“Conversaciones desde la memoria”

Las migraciones –voluntarias  o inducidas por malas condiciones de vida– y  el exilio –siempre forzado–, existen desde que la humanidad se volvió sedentaria. Para los nómadas, lo natural es el movimiento, la carencia de raíces, la travesía como lugar cotidiano. El arraigo es también una cultura auspiciada por las naciones que necesitan poblaciones cautivas para el trabajo. A lo largo del tiempo, se volvió indispensable pertenecer, ser de algún sitio y crecer con identidad.

Quizá por ello, en la antigüedad el castigo más severo fue el destierro.    

Hoy, continúa siendo una dura prueba para quienes se ven obligados a dejar el terruño, con el fin de salvar la existencia sea en grupo –como tantos refugiados de Guatemala e Irak–, sea de manera individual, como Edward Snowden en Rusia, o Julian Assange, fundador de Wikileaks, en la sede diplomática de Ecuador en Gran Bretaña.

La persecución a los opositores; a quienes perdieron una guerra; a poblaciones inermes ante el exterminio racial, de clase, nacionalista, son fenómenos tristemente actuales en el mundo. Toda migración y toda expatriación tienen consecuencias a largo plazo, tanto en los individuos que lo sufren, como en los países que expulsan o reciben.

Hace 75 años que un grupo numeroso de españoles llegó a México. Eran niños huérfanos, familias, militantes, excombatientes. Traían consigo su modo de hablar, sus costumbres, tradiciones, talento artístico, científico o artesanal. Algunos una profesión, otros sólo su capacidad laboral. Se asentaron en el país, tuvieron hijos, nietos, fundaron escuelas, colegios, institutos. Con nostalgia o sin ella, hicieron aquí su vida. El regreso sólo fue posible 38 años después, algunos murieron antes.

De esa expulsión y del retorno conflictivo se ocupó el programa Conversaciones desde la memoria, transmitido por TV UNAM bajo la conducción de María Luisa Capella, en conmemoración de los tres cuartos de siglo del exilio español. Colaboran con la televisora universitaria la Secretaría de Cultura del D.F, el Museo de la Ciudad, el Ateneo Español y el Centro de Migraciones y Exilios de la UNED.

La peculiaridad del primer capítulo radicó en las invitadas: tres mujeres autoras de libros en los cuales relataron el exilio de sus padres. En el caso de María Ángeles Comesaña y Rosa Seco, el detonante para escribir el libro fue la necesidad de rendir homenaje a sus madres, mujeres vigorosas, alegres, quienes superaron las vicisitudes de residir en una tierra extraña, distinta pero acogedora, exuberante.

Guiomar Acevedo López, segunda generación nacida en México, da cuenta de los recuerdos de sus abuelos y lo que para ella significó el encuentro con la España contemporánea, tan distinta de aquella recordada en su círculo familiar.

Las cuatro participantes en una mesa redonda sin cortes, extendida por hora y media, reflexionan desde lo personal y lo político el significado del exilio español en México

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