Cierre de temporada: “Mar Monstrum”, su brillo

MÉXICO, D.F. (apro).- El proyecto escénico Mar Monstrum –teatro físico y de objetos– concluye sus presentaciones del año en el espacio Carretera 45 Teatro, con una atinada reflexión sobre lo incierto.

La pieza evoca varios referentes que abordan el tema de la incertidumbre, a partir del naufragio.

El más cercano de esos referentes es fílmico. Se trata del drama Una aventura extraordinaria, dirigida por Ang Lee, que a su vez está basado en la novela La vida de Pi, de Yann Martel, cuyo protagonista sobrevive a 227 días en un bote salvavidas en el Océano Pacífico.

Desde sus recursos, Mar Monstrum hace un interesante tejido de una atmósfera escénica sobre lo incierto con lo real-factible.

Lo logra a partir de conexiones concretas entre actores y objetos.

La idea original es del artista Aarón Govea.

El público es inducido a volar con su imaginación cuando el escenario se cubre de hilos, que están sujetos a unos bastidores, y su movimiento suave y fino recrea el ondulado de un mar abierto y tranquilo.

Ese efecto es logrado por la manipulación de la artista suiza Maud Giboudeau, quien ejecuta las acciones de una forma visible al público y acompañada sonoramente por la profundidad del altamar.

Su presencia expuesta, a diferencia de la de un tramoya, se vuelve eficazmente imprescindible en la dramaturgia de la pieza para permanecer siempre dentro de contexto.

El náufrago, personaje central, lo lleva el mismo Aarón Govea –quien incluso tiene un parecido físico con el actor hindú Suraj Sharma, protagonista de la película La vida de Pi. Govea se implica físicamente con una serie de objetos, que Maud Giboudeau le va proporcionando en su rol de Mar.

Esos objetos son rústicos –al igual que los hilos con sus bastidores– van desde un tronco y una tabla hasta el respaldo de una silla y un pequeño mástil, que en conjunto funcionan como desechos que el mar traslada y conserva en su devenir.

Govea interactúa con dichos objetos mostrando unas calidades de manejo del cuerpo bien exploradas y trabajadas, que podría decirse que el proceso de investigación corporal de la pieza valdría mucho la pena de ser expuesto al público.

Cada una de sus interacciones logra sostener ese tejido escénico entre la recreación de un contexto de naufragio y lo que él está realmente resolviendo en términos físicos durante la escena.

Mar Monstrum también estuvo programada en el Segundo Encuentro Internacional de Clown que el Centro Cultural Helénico organizó en las recientes semanas.

Allí la pieza funcionó como un buen representante de coproducción México-Suiza.

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