipen, quien la puso sobre sus pies y revisó el artefacto explosivo sin sacarlo de la bolsa.

Gerardo volvió al punto original y, casi a gritos, les pidió a Tania y El Pipen que bajaran rápido del auto. Según Tania, nunca supo lo que El Pipen llevaba en la bolsa.

Ambos dieron unos pasos y en eso sonó el celular de Tania, quien declaró que sólo alcanzó a ver que se trataba de un número privado cuando de inmediato sintió un flamazo.

“Alcancé a ver a El Pipen con una lámina encima, sentí que todo mi cuerpo empezó a arderme y pedí ayuda…”.

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