La Vida Bohème, los venezolanos del Grammy

Ganador del Gramy Latino por su video musical con dibujos animados Flamingo, el cuarteto de jóvenes venezolanos La Vida Bohème escogió México para radicarse y desde aquí proyectar su arte musical de humanismo poético al universo latinoamericano  (https://www.youtube.com/watch?v=xoWRkd3oGcs).

Con influencias de la banda Talking Heads o del estadunidense Scott Walker de The Walker Brothers, La Vida Bohème abrevó del sentimiento de los joropos llaneros de Gualberto Ibarreto (El negro y el Catire) y ahora abre sus oídos hacia los pregones rítmicos huapangueros de las Huastecas, así como a un interés manifiesto por voces como la de Natalia Lafourcade.

Otros video-clips musicales suyos han sido significativos en ocho años de carrera: Radio Capital (donde al final los cuatro músicos son secuestrados); Danz! (censurado por YouTube) y La vida mejor (karaoke nostálgico en parodia a la televisión venezolana). Como Flamingo, también dirigidos por Carl Zitelmann.

“Llama mucho la atención nuestra canción Flamingo (Nacional Records), ganadora del video musical en los Grammy 2014; la gente puede tomarla como canción de amor convencional pero en todo caso es del amor de un hijo a su madre.”

Armonías impecables y un estribillo:

Tú eres mi calma…

Vigencia bolivariana

A mitad de su camino veinteañero, La Vida Bohème está conformada por: Rafael Pérez Medina, alias Boli (bajo), Daniel De Sousa (requinto), Sebastián Ayala (baterista) y Henry D’Arthenay (cantante, teclados, guitarra, letras).

Universitarios, van alternando sus acentos caraqueños:

“Vinimos por primera vez al Vive Latino 2012, después en el 2014 volvimos y el pasado 29 de marzo decidimos quedarnos por acá hasta que el alma aguante. Siempre nos llamó la atención México y desde entonces andamos girando en el país; pero como tenemos nuestras familias allá, regresaremos a tocar siempre por nuestra tierra.”

En su haber dos grabaciones y un compilado exclusivo para México, La Vida Bohème había triunfado ya en los Grammy con su segundo CD Será, mejor disco rock, hace un año. Preparan ya su tercer disco.

“En este disco anterior entramos firmes por la música venezolana con la participación del Diego El Negro Álvarez, uno de los mejores cajoneros instrumentistas (del cajón peruano) en Latinoamérica, y varias figuras más que trabajan la rítmica tradicional y sangueo de tambores por nuestro país, además de calipso o merengue. El primer disco Nuestra (2010) iba más hacia nosotros, y Será fue de nosotros al mundo: tiene que ver con el luto…Venezuela sufre una hipertrofia política, la política se ha comido la vida de las personas y estamos en un momento en el cual manifestamos que se tiene que encontrar la poesía donde hay escombros. Es de hecho nuestro reto para compartir aquí en México y también a nivel latinoamericano, porque venimos de haber pasado unos años muy rudos, sin poder conseguir trabajo para tocar nuestra música allá.

“A nivel general en nuestro continente latinoamericano, digamos que la post democracia (por ponerla entre comillas), no ha sido la más pura ni la más transparente con respecto a la promesa de lo que era este continente nuestro. Nuestras democracias son muy jóvenes aún y por ello los ideales de Simón Bolívar siguen vigentes.”

El tercer CD apareció en agosto. Se llama El nombre de estabanda es La Vida Bohème (título con guiño a los Talking Heads), pasaporte de temas recopilados para abarcar mayores públicos en el territorio mexicano.

–¿Cuál es su tirada en la historia, ser voceros latinoamericanos del rock?

–El lugar que te asigna la cultura y el arte no lo escoges.

“Por ejemplo, Soda Stéreo con Cerati se convirtió en los pregoneros de Latinoamérica porque la música era poesía y, segundo, por ser argentinos se presentaron en todos los países vecinos. Nosotros como venezolanos intentamos retratar o pintar aquello que nos ha arrullado desde siempre y que quizá anide en la gente para poderle inspirar humanismo en sus vidas.”

–¿De qué se trata esta vida para La Vida Bohème?

–Se trata de intentar imitarla en el arte y tratar de vivirla como si fuera en el último día. Este tiempo es finito en la Tierra y tenemos la bendición de interpretarla con formas de nuestro alrededor para compartir y así pueda ser la vida mejor y de paz para todos los que nos escuchan.  

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