Poema inédito, a cien años de Nicanor Parra

Nicanor Parra, poeta. Foto: Fundación Iberoamericana Nicanor Parra, poeta. Foto: Fundación Iberoamericana

MÉXICO, D.F. (apro).- A los cien años de su nacimiento (que se cumplieron el viernes 5), el poeta Nicanor Parra ha crecido hasta convertirse en una araucaria, uno de los árboles más altos del mundo (en Chile, donde son considerados seres sagrados cuidados por los pehuenes, habitantes de la región del Arauco, para que nadie los corte, alcanzan los 50 metros de altura). Casi todos los jóvenes poetas chilenos lo veneran.

Naturalmente tiene muchos imitadores, pero la antipoesía (como autodefinió su línea literaria) no es imitable. Parece fácil copiar el tono coloquial, hacerse el gracioso y soltar una ironía, pero los antipoemas de Parra están llenos de esquirlas dramáticas y filosóficas que no se encuentran en cualquier esquina, ni logran usarse bien sin una razonada malicia.

Parra es un hombre dueño de vastas lecturas y muy diversos conocimientos. Luego de sus estudios de física y matemáticas cursados en su país, en Inglaterra se especializó en Mecánica Racional. Una y otra vez ha declarado que la física le ayudó a concebir sus antipoemas –alguien desde México dijo que “su noción del ritmo revela la maestría del científico”–, tanto como sus lecturas de Kafka y de Pirandello.

Es una tontería creer, por más que se haya dicho muchas veces, que la principal fuente de la poesía de Parra es la cultura popular. No es sino uno de sus afluentes. Y los antipoemas están lejos de ser cosa fácil para el gusto común. En todo caso, los disfrutará más y los comprenderá mejor quien sea un buen lector de poesía.

El ejemplo está a la vista con el poema que se reproduce a continuación. El humor, como sentenció alguna vez André Breton, es la inteligencia de la inteligencia. Sin ésta es imposible percibirlo.

 

* * *

Qué gana un viejo con hacer gimnasia

 

qué ganará con hablar por teléfono

qué ganará con hacerse famoso

qué gana un viejo con mirarse al espejo

 

Nada

hundirse cada vez más en el fango

 

Ya son las tres o cuatro de la madrugada

por qué no trata de quedarse dormido

pero no –dele con hacer gimnasia

dele con los llamaditos de larga distancia

dele con Bach

con Beethoven

con Tchaikovsky

dele con las miradas al espejo

dele con la obsesión de seguir respirando

 

lamentable –mejor apagara la luz

 

Viejo ridículo le dice su madre

eres exactamente igual a tu padre

él tampoco quería morir

Dios te dé vida para andar en auto

Dios te dé vida para hablar por teléfono

Dios te dé vida para respirar

Dios te dé vida para enterrar a tu madre

 

¡Te quedaste dormido viejo ridículo!

pero el anciano no piensa dormir

no confundir llorar con dormir

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