Yemen y los vengadores del profeta

Un militante de Al Qaeda en una prisión de Sanaa, Yemen. Foto: AP Un militante de Al Qaeda en una prisión de Sanaa, Yemen. Foto: AP

MÉXICO, D.F. (apro).- “El profeta ha sido vengado”, gritó uno de los hermanos Said y Chárif Kouachi después de matar a caricaturistas del semanario satírico galo Charlie Ebdo.

Aún no queda claro si Said y Chérif actuaron por iniciativa propia, por órdenes del Estado Islámico (EI) o de Al Qaeda en la Península Arábiga (Aqpa).

A través de llamadas telefónicas anónimas hechas a la agencia AP y de videos subidos a internet, Aqpa en Yemen se adjudicó los atentados, pero aún no se sabe si lo hizo de manera oportunista, caravaneando con sombrero ajeno, capitalizando el shock mundial por el ataque sin haber participado en él.

Además, trata de ganarle las primeras planas al EI.

El pasado 14 de enero Nasser bin Ali al-Ansi, ideólogo de Aqpa en Yemen, mediante un video en internet, se atribuyó la responsabilidad y el financiamiento de los atentados.

Y afirmó: “En cuanto a la bendita batalla de París, nosotros, la Organización de al Qaeda al Yihad en la Península Arábica, nos atribuimos la autoría de la operación de venganza por el mensajero de Dios”,

Después de que la policía mató a Amedy Coulibaly, el joven que tomó cuatro rehenes y los mató en la tienda de comida Kosher, apareció en internet un video donde Coulibaly reiteró su lealtad al EI en Irak y Siria y llamaba a los musulmanes franceses a seguir su ejemplo.

No sólo se trata de vengar “la burla” a la figura más sagrada del Islam, sino las intervenciones militares francesas en regiones de credo musulmán, afirmó.

“Prometí lealtad al califato en cuanto se proclamó”, dijo Coulibaly a periodistas de la cadena francesa BFM-TV. También dijo haber planeado los atentados en coordinación con los hermanos Kouachi.

En Francia, en tres días murieron 17 personas entre periodistas, civiles y policías en el ataque a Charlie Hebdo, la toma de rehenes en la tienda Kosher, y la cacería de los hermanos Kouachi.

“A título personal”

Los servicios de inteligencia norteamericanos afirmaron a sus contra partes francesas que Aqpa entrenó a los terroristas en Yemen. La estrategia de esa organización es recibir combatientes yihadistas de todos los países, entrenarlos, deshumanizarlos y después enviarlos de regreso a casa para que ellos, de manera independiente, escojan sus objetivos, sus métodos y causen el mayor daño posible a los “infieles” en Occidente.

Muchos de los jóvenes nacieron en Europa o sus familias los llevaron allá de pequeños, así que tienen pasaportes franceses, ingleses, belgas, etcétera.

Los atentados según Aqpa deben ser “a título personal” para que las autoridades no tengan manera de prevenirlos, frenarlos o de infiltrar a alguna organización. Serían atentados cometidos por europeos en casa.

El éxito de la estrategia de Al Qaeda y del EI pone en entredicho las políticas de integración europeas, ya que aquellos jóvenes, marginados, sin futuro y llenos de resentimiento, muestran lealtad a los fundamentalistas islámicos y no a las instituciones de los países en los que viven.

Los hermanos Said y Sharif Kouachi nacieron en París. De una familia de origen argelina, al quedar huérfanos se convirtieron en ladronzuelos de poca monta hasta que conocieron al imán Farid Benyettou quien les inculcó una visión radical y violenta del Islam.

El Estado Islámico llama a los jóvenes musulmanes para que se enrolen y vayan como combatientes yihadistas a Irak y Siria. Según las autoridades yemenitas, Said Kouachi estuvo preso tres años por haber participado en el 2008 en una red que enviaba yihadistas de Francia a Irak. Said estuvo en Yemen recibiendo entrenamiento militar durante varios meses de 2011. A Chárif Kouachi, el hermano menor, las autoridades galas le dieron marcaje personal: siempre estuvo vigilado, pero nunca se encontró evidencia de algún delito y no tuvo antecedentes penales. En 2005 fue detenido y deportado cuando intentaba viajar a Siria para combatir allá.

Cualquiera pensaría que hay una alianza y coordinación entre Al Qaeda y el Estado Islámico, que serían aliados naturales, pero no, de hecho se odian a muerte. Las diferencias entre los dos grupos son de liderazgo, de estrategia y por el poder.

El EI gana día a día territorios y espacio en la prensa internacional, en tanto que Al Qaeda, tras la muerte de Osama Bin Laden, anda de capa caída.

La ruptura entre el EI y Al Qaeda en Irak, surgió cuando el primero –que entonces se llamaba Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS, por sus siglas en inglés)– llegó a Siria para derrocar al presidente Bashar al Assad sin “pedirle permiso” a Al Qaeda.

En un documento difundido por Al Jazzera el 2 de febrero del 2014, Al Qaeda le exigió al ISIS que saliera de Siria y se concentrara en Irak. El ISIS no salió de Siria sino de Al Qaeda y le arrebató a aquella el monopolio de la yihad global en calidad de rival.

ISIS dejó de ser un brazo para convertirse en una cabeza autónoma.

Tal fue la bronca que los bandos contrarios a Bashar Al Assad empezaron a combatir entre ellos.

El ISIS cambió su nombre a Estado Islámico (EI) y llamó a todos los musulmanes a jurar lealtad a su jefe Abu Bakr al Baghdadi, e instauró en los territorios que domina un califato; es decir, el reino de Alá en la tierra que no reconoce ni fronteras ni leyes, ni liderazgos que no estén establecidos en el Corán.

Hijos de la miseria

EI ha sido lo suficiente atractivo para llenar sus filas con miles de combatientes llegados de muchos países. Obtiene enormes ganancias de la venta de petróleo de los pozos que están bajo su control y del secuestro de occidentales. Según los observadores y los militares estadunidenses como el general Ray Odierno, el EI es, por mucho, más brutal que Al Qaeda.

Los islamistas radicales ganaron mucho apoyo proveyendo a las personas agua potable, electricidad, seguridad y otros servicios; por eso no es de extrañar su avance territorial.

A falta de un Estado de bienestar, de instituciones, no hay muchas opciones para los hijos de la miseria; ellos canalizan sus resentimientos y esperanzas en los grupos político-religiosos fundamentalistas, sobre todo, si están bajo la ocupación o bombardeos occidentales. Los grupos islamistas se acusan unos a otros de no ser lo suficientemente radicales, se enfrentan y se subdividen.

Según el Corán sólo debe existir un califato, pero diversos grupos yihadistas pretenden tener la exclusividad. ¿Quién tiene el derecho a establecer el verdadero y legítimo califato? ¿Quién debe ser el Califa?

La declaración unilateral del ISIS ( en los territorios controlados en Siria e Irak) como Califato el 29 de junio de 2014, y de Abu Bakr Al-Baghdadi como califa fue para Al Qaeda una declaración de guerra, en especial para su líder Ayman Al-Zawahiri.

Según la tradición, todos los musulmanes deben obedecer al Califa, pero ¿qué hacer si alguien da un abierto madruguete?

Osama Bin Laden prometió un Califato donde los musulmanes tendrían su propio territorio, sus propias leyes, seguridad y bienestar. Tras su muerte se desató la lucha por ocupar su lugar y las fracciones de Al Qaeda se multiplicaron. Esta organización tiene presencia en el Magreb, en Somalia, Afganistán, Pakistán, Gaza, Irak y Siria. Por su lado Boko Haram en Nigeria declaró su lealtad al Califato del EI.

Los fundamentalistas no son una unidad monolítica. Las diferencias políticas, de tribu, los ancestrales odios entre sunitas, chiítas y demás variantes del Islam, fueron usadas por Estados Unidos, pero las cosas salieron mal, de hecho, las organizaciones que fueron en un principio patrocinadas por Estado Unidos, como Al Qaeda en Afganistán ( contra los soviéticos) se le voltearon a los estadunidenses.

Cuando George W. Bush era presidente de Estados Unidos sostuvo que Sadam Hussein tenía vínculos con Al Qaeda y que ambos habían participados en los atentados del 11 de septiembre a las Torres Gemelas de Nueva York. Bajo ese argumento (que resultó ser falso) Irak fue bombardeado hasta el cansancio, invadido y saqueado. Afganistán también fue bombardeada e invadida y la mayor parte de las víctimas fueron civiles.

Los ataques de Estados Unidos contra Al Qaeda replegaron a los integrantes de esta organización. Muchos de ellos se refugiaron en Yemen, un país lejano, montañoso, musulmán, con un gobierno central débil y con varias tribus amigas.

Este país situado en el talón de la península arábiga tiene problemas a más no poder. Con 23 millones de habitantes, es uno de los más pobres y la tradición exige esconder a las mujeres.

Yemen tiene una insurgencia chíita en el norte del país, una separatista en el sur y a pesar de que el gobierno de Saná cuenta con el respaldo de los Estados Unidos, Aqpa se instaló en 2009 y las regiones bajo su control fueron declaradas emiratos islámicos.

Aqpa enfoca sus ataques en el extranjero, ofrece “becas” a los nuevos yihadistas, financia sus viajes y entrenamiento.

El líder de Aqpa en Yemen fue Anwar al Awlaki, un predicador nacido en Estados Unidos que llevó su mensaje a los musulmanes de habla inglesa, muy práctico en las excolonias inglesas. Al Awlaki murió en 2011 a causa del ataque de un dron estadunidense.

Una de las principales fuentes de financiamiento de Al Qaeda en Yemen es el secuestro de turistas y el robo de combustible a las petroleras extranjeras. El 4 de enero de 2015 ejecutó a Korkie, un profesor sudafricano secuestrado en mayo de 2013. Aqpa pedía 3 millones de dólares de rescate. Las fuerzas especiales estadunidenses intentaron liberarlo, pero Al Qaeda fue más rápido.

Christopher Swif, profesor de la Universidad de Georgetown y experto en el tema de Al Qaeda, dijo en entrevista con el diario El País (agosto 2013), que Aqpa ha ido perneando las diversas tribus yemenitas, tejiendo alianzas, dependencias y fidelidad al líder.

“Esta dependencia les hace más fácil reclutar militantes y recabar apoyos y le hace más complicado al gobierno yemení disociar a Al Qaeda de las comunidades”, señala Swift.

En contraste, el profesor Ken Gude, del Centro de Seguridad Nacional para el Progreso de América, señaló que algunas tribus se oponen a Al Qaeda por ser una competidora política y económica.

Las tribus se erigen como verdaderos centros de poder con una importantísima significación en el ámbito político-social. Las tribus y los Estados imponen modelos de lealtad muy diferentes. Para las tribus lo importante es la lealtad a la familia y el Estado la exige a la autoridad central. Los gobernantes que trataron de frenar el poder de las tribus en Yemen siempre fracasaron y tal parece que ese será el futuro de Aqpa, a menos a menos que logre establecer un sistema de alianzas donde las tribus tengan beneficios palpables.

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