Violencia en Tamaulipas dispara gastos de seguridad en empresas

MONTERREY, N.L. (apro).- Las empresas de seguridad en Tamaulipas han cambiado radicalmente la manera de relacionarse con sus clientes ante la inseguridad que priva en esa entidad, asegura el director de Seguridad Corporativa del Grupo Alfa, Klaus Ortiz.

Antes, dice, los clientes o proveedores que arribaban a las plantas de Alfa en Altamira se dirigían directamente con la recepcionista, que los recibía amablemente, pero ahora deben cruzar una muralla de más de dos metros de altura y luego son recibidos por hombres armados que se encuentran en casetas blindadas.

“No hemos tenido ataques directos del crimen organizado en nuestras plantas en Altamira, pero ante los constantes enfrentamientos entre grupos rivales y contra el Ejército que ocurren en las inmediaciones, nos obliga a protegernos de las balas, edificando gruesos muros”, precisa el director de seguridad del conglomerado industrial más grande de América Latina.

Grupo Alfa, añade, cuenta con instalaciones petroquímicas en Altamira, por tanto, deben protegerse los reactores y productos químicos.

En entrevista con Apro, Klaus Ortiz asegura que el presupuesto para seguridad en Grupo Alfa se ha incrementado hasta 20% cada año a partir de 2011, cuando se agudizó la violencia.

Y sostiene que otras empresas de Tamaulipas, como las refresqueras, tuvieron que invertir en camiones blindados para repartir sus productos.

De acuerdo con el directivo, en su sector de alimentos Grupo Alfa “ha sufrido intentos de extorsión por parte del crimen organizado, y los choferes que reparten los productos de Sigma Alimentos sufrieron robos, además de que fueron amenazados para que pagaran cuotas en ciertas carreteras de Tamaulipas y en otras regiones del Noreste”.

Y relata que para combatir las extorsiones tuvieron que contratar escoltas a fin de que protegieran sus camiones repartidores, lo que disparó el presupuesto destinado a la seguridad corporativa.

Klaus Ortiz dice que en los últimos años las grandes y medianas empresas han tenido que invertir en autos blindados y escoltas para evitar el secuestro de sus ejecutivos.

Entre las compañías que han sufrido por la inseguridad que priva en el estado, añade, se encuentran las cerveceras. En este caso, dice, el crimen organizado llegó al extremo de “clonar” sus camiones para introducir droga por los carriles especiales de la Aduana de Estados Unidos.

Además, la violencia obligó a firmas de trasporte de pasajeros, como Transpaís y Senda, a suspender sus corridas nocturnas por las carreteras de Tamaulipas, e incluso hubo una temporada en que cancelaron los viajes a San Fernando y la travesía por los pueblos que se localizan en la Carretera Federal 101, que conecta a Ciudad Victoria con Matamoros.

Por separado, fuentes de la policía estatal señalaron que actualmente los empresarios que cuentan con locales en la Central de Abastos de Altamira deben pagar al crimen organizado una cuota de 5 mil pesos por mes, pese a que la zona está vigilada por la Marina.

En el caso de algunas maquiladoras asiáticas localizadas en ciudades fronterizas como Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, el pago de piso al crimen organizado alcanza hasta el millón de dólares por mes, añadieron.

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