“Los payasos”

CULIACAN, SIN.- La inauguración del Festival de Sinaloa se llevó a cabo con un magnífico concierto a cargo de Tania Libertad, quien es desde hace más de treinta años una garantía de lo bien hecho, y como era de esperarse su concierto constituyó todo un éxito. Al día siguiente, el miércoles 15 se presentó en el Teatro de Villavicencio la Ópera Los payasos (1892) de Ruggero Leoncavallo (1857-1919) con la Orquesta de Sinaloa, bajo la dirección de Gordon Campbell.

Encabezó el elenco de I pagliacci el tenor de Navolato, Sinaloa, José Manuel Chú, quien sorprendió por su desempeño vocal y actoral en esta nada fácil ópera. En este mismo espacio se consignó el magnífico Radamés interpretado hace algunos meses en la Aída Politécnica.

“Es mucho más difícil Los payasos –declara el tenor–, pese a ser una obra más breve.”

Manuel Chú acometió con bravura los difíciles pasajes y su trabajo actoral fue muy convincente. La voz, sin ser dramática, llena cómodamente los requerimientos músico vocales.

Esta ópera deriva de la antigua commedia dell arte, pero la trama está basada en un hecho real que impactó al autor durante su infancia: Un viejo comediante mata a su esposa que le era infiel. Ópera corta, en dos actos con un intermezzo, dura acaso 90 minutos, por lo que se la representa casi siempre con su pareja inseparable, Cavallería Rusticana, de Pietro Mascagni.

Los payasos presenta el atractivo del teatro dentro del teatro: Los actores que representan el personaje de actores y dentro del escenario montan un pequeño escenario.

La joven guatemalteca Jéssika Arévalo se encargó del personaje de Nedda, la pequeña esposa del viejo actor, que casi muerta de hambre fue recogida en el camino. Canio la desposa y la hace comediante. Pero ella ama a Silvio, lo que desencadenará la tragedia. Jéssika Arévalo canta con seguridad este difícil personaje, en especial el dúo de amor con Silvio, un momento gratísimo. Su actuación debe ser pulida y desprovista de manierismos innecesarios. En el teatro como en la vida: menos es más.

El Tonio, personaje malvado, el Yago de esta obra fue interpretado magistralmente por el experimentado barítono veracruzano Genaro Sulvarán. Una de las mejores voces baritonales , si no es que la mejor, que han surgido en México; triunfador en las casas de ópera del mundo. Un lujo haberlo tenido en esta producción. Su voz, oscura y amplia, la maneja diestramente: agudos, media voz, matices, diminuendos. Una delicia.

Armando Piña, barítono sinaloense, cantó el Silvio de primera aunque se advierte que tiene mucho que desarrollar todavía, la actuación también se puede pulir mucho. Es otra de las grandes promesas nacionales.

Muy destacado el tenor tapatío Héctor Valle que cantó con aplomo el Arlequín, acaso extrañamos un tono más ligero: magnífica actuación, de lo mejor de la noche.

El Coro vocacional del Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC), muy bueno. La dirección de escena del maestro tijuanense José Medina, acertada y oportuna.

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