La humanidad encuentra la luz a través del arte: Akira Kasai en el Cervantino

GUANAJUATO, Gto. (proceso.com.mx).- En la batalla entre la luz y la oscuridad, entre las fuerzas del bien y del mal, el arte guía al ser humano hacia la redención y la purificación, a pesar de su lado destructivo y de los horrores de las guerras, que siguen desatándose por todo el mundo. Y en su retorno al Festival Internacional Cervantino, el bailarín y coreógrafo japonés Akira Kasai presenta en el escenario a la Hayasasurahime, diosa y chamana liberadora de la luz para garantizar la supervivencia humana.

El bailarín se reconoce profundamente interesado en las culturas que resaltan la figura del chamán, como es el caso de México, como se reconoce preocupado por las guerras del mundo y la falta de prioridad que los gobiernos dan, en objetivos y recursos, al desarrollo de las artes.

“En lugar de dar mucho dinero a los militares, se debe dar más presupuesto a los aspectos culturales, todo lo relacionado con las artes…lo que tenemos que hacer en este momento es dejar las guerras en el mundo y crear una nueva cultura”, expresó en una conferencia de prensa previa a sus dos presentaciones en el auditorio del estado.

Las artes llenarán de luz, nuevamente, a la humanidad, cree. Pero para ello, se debe dejar de ver al arte como un gasto. “Todo es dinero hoy en día; todas las actividades artísticas tienen que ver con el dinero”. Incluyendo, dijo, su participación en el Cervantino, que obedece a que financieramente fue posible lograr su presencia dentro de la comitiva del Japón como país invitado..

La inspiración de Akira Kasai en la danza butoh, en la que se forjó y de cuyos creadores se le considera un heredero, ha dado paso a un esteticismo personal; un despliegue de imágenes de una extraordinaria fuerza y belleza en conjunto con piezas musicales que rigurosamente inspiran al artista en la comunión del arte.

Sin embargo, los lentos movimientos del butoh rodeados de oscuridad se alejan de las coreografías del artista y dan paso a series dinámicas y llenas de luz, visualmente impactantes, pero alejados de la carga dramática de aquella danza surgida en el Japón de la posguerra, sobreviviente a las bombas nucleares.

Para la obra que trajo a esta edición del Cervantino –la cual estrenó en noviembre del año pasado– Kasai encontró en la Novena Sinfonía de Beethoven la conjunción de luz y oscuridad, la fuerza interpretativa para acompañar la coreografía en que la diosa Hayasasurahime aparece en el mundo terrenal para, con ayuda de la danza de los humanos, arrastrar la oscuridad a las profundidades y hacer emerger la luz.

La narración que da origen a la pieza de Kasai se encuentra en el más antiguo libro japonés, Kojiki.

El  mito relata cómo, tras la creación del universo por los dioses a través de la luz y la oscuridad, Hayasasurahiime aparece en la tierra para efectuar un rito de purificación denominado misogi, pero no puede hacerlo sin la ayuda de la propia humanidad.

Akira Kasai cree que, como su obra, la sinfonía de Beethoven tiene estos elementos; luz, oscuridad, mito y leyenda, y la salvación final de la humanidad.

“En mi percepción, en las obras de Beethoven vive mucho la fuerza de las leyendas”, señaló en la rueda de prensa donde habló de las presentaciones, pero también de su preocupación por la oscuridad que las guerras siguen trayendo al mundo, y el materialismo con el que se mide también al arte.

La obra, que lleva el nombre de la diosa, fue presentada en Tokio con orquesta en vivo y donde compartió los papeles principales con Akaji Maro –en el papel de Hayasasurahime–, con el cual creó la pieza coreográfica.

En estas presentaciones del Cervantino hay algunos cambios: la música de la Novena Sinfonía fue grabada; el cuerpo de bailarines fue distinto e incluye a mujeres, y el papel de la diosa corrió a cargo de Mitsutake Kasai, uno de sus hijos.

“Espero que para el próximo Cervantino preparen una orquesta en vivo”, señaló el coreógrafo.

El público del Cervantino fue pródigo en asistencia a las dos presentaciones de Kasai en el auditorio del estado, luego de haberlo visto en este mismo escenario en el 2005 con “Revolución Polen”.

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