El INAH defiende el filme de Raúl Juliá sobre Calakmul

Raúl Juliá Levy, hijo del célebre actor puertorriqueño Raúl Juliá ya fallecido –quien se hiciera muy conocido por su papel de Homero en las cintas de Los locos Adams (1991 y 93)–, denunció a Proceso el robo de material fílmico sobre la zona arqueológica de Calakmul y la isla de Jaina, Campeche, destinado a una serie documental que se titularía “Revelaciones de los mayas del 2012 y más allá”.

En el proyecto del también actor mexicano –quien ha actuado en filmes estadunidenses como Epoch en  2000 y Clash en 2006–, fungía como productor, director y entrevistador con miras al documental para History Channel con motivo del llamado fin del mundo en 2012; mismo que se truncó cuando Elizabeth Thieriot, la productora ejecutiva de origen polaco y nacionalizada estadunidense, se apropió del equipo de filmación con las grabaciones, no obstante que el permiso fue solicitado por el actor.

Sumergido en denuncias y burocracia no ha podido recuperar las imágenes –robadas hace dos años–, pues se discutieron en la asociación estadunidense Independent Film and Television Alliance (IFTA) como si fueran suyas, siendo que son propiedad de la nación mexicana por derecho moral.

Dijo a este semanario:

“A Elizabeth Thieriot la conocí en diciembre de 2011 por medio de una persona que trabajaba en mi equipo de producción, aunque chocamos casi inmediatamente (pues a mi parecer no entendió el concepto de mi proyecto). Pero acepté que financiara como productora ejecutiva pues estaba en un momento con poco tiempo para empezar la filmación, dado que tenía un contrato para transmitirlo en diciembre de 2012 por History Channel.”

Juliá Levy tramitó el permiso correspondiente ante al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), autorizado mediante oficio 401-3-III06 de fecha 8 de noviembre de 2011, y de un informe el 5 de abril de 2012 mediante oficio 401.B/I)122.2012JUR/5191, mismo que quedó a su nombre e intransferible para la toma o grabación de imágenes, previo pago de derechos.

Contó que tras la autorización se trasladó en abril de 2012 a Calakmul para iniciar la filmación, hospedándose en un hotel a 60 kilómetros de la zona arqueológica.

“Elizabeth Thieriot llegó a Calakmul aunque no tenía que estar ahí, básicamente invadió varias veces mi trabajo como director y desde ahí comenzaron los problemas, le recordé los términos del contrato, pero no le importó.”

El viernes 13 de abril el actor se enteró por Eduardo Vértiz, uno de los técnicos de fotografía de su equipo de filmación, que quedaba fuera del proyecto por órdenes de Thieriot, lo que le cumplieron al día siguiente cuando se fueron a grabar a la Isla de Jaina.

“¡Imagínate! Me sacaron de mi propio proyecto, por ridículo que suene, esa mujer mandó un correo electrónico a todo el staff diciendo que estaba despedido. Yo como productor y director les dije que se suspendía todo, pero al siguiente día se fueron muy temprano, según me dijeron en la recepción del hotel.”

Además, explicó que Thieriot, como productora ejecutiva, se comprometió a financiar 500 mil dólares (de los cuáles depositó 350 mil) y que del viernes 13 al sábado 14 retiró 100 mil sin su autorización.

Al día siguiente, el 14, Juliá interpuso una denuncia contra la ciudadana polaco-americana en la Procuraduría General de Justicia (PGJ) en la ciudad de San Francisco de Campeche, Campeche, con expediente CCH-2453/2012 por el delito de abuso de confianza y robo, de la cual Proceso tiene copia.

Tanto Vértiz como Emiliano Chaparro y Eduardo de la Cerda, también miembros del equipo de producción, fueron acusados por Juliá Levy como cómplices de Thieriot.

Juliá, acompañado del entonces segundo comandante de la Policía Ministerial Investigadora de Robos, José Juan Meza López, de la PGJ de Campeche, según se lee en la denuncia, esperaron a Thieriot y otros miembros a que regresaran al hotel ese 14 de abril por la noche, y aunque el actor mostró permisos y documentación de propiedad del equipo de filmación, el comandante no los recogió alegando falta de personal, por lo que el actor presume corrupción por parte de Meza López.

“De Jaina se fueron a Guatemala para seguir grabando, y de ahí Thieriot se fue a los Ángeles, California, ante la IFTA promovió una demanda (número 12-52) para quedarse con las grabaciones.”

El arbitraje corrió a cargo de Gerald F. Phillips, quien le otorgó los derechos a Thieriot.

¿Y el INAH?

Acorde al artículo 49 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, del INAH, las imágenes de Calakmul así como de otras zonas arqueológicas del país son propiedad de la nación:

“Al que efectúe cualquier acto traslativo de dominio de un monumento arqueológico, mueble o comercie con él y al que lo transporte, exhiba o reproduzca sin el permiso y la inscripción correspondiente, se le impondrá prisión de uno a diez años y multa de mil a quince mil pesos.”

Thieriot, además de quedarse con el material fílmico, incurrió en una falta al seguir grabando tanto en Calakmul como en la Isla de Jaina, según Juliá Levy, quien dice que parte del material lo expuso en el sitio web https://mayanrevelationsandhollywoodlies.com/

Al respecto, Lirio Guadalupe Sánchez, delegada del Centro INAH Campeche desde hace cinco años, comentó a Proceso vía telefónica sobre el asunto:

“Cuando surgió el problema  el señor Juliá notificó al INAH porque al tener el derecho de uso de imágenes también tiene la responsabilidad y obligación por responder ante el instituto por el uso adecuado del mismo, el instituto siempre ha respetado el derecho de Juliá, pues es el titular de los derechos patrimoniales, aunque el Estado mexicano conserva el derecho moral, siendo imágenes de la propiedad de la nación mexicana, y obviamente los derechos corresponden al Estado mexicano.”

–¿Qué puede hacer el INAH en estos casos?

–Quien debe de atender los actos de justicia es el ministerio público, tanto estales o federales, instancias encargadas en realizar la investigación –dijo vía telefónica–. La posición del INAH es que sabemos que los permisos son de Raúl Juliá, estamos conscientes de esa situación y estamos viendo el desarrollo del caso, nos va informando regularmente de los avances.

“Lo que se trata de pedir es respeto al Instituto Nacional de Antropología e Historia dado que nadie puede pasar encima de los derechos de la nación mexicana, ningún árbitro o juez extranjero podría asumir que se le cambien o cedan los derechos de un permiso otorgado por el INAH, y los  cedan en el extranjero a otra persona. No es correcto. Dentro del derecho internacional se puede presumir que existe una violación, eso nadie lo puede hacer más que la nación mexicana.”

Por su parte, Raúl Juliá Levy espera que Thieriot regrese el material fílmico de acuerdo con la ley mexicana, así como su equipo de grabación:

“Es una burla a la nación… Pero tengo la esperanza de que se recupere todo y un juez mexicano decida a quién le corresponde todo, que sería yo.”   

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Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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