Radio Digital en la frontera tijuanense

En estos días mucho se habla de la televisión digital terrestre pues estamos a unos meses del inicio del apagón analógico, en cambio hay poco ruido respecto de la radio digital. Los motivos son varios, quizá el más importante sea que el tránsito a la TDT es obligado, mientras que el de la radio se plantea como voluntario.

El gobierno mexicano adoptó el estándar técnico estadunidense, el IBOC, desarrollo de una compañía privada Ibiquity a la cual tienen que pagársele regalías. Por tanto lo adoptarán los concesionarios que lo quieran y vean en éste un negocio rentable. Para incitarlos a usar la nueva tecnología se ofrecieron en paquete los “combos”, es decir, a quienes tenían estaciones en AM se les dieron las FM a partir de las cuales es más fácil transitar a la radio digital.

Con todo, según la pesquisa que Antonio Calderón llevó a cabo en la colindancia de Tijuana y San Diego (tesis de maestría 2014), la digitalización radiofónica ha resultado un fracaso en ambas ciudades. Las dificultades son similares a las presentadas en la televisión: escasez de oferta de aparatos receptores, desconocimiento del público de  la nueva opción, contenidos similares a los analógicos, un parque de receptores limitado a ciertos grupos y clases. A esto se agrega que el modelo de negocio en la radio no se ve favorecido, por el contrario representa inversiones y esfuerzos adicionales en un mercado publicitario cuyo mayor porcentaje se destina a la pantalla chica.

La radiodifusión, como el resto de las industrias culturales del país, se encuentra altamente concentrada. En Tijuana hay dos grupos nacionales preponderantes, Radiorama y MVS. Locales existen cuatro concesionarios que acaparan la mayor parte de las estaciones, uno de éstos es la familia Mayans, con larga trayectoria en el medio de Baja California. Del lado estadunidense también hay concentración en manos de CBS: 2 FM, Clear Channel ocupa 5 FM 1 AM, Lincoln Finantial Media tiene cuatro FM, y Univisión una, también FM.  Solamente cuatro firmas acaparan el espectro comercial de San Diego. En suma, señala Calderón Adel, “observamos 18 emisoras transmitiendo en RDT en la zona Tijuana-San Diego, esto incluye 15 emisoras estadunidenses y tres mexicanas. Es decir, 83.3% de las emisoras RDT en la zona Tijuana-San Diego son estadunidenses y 16.6% de la oferta representa a las mexicanas”.

Entre las 18 mencionadas se encuentran dos licencias culturales en San Diego, una de la Universidad de California y otra del San Diego Community College District. La mexicana es un permiso que pertenece al grupo radiofónico estatal, el IMER. O sea que en esta zona se repite el desequilibrio entre la mercantilización y lo cultural, como podemos encontrar en el espectro de casi todos los países de América Latina.

Un elemento que distingue esta región del país del resto es que hay concesiones mexicanas que operan como estaciones estadunidenses, anuncios y programas en inglés. En suelo de California establecen estudios, oficinas y antenas. Esta práctica no es nueva, ya había sido señalada desde 1990 sin que las autoridades de la SCT tomaran cartas en el asunto. Hoy se ha consolidado y lleva visos de profundizarse con la Ley de Radiodifusión y Telecomunicaciones recientemente aprobada.

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