Emilio Ruggerio, tenor olvidado por el INBA

Emilio Ruggerio (Ciudad de México, 1971) cantó hace unos días por primera vez en México. Iba a ser un evento familiar pero más y más gente solicitó asistir, así que tuvo que conseguirse un recinto grande: la capilla–auditorio del Claustro de Sor Juana donde el tenor se presentó junto con Carlos Martínez (barítono), acompañados por el pianista Andrés Sarre.

Fue todo un éxito; el programa sin concesiones, de lo más difícil: ópera, canciones italianas, zarzuela y canción mexicana. Su voz de tenor lírico ligero nos recuerda a los cantantes de antes; no le da miedo cantar y el resultado es maravilloso. Se trata de un rossiniano mozartiano que también ha accedido a papeles líricos, como los de Rodolfo en La Bohème, Fausto, el duque en Rigoletto, etcétera.

“Comencé a acariciar la idea de ser cantante de ópera a los 18 años”, nos relata el tenor, “mi madre es siciliana por lo que he estado toda la vida familiarizado con el idioma italiano, que de ella y mis tíos lo aprendí. De mi padre mexicano aprendí muchos valores, como el orgullo de ser mexicano. La música me ha abierto muchas puertas.

“A los ocho años me gustaba cantar a mis familiares: me ponía el saco de papá y en medio de todos cantaba siempre la misma canción inventada por mí, que terminaba con un agudo y arrancaba los aplausos. Admiraba muchísimo a Jorge Negrete. Recuerdo con mucho cariño que a los 10 años tuve un amor de infancia, para conquistarla me puse un sombrero de charro y guitarra en mano canté bajo su balcón una canción de las que cantaba Negrete, todos los días durante una semana… Jorge Negrete fue un pilar muy grande en mi deseo y amor por el canto fino.”

Emilio Ruggerio estudió en el H. Colegio Militar y se graduó como teniente de infanteria fusilero paracaidista. A los 18 años comenzó a estudiar canto en la Escuela Nacional de Música de la UNAM. Pronto se presentó la oportunidad de audicionar para el Taller de Ópera del MET de Nueva York y de inmediato fue aceptado; en vista del éxito que estaba obteniendo decidió dedicar la vida al canto.

“Mi debut en Europa –continúa Ruggerio– fue en junio de 1998 en el Festival Internacional en Gars am Kamp en Austria con La Bohème, de Puccini. Meses más tarde ingresé al International Opern Studio de Zurich, Suiza, y ahí compartí el escenario con grandes artistas, como Agnes Baltsa, Plácido Domingo, José Carreras, Ruggero Raimondi, Leo Nucci, Giorgio Zancanaro, Cecilia Bartoli Francisco Araiza…

Tras 16 años de carrera profesional, triunfando en los más importantes teatros de Europa, Emilio Ruggerio no ha cantado aún en nuestro país.

“He recurrido en varias ocasiones a las autoridades del INBA y ni siquiera me han respondido, pienso que están muy ocupados en encumbrar al elegido en turno, y a mí y a otros que están en mi misma situación, simplemente nos ignoran, no existimos.”

Actualmente continúa preparándose con otro cantante mexicano triunfador en los más exigentes foros internacionales, Francisco Araiza, con quien estudia desde 1998. Esperemos que pronto Emilio Ruggerio venga a ser un profeta en su tierra.

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