Por reducir la pobreza, nominan a Videgaray ‘ministro de finanzas del año’

MÉXICO, D.F. (apro).- La emblemática revista británica Euromoney, líder internacional en información financiera y de negocios, nominó hoy al secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, como “ministro de finanzas del año (2014)”, por “el papel central que ha tenido como uno de los principales arquitectos de la agenda de reformas de amplio alcance” en México.

El reconocimiento se le entregará en octubre próximo, en una ceremonia privada, en el marco de la reunión anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en Washington, informó la Secretaría de Hacienda en un inusual y madrugador comunicado de prensa de las 8 de la mañana.

Es el segundo reconocimiento internacional, en apenas ocho meses –y en el mismo año–, que recibe Luis Videgaray.

El 27 de enero pasado, la revista The Banker, también británica –del grupo Financial Times–,  otorgó a Videgaray el reconocimiento como “ministro de Finanzas del año para las Américas y a nivel global”, que había anunciado desde el 30 de diciembre de 2013.

Y los méritos para darle el premio fueron idénticos a los que ahora señala Euromoney: Que Videgaray “jugó un papel clave en el impulso de las reformas estructurales impulsadas por el gobierno mexicano para fomentar la productividad, promover el crecimiento y reducir la pobreza”.

Es un hecho que ambas publicaciones habitualmente otorgan ese tipo de reconocimientos como premio a una conducción extraordinariamente destacada en los ámbitos de las finanzas públicas, la banca comercial y la banca central.

Pero en ambos casos, tanto The Banker como Euromoney decidieron premiar no una actuación sobresaliente en materia económica, sino las expectativas creadas con las reformas.

Y no podría ser de otra manera, toda vez que la conducción económica a cargo de Luis Videgaray ha quedado mucho a deber en los primeros dos años de gobierno de Enrique Peña Nieto.

Ya nadie puede negar que el desempeño de la economía nacional en el primer año del gobierno de Peña, 2013, fue desastroso:

La producción industrial, que se cayó –en desplome brutal la construcción–; un gasto público que no apareció, y una demanda externa débil, propiciaron que el Producto Interno Bruto apenas creciera ese año 1.1%, menos de un tercio del pronóstico del propio gobierno de 3.5% y muy por debajo del promedio de 4% del los tres años previos en la administración del panista Felipe Calderón.

En 2013 no se logró el crecimiento prometido, ni la creación de empleos ofrecida, ni –mucho menos– la mejoría en el bienestar de la sociedad, que con tanto ánimo aseguraba Peña Nieto que se lograría apenas llegara él al mando del país. Nada. La economía mexicana registró una severa desaceleración en 2013.

Y en este año, 2014, la economía no levanta, aun cuando hay signos de que ya algunas variables macroeconómicas están repuntando.

Los investigadores del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Raúl Feliz y Alejandro Villagómez , explicaron así, hace unos días, el fracaso en la conducción de la economía en este año:

Las razones por las cuales la economía sigue aletargada en 2014 son dos: una ejecución lenta del gasto público y una reforma fiscal recesiva, cuyos alcances perniciosos en la economía no calculó bien el gobierno.

De hecho –dijo Raúl Feliz–, esos son “los dos grandes fracasos” de la conducción económica en el actual gobierno: un gasto público creciente, pero sin efectos multiplicadores, y una reforma fiscal recesiva que impactó en el consumo y la inversión, “de manera mucho más terrible de lo que ellos (el gobierno) habían previsto”.

El investigador reprochó que los continuos déficit públicos (endeudamiento) que han registrado las finanzas públicas “no están contribuyendo al crecimiento económico”.

Atizó: “La reforma fiscal (que entró en vigor en enero de este año) francamente no me parece que fuera la adecuada. Pero una vez que lo hicieron, nos prometieron que el efecto recesivo de la reforma iba a ser cancelado a través de una política expansiva del gasto público”.

Sin embargo, “lo que hemos visto es que no ha habido un efecto multiplicador del gasto. Más bien, ha quedado claro que la presencia del gasto en el crecimiento ha sido declinante”.

Así pues, el secretario de Hacienda no tiene mucho qué presumir con sus premios internacionales.

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