En la Iglesia de Maximiliano en Viena, altar de la Guadalupana

VIENA, Austria.- Cuando Maximiliano de Habsburgo fue fusilado en el Cerro de las Campanas en Querétaro el 19 de junio de 1867, su hermano, el emperador Francisco José, envió una carta al gobierno de Benito Juárez para solicitarle los restos del archiduque, en una actitud que constituyó “un triunfo para el derecho y la diplomacia” de México.

Así lo describe el escritor Vicente Quirarte en el capítulo “El primer Maximiliano”, del libro colectivo Entre la realidad y la ficción.Vida y obra de Maximiliano, coordinado por la historiadora Esther Acevedo.

El longevo Francisco José I de Habsburgo (1830-1916), quien tuvo un reinado de casi 68 años, uno de los más largos en la historia de Europa, pudo haber muerto antes que su hermano el archiduque Fernando Maximiliano, pues el 18 de febrero de 1853 sufrió un atentado a manos del sastre húngaro Janos Libényi, quien apenas logró herirlo.

En gratitud por la salvación de “Su Majestad”, Maximiliano organizó una colecta popular entre los vieneses y mandó construir un templo. Se abrió un concurso y el ganador, de entre 75 concursantes, fue el arquitecto Heinrich von Ferstel, que lo construyó con la ayuda del propio Maximiliano, quien, a decir de la historiadora Guadalupe Jiménez Codinach, fue amante de las artes y de la arquitectura.

Cuenta la especialista en el capítulo “De Miramar a Querétaro”, en el mismo libro, que Maximiliano recibió una educación de futuro rey, por lo cual aprendió idiomas (alemán, francés, inglés, húngaro, italiano, latín, griego y español), derecho constitucional, historia, economía, geografía y ciencias naturales.

Llamada Iglesia Votiva del Divino Salvador, o simplemente Iglesia Votiva de Viena (Votivkirche), pues es una ofrenda en agradecimiento a Dios, la edificación religiosa es la más importante en la capital del país después de la catedral de San Esteban. Su estilo neogótico está inspirado en la Catedral de Colonia, Alemania.

Su construcción tardó 26 años, de 1853 a 1879. Por ello Maximiliano no logró verla terminada, pues en ese lapso llegó a México para ser proclamado emperador en 1863, y fusilado en 1867 tras el triunfo del gobierno de Benito Juárez, relata Jiménez Codinach en el libro editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La iglesia fue consagrada el 24 de abril de 1879, en el marco de los festejos por las bodas de plata de la pareja imperial formada por Francisco José e Isabel de Baviera, conocida hasta la fecha en Austria como Sissi.

Ubicada en la Plaza Roosevelt, a un costado de la Universidad de Viena, la iglesia se distingue por sus torres gemelas de casi cien metros de altura que culminan en punta. En el costado norte de su interior tiene un enorme altar dedicado a la virgen de Guadalupe, el más grande fuera de México.

Sin embargo, no fue Maximiliano quien planeó instalar ahí la monumental imagen, sino una mujer austriaca que vivió en México durante mucho tiempo, y en agradecimiento a que éste fue el único país que protestó por la ocupación de Austria por Adolfo Hitler; así, encargó se pintara una copia del original de la virgen. La imagen fue consagrada en 1954 por el cardenal Theodor Innitzer, se relata en un video del Centro de Estudios Guadalupanos disponible en un video de YouTube.

Del lado izquierdo de la imagen se lee el nombre de Fernando Maximiliano, “káiser” de México. Y en el lado derecho se aprecia una placa que reproduce el águila devorando una serpiente del escudo nacional mexicano.

Justo arriba del cuadro, diseñado por el mismo autor, se aprecia un vitral también con la Guadalupana al centro. A la izquierda se ve a Juan Diego de rodillas con la imagen de la virgen en su ayate y a la derecha al obispo Juan de Zumárraga que recibe al indígena. En el fondo se ve la representación de la antigua Basílica de Guadalupe.

Jiménez Codinach recuerda que durante la Primera Guerra Mundial, iniciada tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando (quien sucedería a su tío Francisco José como emperador austrohúngaro), Viena fue bombardeada, y la Iglesia Votiva sufrió varios daños en el techo y los vitrales, destruidas sus campanas y los tubos del órgano.

Desde finales de los años noventa del siglo pasado, y más activamente a partir de un dictamen de 2001, la iglesia ha sido objeto de una restauración y rehabilitación permanente.

Este año se cumplieron 150 años del inicio del imperio de Maximiliano en México. En 2015 se conmemorarán los 150 años de la promulgación de algunas de sus reformas. Para Jiménez Codinach varias fueron tan o más liberales incluso que las aplicadas por el gobierno juarista:

Ley de Tolerancia de Cultos, nacionalización de bienes eclesiásticos, Ley de Cementerios, Ley del Registro Civil, restituyó la personalidad jurídica de las comunidades indígenas y les reconoció el derecho a poseer tierras de comunidad.

“Tal parecía que Maximiliano era un juarista más.”   l

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