Violencia y narco inciden en aumento de tasa de suicidios: especialista

COLIMA, Col. (apro).- Después de la crisis económica de mediados de los noventa, la violencia y el narcotráfico han incidido en el crecimiento de la tasa de suicidios en el país en las últimas dos décadas, aseguró aquí la doctora Isabel Valadez Figueroa, fundadora de la Asociación Mexicana de Suicidología.

A pesar de que el suicidio está repuntando en México entre todos los padecimientos mentales, como resultado final de toda una secuencia de eventos que padece la persona, “es un fenómeno bastante descuidado, incomprendido y ocultado”, agregó la profesora investigadora de la Universidad de Guadalajara.

En rueda de prensa, manifestó que la tendencia estadística de los suicidios en México ha mostrado picos muy importantes desde 1996, con la devaluación del peso frente al dólar, cuando mucha gente perdió sus casas por las altas hipotecas y muchos adolescentes vivieron un clima muy conflictivo en sus familias.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el periodo de 1995 a 2012 se incrementó en más de 100% el número de suicidios en México, al pasar de 2 mil 438 casos a 5 mil 549 registrados.

Una tendencia similar se observó en la tasa general de suicidios de 1990 a 2012, que en ese lapso se elevó de 2.2 a 4.7 decesos por cada cien mil habitantes.

“Hubo primero una curva muy grande con los adultos y posteriormente con los adolescentes; en 1998 la edad descendió: antes pensábamos que los adolescentes de 12 años en adelante eran los que se suicidaban, ahora hemos tenido casos de niños de ocho años. El fenómeno está involucrando a la población más vulnerable y abarcando edades que antes no se contemplaban”, expuso Valadez.

La especialista visitó esta ciudad para ofrecer una conferencia magistral dentro de la 6ª Jornada en Salud Mental “Aprendiendo a Vivir”, organizada por el Centro de Orientación en Salud Mental (Cosame), en el marco del Día Mundial de la Salud Mental.

—Además del aspecto económico, ¿qué otro factor ha incidido en el incremento de los suicidios en México? —se le preguntó.

—La violencia estructural de las instituciones, el narcotráfico que se ha metido a las finanzas, la pérdida de instituciones fuertes que logren contener al ser humano, que le den un sentido de vida, así como la pérdida de la creencia y del poder de dirección hacia el ser humano —respondió.

En el plano de la salud, Valadez consideró muy difícil diagnosticar las afectaciones que pueden llevar al suicidio, sobre todo en los adolescentes, porque están en su periodo evolutivo.

“Es un abanico muy amplio, las enfermedades mentales son cubiertas a veces por otras cosas. Si hablamos de adolescentes es muy difícil a veces diagnosticarlos, porque son violentos, impulsivos, asumen conductas de riesgo y a veces pensamos que es depresión y no, nomás son equivalentes depresivos y las emociones están inmiscuidas en todo. El problema no es decir exactamente cuáles son, sino más que nada fortalecer a los individuos, estructurar su constitución psíquica para que puedan afrontar todas estas adversidades”.

No obstante, aclaró que no es posible atribuir a un solo factor la incidencia de muertes autoinfligidas en una sociedad, pues el suicidio “es el resultado final, es la punta de un iceberg”, en tanto que “lo de atrás es multidimensional”.

De acuerdo con la académica, ante las circunstancias complejas que rodean a este fenómeno que involucra a muchas instancias, las autoridades a veces prefieren no tocarlo, “a lo mejor porque no hay un sistema de salud preparado para ello, ni tampoco hay muchos profesionistas, salvo algunas excepciones, que puedan atenderlo. Entonces es un fenómeno que requiere la formación de recursos humanos, más investigación y un concierto de todas las instituciones de salud, educación, vivienda, etcétera… todos nos tenemos que meter en él”.

Respecto de las cifras de la incidencia de suicidios en el país, Isabel Valadez estimó que son muy difíciles de precisar porque en los certificados de defunción muchas veces se oculta, dado que es una situación que estigmatiza a la familia, por lo que en ocasiones las muertes quedan registradas como accidentes.

Y refirió que en sus investigaciones ha observado que a veces lo manifestado por el Inegi “no coincide con lo que nosotros encontramos, pero no es porque lo oculte el Inegi, simple y sencillamente los ciudadanos somos quienes lo ocultamos”.

Ejemplificó que al menos en intentos de suicidio, en el estado de Jalisco la tasa de casos por cada cien mil habitantes reportada por el organismo es de 6.6, pero “nosotros encontramos hasta 11.9, lo que nos habla de que los familiares o los que tienen la información ocultan el fenómeno o no llegaron a los servicios médicos y no están anotados, y lo peor de todo es que tampoco recibieron atención psicológica ni de ninguna otra especie”.

En el caso de Colima, que según las últimas cifras del Inegi se encuentra entre los primeros cinco estados con la mayor tasa de suicidios de adolescentes, el psiquiatra José Luis Nogales subrayó que la entidad, “a pesar de ser pequeña y contar con buena infraestructura, en general no deja de tener muchos problemas, como el consumo de diversos tipos de drogas, que desafortunadamente entre los adolescentes se ha ido incrementando mucho y entre otras causas puede llevar a conductas suicidas”.

Además, expuso, hay un gran problema de desintegración familiar, altos índices de divorcios y de violencia intrafamiliar, que “son factores que influyen muchísimo”, así como trastornos psicóticos en los jóvenes en general, que si no son tratados adecuadamente y se asocian con un trastorno depresivo, también puede llevar a este tipo de conductas autodestructivas.

Por su parte, la doctora Patricia Moreno Peña, presidenta del Cosame, mencionó que en la entidad la prevención de los suicidios “siempre ha estado muy desatendida en todos los sentidos, no ha habido nunca presupuesto para ello. No dudo que algo se esté haciendo, pero realmente es poco lo que se hace, o a lo mejor lo que pasa es que se necesita hacer todavía más. Creo que cuando uno hace acciones, sean las instituciones o las organizaciones civiles, siempre es poco, siempre hace falta hacer más”.

 

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