Canal Once

La propuesta de difundir en directo por Canal Once las pláticas entre Gobernación y los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional relanzó a la emisora hacia el interés nacional.  La toma de los accesos vehiculares y el haberse instalado dentro del edificio lograron que las autoridades aceptaran tal reto. Con ello han admitido también que la emisora le pertenece legítimamente al IPN y debe difundir lo que ahí ocurra.

El IPN ha estado varias veces amenazado de perder su emisora televisiva. Desde que nació hace 55 años, se dijo destinada a educar, a difundir la cultura y la ciencia. Pero no toda la ciencia, sino básicamente aquella que se construye en el IPN. En la medida en que el canal era el único público en el país, poco a poco se fue abriendo a otro tipo de emisiones, primero informativas, de diálogo, documentales, y al final de ficción.

Cuando se creó Imevisión en los ochenta con las frecuencias 13, 7 y 22, una propuesta que no prosperó fue incluir en el Instituto Mexicano de Televisión a Canal Once. Hacia los años 90, hubo grandes cambios para evitar que éste fuese únicamente politécnico.  Sin embargo, quedó una franja horaria destinada a programas de temas científicos y educativos en los cuales tenían injerencia profesores y alumnos de la institución.

Se mejoró la señal, las instalaciones y los trabajadores de base fueron despedidos, sólo quedaron los del área técnica. Los productores contratados a partir de entonces estuvieron sujetos a pago por honorarios y sin prestaciones. Ello creó un primer momento de inconformidad durante la gestión de Alejandra Lajous.

El sexenio de Fox fue de tránsito pues se mantuvo la relación laboral pero también la mayor parte de los programas del canal. El siguiente sexenio ya marcó un gran quiebre en el perfil programático de la emisora. Fernando Sariñana, nombrado director, cambió casi en su totalidad el tipo de contenidos. Incluyó muchas relatos novelados, con actores de la televisión comercial. Compró un gran lote de series estadunidenses de regular calidad.  Bajó el número de horas producidas al año. Y procuró cortar los vínculos con profesores y científicos del Politécnico. Una crítica mayor a Yoloxóchitl Bustamante vino precisamente de un grupo de académicos que se inconformaron con que el Canal se convirtiera en uno alejado de lo cultural. También hubo el intento de vincularlo con Gobernación a través del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA). Obtuvo otras señales que sirvieron de repetidoras y se le duplicó el presupuesto. Se aseguró así su posibilidad de transitar a lo digital.

La actual directora hizo ciertas modificaciones, en especial se produjeron programas de historia pero no hubo un vuelco radical. Continúan series estadunidenses, se agregaron otras de la BBC, películas y cortes comerciales antes de la reforma a la ley. A partir de la difusión del movimiento estudiantil, Canal Once podría hoy, sí, buscar su autonomía junto con la que obtuviera el IPN.

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