Tránsito digital de la televisión pública

La televisión pública, igual que la privada, tiene como plazo diciembre de 2015 para apagar su señal analógica. Sin considerar sus funciones específicas, ni el hecho de tratarse de emisoras sin fines de lucro y por tanto sin capital acumulado, tampoco las desiguales condiciones de las emisoras del país, la ley trata de la misma manera a los oligopolios que a las pequeñas estaciones de ciertos estados de la República que apenas sobreviven con el escaso presupuesto conseguido de las instancias locales.

Según datos actuales de la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México, A.C. las señales televisivas públicas alcanzan a cubrir 27 entidades, salvo Baja California Norte, Coahuila, Sinaloa, Tamaulipas, Zacatecas.

La misma fuente señala que dicha cobertura territorial significa que las emisiones culturales llegan a más de 22 millones y medio de tele hogares, lo que representa a 89 millones 565 mil 679 habitantes de México.

En 2007, cuando apenas 23 estados eran cubiertos por la señal pública, solamente una parte muy pequeña de emisoras tenía previsto migrar a la novel tecnología. Sin embargo casi todas habían ya incluido en su forma de trabajo la producción con cámaras y edición digital. Siete años más tarde la situación no ha mejorado. El peligro de que varias de ellas se salgan del aire es enorme pues el Estado no previó un plan para que actualizaran sus equipos, ni para que contaran con suficiente subsidio para hacerlo.

De acuerdo con la misma fuente, los cálculos indican que cada una de las televisoras necesitaría 87 millones de pesos para sustituir el equipo de transmisión analógico por uno digital. A esa cantidad habría que agregarle 47 millones de pesos más en el caso de que la producción sea todavía análoga.  Para algunas emisoras, seguramente las más pobres del espectro, reunir 134 millones de pesos en menos de un año para poder ajustarse al tránsito digital resulta imposible, a no ser que el Estado destine una partida especial para lograrlo.

La incongruencia de la política pública en esta materia salta a la vista: por un lado se lanza una cadena estatal digital que requiere de poner las antenas retransmisoras en varias localidades del país con una inversión millonaria. Eso para no hablar de lo que deberá destinarse a elaborar contenidos. Por otro lado gastará el erario millones en regalar receptores digitales a la población de escasos recursos. Pero no hay ningún programa que tenga en cuenta lo existente, emisoras con historia y arraigo en sus comunidades que pueden desaparecer con el apagón analógico.

Comentarios

Load More