Ceteg da ‘bienvenida’ a gobernador: derriba portón de Casa Guerrero

CHILPANCINGO, Gro. (apro).- Integrantes del magisterio disidente irrumpieron en la residencia oficial Casa Guerrero, al oriente de esta capital, donde se enfrentaron a pedradas con policías antimotines y derribaron uno de los tres accesos principales al impactar una camioneta oficial, unidad que poco después fue incendiada en el lugar.

Maestros irrumpen en Casa Guerrero. #Video: @EzequielFloresC #Procesofoto #instagram

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De esta forma respondieron los miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) a la postura que asumieron el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el gobernador interino Rogelio Ortega Martínez, quienes advirtieron que no iban a permitir que las protestas para exigir justicia por el caso Ayotzinapa “afectaran a terceros”.

Incluso, el gobierno federal envió desde ayer cerca de dos mil policías federales a Chilpancingo para contener las protestas sociales que se han extendido a varias regiones del estado ante el clima de ingobernabilidad, inseguridad, impunidad y violencia que se vive en la entidad.

“No vamos a permitir que un exguerrillero traidor permanezca al frente del gobierno porque fue elegido por la misma mafia de políticos corruptos y coludidos con la delincuencia que masacró y desapareció a los 43 normalistas de Ayotzinapa”, advirtió un cetegista en alusión al recientemente nombrado gobernador interino, quien se ha caracterizado por ser admirador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

 

La protesta magisterial ocurre en el contexto del pasmo gubernamental frente al tema de la búsqueda de los normalistas, quienes cumplieron más de un mes desaparecidos y castigo a los responsables del asesinato de tres estudiantes de Ayotzinapa, un futbolista adolescente, el chofer de un autobús que transportaba a los integrantes del club Avispones de Chilpancingo y una mujer que viajaba en un taxi durante la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre.

Cerca de las tres de la tarde de este miércoles, un contingente de cetegistas –encabezados por personas encapuchadas que portaban palos y cohetones– partió en marcha del plantón que mantienen en el zócalo capitalino con dirección al sur sobre las principales calles de la capital de Guerrero para exigir justicia por el caso Ayotzinapa.

Una hora después, los inconformes arribaron a Casa Guerrero y arremetieron a golpe de pico contra el portón del acceso tres de la residencia oficial. Enseguida, colocaron una lona con la fotografía del normalista Julio César Mondragón El Chilango, el joven padre que aspiraba ser profesor rural y fue detenido por policías municipales de Iguala y posteriormente fue encontrado asesinado en la calle con el rostro desollado.

Los profesores lanzaron consignas en contra de las autoridades por la falta de resultados en las investigaciones para determinar el paradero de los normalistas, así como para exigir castigo contra los narco políticos que son responsabilizados por su participación activa y omisa en la masacre de Iguala.

Luego, advirtieron que se apostarían frente a la residencia oficial para aguardar el acuerdo entre los familiares de los normalistas desaparecidos y el presidente Enrique Peña Nieto, quienes sostuvieron un encuentro privado está tarde-noche en Los Pinos.

Sin embargo, un grupo de policías con equipo antimotín, quienes permanecían apostados al interior de Casa Guerrero, comenzaron a lanzar piedras para dispersar a los manifestantes, los que se replegaron y regresaron en estampida para responder de forma violenta.

Los manifestantes arrancaron un poste de alumbrado eléctrico para embestir el reforzado portón que no cedió, hasta que los inconformes derribaron la muralla metálica con una camioneta del gobierno estatal, unidad que posteriormente fue quemada justo en la fachada de la residencia.

Durante poco más de una hora, manifestantes y policías se enfrascaron en un enfrentamiento que dejó un saldo de varios lesionados leves de ambos bandos, así como reporteros con golpes.

Los uniformados arrojaron piedras y gas pimienta para inhibir la furia de los cetegistas, y los docentes respondieron lanzando cohetones y devolviendo los proyectiles que salían de Casa Guerrero.

Más tarde, los manifestantes se replegaron, decidieron no ingresar al inmueble y se retiraron en marcha al campamento que mantienen en la plaza central de Chilpancingo, lanzando consignas y advirtiendo que las protestas se van a radicalizar

Los uniformados permanecieron protegidos por sus escudos al interior del inmueble que se suma a la lista de edificios gubernamentales y políticos que han sido destruidos e incendiados, luego de que autoridades actuaron en contubernio con sicarios para desaparecer y masacrar a normalistas de Ayotzinapa.

 

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