Telenovelas Canal 28

Canal 28 pasó de ser una emisora fundamentalmente informativa a transmitir variedad de géneros entre los cuales se encuentra la ficción y en especial las telenovelas. Con una barra fija diaria que va de 8 a 9 y luego de 10 a 11, la programación trata de competir con las señales abiertas tanto de TV Azteca, como de Televisa. El formato está plenamente acreditado entre la audiencia sin que su popularidad decaiga más que cualquier otro. Las fluctuaciones en el gusto y también en la lealtad hacia una televisora en particular son parte de la cotidianeidad programática.

Dos son las estrategias detectadas: por un lado, Cadena Tres compra a empresas televisivas de Colombia, de Venezuela y de Argentina telenovelas que han probado suerte en sus países de origen. Por otro lado, ha hecho convenios con productores independientes para encargarles melodramas exclusivos a ser emitidos por su frecuencia. Tal fue el caso de melodramas sobre el juego, el narcotráfico, la trata de personas (a cargo de la productora  Argos), y en estos días, de una telenovela dirigida por Alejandro Gamboa, cuyo productor general es Fernando Sariñana, exdirector de Canal Once en el sexenio de Calderón.  La pieza se titula Amor sin reserva.

La historia no arriesga. Se opta por un drama de enredos entretejidos con amores, rencor, arbitrariedad guiada por redes familiares. La competencia entre empresas, la búsqueda de beneficios aparece enmascarada por pasiones inverosímiles. Muy al estilo tradicional, la trama avanza lentamente para dar lugar a más y más capítulos repetitivos.

El elenco está compuesto por actores noveles, algunos muy lozanos sostenidos por la trayectoria de los maduros como Héctor Bonilla o Martha Verduzco, quienes sin embargo aparecen en lugares secundarios pues hay que hacer brillar a los protagonistas que no pueden ser sino guapos, jóvenes, y estar muy enamorados.

La influencia de series y telenovelas como las inauguradas por Argos en materia de diálogos, exteriores y sobre todo, movimientos de cámara, se deja sentir en las nuevas producciones de Canal 28.

Con todo, Sariñana es cauto; no se aparta mucho del canon, ni alcanza siquiera el atrevimiento de algunas de sus series elaboradas para Canal Once. Y es normal, pues se trata de entretener, no de hacer pensar; de explotar el sentimentalismo, no de poner en cuestión los motivos de quien desea arrasar con su competidor, como si se tratara de un enemigo; mucho menos rozar siquiera algo de la condición humana. Los personajes son prescindibles en tanto se trata de estereotipos que ni el excelente desempeño de los actores consagrados logra romper.

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