El triunfo de mexicanos y argentinos en Biarritz

BIARRITZ, Francia.- México y Argentina fueron los países más galardonados de la XXIII edición del muy convivible Festival Biarritz Amérique Latine que se llevó a cabo del 29 de septiembre al 5 de octubre.

Además del Premio de la Crítica atribuido a Las búsquedas de José Luis Valle (y que se estreanará en México el 23 de octubre en la Cineteca Nacional), la pelicula Café de Hatuey Viveros Lavielle fue recompensada con el Abrazo al Mejor Documental, mientras que el cortometraje El sonámbulo de  Lenz Mauricio Claure ganó el Premio TV5 Monde.

Pese a la juventud de sus realizadores, las tres obras manifiestan gran madurez, dominio del oficio y exigencia formal y de contenido.

Hatuey Viveros Lavielle, egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), quien obtuvo también el Premio al Mejor Documental el pasado 3 de mayo  en el Festival Visions du Réel, de Nyon (Suiza), no optó por la facilidad cuando decidió sumergirse en la vida cotidiana de una familia y de una comunidad indígenas de la Sierra de Puebla.

Sus protagonistas se expresan casi siempre en náhualt y el cineasta  respetó el ritmo lento de su existencia. Destacan sobre todo tres personajes: Jorge, que termina sus estudios de derecho; su hermana Rosario de 15 años que  se embaraza, y la madre de ambos, Teresa, viuda que asume con dignidad el papel de jefa de familia.

Los hermanos tienen que tomar decisiones capitales para su futuro. Ella debe determinar si aborta o no. Su dilema es complejo en ese entorno muy tradicional. Jorge se pregunta si debe ejercer su profesion en su propia comunidad. A lo largo de 82 minutos Viveros Lavielle filma conversaciones y conflictos muy contemporáneos que alternan con labores, gestos y ritos ancestrales. Lo hace con un sabio equilibrio de distancia y empatía.

Muy rigurosa también es la trama del cortometraje de Lenz Mauricio Claure, de origen boliviana quien, al igual que Viveros Lavielle, egresó del CCC. El sonámbulo describe sin dramatizar el caos que genera en una familia un divorcio mal asumido por uno de los padres. Dos medio hermanos, un adolescente y un joven de unos 17 años deben mediar entre sus progenitores al tiempo que enfrentan problemas propios de su edad.

Argentina cosechó cinco premios. Fueron galardonadas dos películas de ficción: Relatos salvajes de Damian Szifron con el Premio del Público y La salada de Juan Martin Hsu con el Premio del Sindicato Francés de la Crítica de Cine, mientras que Mercedes Sosa, la voz de latinoamérica de Rodrigo H. Vila,  recibió el Abrazo al Mejor Documental y El Padre de Santiago Bou Grasso ganó el Abrazo al Mejor Cortometraje. Erica Rivas, estrella de  Relatos salvajes, obtuvo por su parte el Premio de Actuacion Femenina.

El público mexicano ya tuvo la oportunidad de familiarizarse con el humor negro y  políticamente incorrecto de la película de Szifron producida por  El Deseo, sociedad de Pedro Almodóvar y distribuida a nivel internacional por la Warner Bros, y tambien pudo descubrir la biografía desconocida de  Mercedes Sosa, ya que el documental de Villa se estrenó simultáneamente en 16 países de América Latina el pasado 26 de junio en iTunes.

En cambio todavía no se sabe cuándo se exhibira en Mexico La salada, de Hsu, que a pesar de  algunos defectos de construcción nos hace descubrir la vida de inmigrantes asiáticos y latinoamericanos en Argentina, un tema poco trabajado hasta la fecha.

Porteño, de padres nacidos en Taiwán, Juan Martin Hsu nos cuenta la soledad de dos jóvenes inmigrantes recién llegados a Buenos Aires, uno  oriundo de Bolivia y el otro de Taiwán. Sus destinos se cruzan con los de un padre y de su hija de origen coreana. Los dos primeros personajes están perdidos y buscan abrirse paso en una gran urbe desconocida. Los otros dos ya están en vía de integración. No padecen problemas económicos, pero sí conflictos culturales. Inteligente y llena de humor, esta comedia es un puro reflejo de nuestro planeta globalizado.

El Abrazo a la Mejor Película fue atribuido a Retorno a Ítaca, que representó a Cuba en el festival. Dirigida por el realizador francés Laurent Cantet, la cinta se basa en La novela de mi vida, de Leonardo Padura, quien se desempeñó con él como guionista.

Retorno a Ítaca respeta las tres unidades (lugar, tiempo y acción) del teatro clásico: cinco amigos se reúnen en la azotea de un edificio de La Habana  y pasan juntos una larguísima velada que se prolonga hasta la madrugada. Festejan  a uno de ellos, que acaba de regresar a la isla después de 16 años de exilio. Conforme pasan las horas y se vacían las botellas de whisky, las conversaciones superficiales se tornan densas, agresivas, profundas, amargas. Surgen recuerdos de los años de juventud y de la fe en la revolución, se entrecruzan reflexiones y confesiones sobre la utopía desvanecida, la miseria material y moral, las frustraciones, los engaños, la falta de esperanza, de perspectiva, de sentido.

Vista desde esa azotea que domina el mar y a traves del prisma de estas vidas desgarradas por la desilusión, Cuba se ve como un barquito frágil que navega sin brújula.

Paralemamente a la competencia cinematográfica, Mexico fue también objeto de tres homenajes: uno a Octavio Paz, con debates sobre su obra, otro al centenario del nacimiento de María Félix con una exposición de cuarenta fotos  tomadas por Hector Garcia –en las que La Doña pareció aceptar no controlar tanto su imagen–, y un tercero a la comedia mexicana con una retrospectiva de ocho películas que abarcó El gran calavera y La ilusión viaja en tranvía de Luis Buñuel, Cinco dias sin Nora de Mariana Chenillo, El infierno de Luis Estrada, Rudo y cursi de Carlos Cuarón, Nostoros los nobles de Gary Alazraki, Club Sandwich de Fernando Eimbcke y Somos Mari Pepa de Samuel Kishi.  

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