Choferes de autobuses llevan semanas retenidos en la Normal de Ayotzinapa

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Unos 30 choferes de autobuses aseguran que desde hace varias semanas viven en las instalaciones de la Normal Rural de Ayotzinapa tras ser retenidos por los estudiantes.

De acuerdo con información de The Associated Press, los conductores viven en el campo de futbol de la Normal y duermen en los compartimientos de sus vehículos, cuyos parabrisas utilizan para secar su ropa.

Los afectados afirman que los activistas de la escuela tomaron por la fuerza los camiones y ahora los obligan a trasladarlos durante sus movilizaciones.

Indican que algunos llevan más de un mes en la escuela y que no pueden abandonar los vehículos porque existe un contrato laboral que los obliga a permanecer en todo momento junto al autobús, que puede tener un valor de más de 100 mil dólares.

Las autoridades se muestran renuentes a rescatar a los choferes debido a las tensiones por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas el pasado 26 de septiembre.

Uno de los conductores entrevistado por la agencia informativa señala que los alumnos les dicen que no están secuestrados y que pueden salir a pasear o bañarse en la alberca, “pero también los presos en una cárcel tienen derecho a salir al patio o a ir al gimnasio y no por eso son libres”, manifestó.

Los estudiantes de la Normal justifican la toma de autobuses como una “expropiación” y que los necesitan para trasladarse a las protestas que se realizan en Guerrero desde la desaparición de sus compañeros.

Omar García, un estudiante de segundo año, declaró a The Associated Press que sí perjudican a los choferes porque éstos no pueden irse ni mantener a sus familias. Pero sostuvo que no tienen opción porque los normalistas no saben conducir ni dar mantenimiento a vehículos tan grandes.

Sin embargo, otro conductor retenido desde hace tres semanas afirma que los estudiantes los tratan mal “nos gritan y nos intimidan y nos obligan a estar a su disposición para manejar donde ellos deciden”.

Agrega que no puede ir a ver a su familia y que considera que es una situación que ellos no han provocado.

A cambio de no dañar los autobuses, dicen, los choferes deben estar a disposición de los jóvenes las 24 horas del día para manejarlos durante el tiempo que consideren oportuno y al lugar que necesiten ir.

Aunque los conductores han solicitado a sus empleadores que envíen choferes de reemplazo para poder ir a ver a sus familias, hasta ahora la mayoría de las compañías se han negado.

No obstante, el estudiante Omar García dijo que se analiza un acuerdo entre estudiantes y dueños de autobuses que permitiría a los choferes rotar cada 10 días.

Empresas que tienen camiones retenidos en la escuela declinaron hacer comentarios al respecto, excepto para reconocer que responsabilizan a los choferes de los vehículos, conforme a sus normas.

Indican que los secuestros se han convertido en un problema tan frecuente que algunas líneas han reducido los viajes en el estado de Guerrero.

El campo de futbol de la Normal de Ayotzinapa se ha convertido en un estacionamiento no sólo para los autobuses, sino también para camiones de carga que transportaban Coca-Cola y productos lácteos. Los conductores acusan que los estudiantes se apropiaron de los productos y los vendieron a tiendas locales.

Uno de los conductores de autobús asegura que está retenido desde el pasado 24 de octubre, cuando lo detuvieron mientras trasladaba a una docena de pasajeros hacia Acapulco.

Explica que un grupo de estudiantes bloqueó una carretera cerca de Chilpancingo y amenazó con apedrear el autobús a menos que abriera la puerta. Luego abordaron el vehículo y ordenaron bajarse a los pasajeros.

Los choferes entrevistados señalan que los alumnos les dan alimentos sencillos y que sus compañías no les pagan el tiempo que han estado retenidos aunque los estudiantes les prometieron darles dinero cuando los liberen.

The Associated Press detalla que sus reporteros descubrieron a los conductores retenidos mientras reportaban sobre los normalistas desaparecidos, y tuvieron que hablar con ellos rápidamente antes de que los estudiantes los sacaran del lugar.

Uno de los choferes incluso advirtió a los periodistas: “¡Váyanse, si los ven aquí les van a romper esa cámara!”.

Un par de estudiantes se acercó a los reporteros cuando salían del terreno. “¿Quién les dio permiso para estar aquí?”, preguntaron con tono molesto, de acuerdo con la información de The Associated Press.

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