De Héctor Tajonar sobre Octavio Paz

Señor director:

Agradezco el espacio para responder a las preguntas y opiniones formuladas por Blanca González Rosas en Proceso 1990 acerca de la curaduría de la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte.

El concepto curatorial de la muestra está expresado de manera sintética en las cédulas incluidas en la museografía y se explica con mayor amplitud en el ensayo de mi autoría titulado Soplo de luz que se publicó en el catálogo de la exposición. Es evidente que la señora González no tuvo el tiempo o el interés de leer ese texto antes de escribir el suyo. Ello explica lo apresurado de sus juicios.

El guión museológico retoma los tres elementos de la traducción poética postulados por el escritor mexicano: literalidad, interpretación y re-creación. “Como el poema, la pintura está hecha de enemistades y reconciliaciones, rimas, correspondencias y ecos”, escribe Paz. Esta visión nutre la idea central de la exposición: construir una narración visual alimentada de analogías y contrastes, afinidades y diferencias, conjunciones y disyunciones.

El criterio de selección de las obras está sustentado en los escritos de Paz y en la calidad estética de las piezas. Mujer (1974) de Miró es un estupendo ejemplo de su obra abstracta. ¿Por qué no estornudar, Rose Selavy? no es una réplica de Duchamp sino una de las versiones firmadas por el artista.

Las obras reunidas en la muestra revelan las afinidades electivas de Paz expresadas en sus escritos sobre arte. Inspirados en ellos hemos mezclando épocas y estéticas distintas, sin limitaciones temporales o geográficas, con el fin de crear un diálogo entre los textos del poeta, las obras y el espectador.

Las piezas de Chillida, Felguérez, Soriano y Rojo realizadas en este siglo expresan fielmente el pensamiento estético de Paz acerca de esos artistas. La inclusión de las obras maestras de Henry Moore se justifica por ser uno de los más grandes escultores del siglo XX, que además fue influido por el arte prehispánico.

La exposición conmemorativa del centenario de Octavio Paz y del octogésimo aniversario del Palacio de Bellas Artes, conformada por más de 200 obras provenientes de más de 90 museos y colecciones privadas de todo el mundo, fue posible gracias a la fortaleza de las instituciones culturales de México.

Atentamente

Héctor Tajonar

Respuesta de

Blanca González Rosas

Señor director:

El señor Tajonar, en su afán de defender la fortaleza de las instituciones culturales de México y justificar la selección curatorial de la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte,  soslaya los argumentos esenciales de mi texto: la opacidad en la producción de la muestra, el dispendio del presupuesto público y la conversión de un homenaje en un espectáculo.

Lamento que al responder mis preguntas, el señor Tajonar no haya aclarado las razones por las que su contrato por uso y explotación de un guión museográfico y museológico denominado “Soplo de luz. Diálogos de Octavio Paz con el arte”, haya sido firmado con la Dirección General de Publicaciones de Conaculta cuando, su adaptación como exposición, se realizó en un recinto perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes.

Le recuerdo al señor Tajonar que el guión museológico es la estructura de comunicación museística del concepto curatorial. Transformado en una narrativa visual a partir de la selección de obras de arte u otros elementos, el concepto, cuando está bien configurado, no necesita de recursos retóricos para ser justificado.

Sobre Miró, no queda más que mencionar la “Fábula” que le escribió Octavio Paz en la que no menciona sus lenguajes abstractos sino sus abecedarios vivientes: los pájaros, las estrellas, el sol, las constelaciones, los azules y su mirada de siete manos.

Atentamente:

Blanca González Rosas

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