Tadashi Endo en México

MÉXICO, D.F. (apro).- Una de las figuras del Butoh actual, Tadashi Endo, visitó el país con el interés de escucharlo legendariamente.

Percibió México y lo sintetizó, como buen japonés, en el verso: “La flor de la muerte nace en la calidez de la fisura”.

Él es el maestro del “estar entre”. Atraído por el mítico viaje que realiza Quetzalcóatl al Mictlán –lugar al que llegaban los muertos- para encontrarse con el espejo de obsidiana, realizó el montaje de la obra “Espejo Negro” con la compañía mexicana Laboratorio Escénico Danza Teatro Ritual.

La obra busca escenificar el peso simbólico de la imagen de la muerte.

Recurre al movimiento condensado y la exageración del gesto. Y utiliza unas pantallas blancas y grandes, que en el escenario son cambiadas de posición por las bailarinas.

Toda la serie de danzas, presentadas una tras otra, es como una larga y profunda preparación para la escena final, que es la aparición de la muerte y sus mamíferos.

Luego de ésta, se pintan en vivo sobre aquellas pantallas unas caligrafías de estilo japonés, las cuales funcionan como unos epitafios gráficos.

Endo conoció a Kazuo Ōno –quien junto a Tatsumi Hijikata conformaron el núcleo de lo que hoy se conoce como Butoh Tradicional– hasta 1989; pasaron 30 años después del inicio en Japón de esa tendencia del trabajo del cuerpo.

En su encuentro descubrieron una profunda raíz compartida entre la danza Butoh y la danza que Endo desarrollaba. Por ello, éste se ubica dentro del expresionismo del Butoh.

Su labor como formador y coreógrafo en México ha sido un gran nutriente para las bailarinas Aura Gómez, Malú Macareno, Eugenia Vargas e Ireli Vásquez, quienes sostienen con mucha vitalidad la segunda temporada de “Espejo Negro” en el Foro de las Artes del Centro Nacional de las Artes, luego del estreno en el Museo Universitario del Chopo.

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