Histórico triunfo de la izquierda en Grecia

ATENAS, Grecia (proceso.com.mx).- Victoria de la “esperanza”, victoria “contra la austeridad”. Así definió la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) su histórico triunfo de hoy en las elecciones de Grecia, el país más castigado por las políticas de ajustes fiscales y recortes de gasto social impuestas desde la Unión Europea (UE).

El de estos comicios es un resultado que, además, rompe con el sistema bipartidista que ha regido en Grecia, y en buena parte de Europa, en los últimos 40 años.

“Hoy ha perdido la Grecia de los oligarcas y de los corruptos (y) ha ganado la Grecia del trabajo, de la creación, del conocimiento y de la cultura”, afirmó el líder de Syriza, Alexis Tsipras, ante miles de sus seguidores.

El futuro primer griego prometió que “no habrá vencedores ni vencidos”, una referencia destinada a calmar a los votantes conservadores dado que el primer ministro saliente, Antonis Samarás, hizo campaña con un duro lenguaje y continuas referencias a la Guerra Civil (1946-1949), ganada por la derecha y perdida por los comunistas.

Para Tsipras, ha llegado la hora de “reorganizar el país” y pasar página al periodo de la “troika” formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, un organismo que durante los últimos 5 años ha dirigido las cuentas del Estado griego y propuesto las políticas de austeridad que los sucesivos gobiernos helenos se han visto obligados a aplicar.

En Grecia, un país con una larga historia de luchas y una fuerte identidad nacional, esta injerencia de la troika ha soliviantado a los ciudadanos, lo que se ha traducido en la implosión del sistema de partidos tradicionales: Nueva Democracia (ND, conservadora) y el Movimiento Socialista Panhelénico
(PASOK, socialdemócrata), las dos formaciones que se han repartido el poder en las últimas cuatro décadas.

Los resultados de este domingo en Grecia así lo muestran: con el 80 % de los votos escrutados, SYRIZA obtuvo el 36,2 % de los votos y ND el 28 %.

El antaño poderoso PASOK quedó reducido a un partido casi marginal con sólo 4,71 % de los votos y relegado a la séptima posición. Antes que los socialdemócratas se situaron el violento partido neonazi Amanecer Dorado, con el 6,33 % de los sufragios; con 5,94 % To Potami, un partido formado por profesionales liberales sin anterior experiencia política; el Partido Comunista (5,44 %.) y el partido de derecha nacionalista Griegos Independientes (4,71 %).

De esta forma, Syriza se ha quedado a las puertas de la mayoría absoluta, al obtener 149 escaños en un Parlamento de 300 diputados.

Stefania Zoi, una mujer de 59 años, no podía contener la emoción mientras esperaba la comparecencia del líder de Syriza, Alexis Tsipras: “Durante 40 años he esperado este momento”. Es la primera que vez un partido a la izquierda de la socialdemocracia vence, no sólo en Grecia, sino en un estado miembro de la UE de tal tamaño (10 millones de habitantes). Pero para la mayoría de las miles de personas que aplaudían a Tsipras la alegría era más bien contenida. La emoción del momento se mezclaba con caras de seriedad. Primero, por haberse quedado a las puertas de la mayoría absoluta, apenas un par de diputados de los 151 que hubiesen permitido la formación de un gobierno en solitario, sin necesidad de socios de coalición. Segundo, porque ahora se abre el verdadero momento de la verdad, de las negociaciones y de las dificultades.

“Esto no será sobre cumplir algunos sueños izquierdistas, sino sobre resolver los problemas reales y dramáticos que vive el pueblo griego”, explicaba Ajileas Stavru, militante de Syriza, partido en el que recaló procedente de los movimientos sociales que han organizado las protestas contra las políticas de austeridad durante los últimos años: “Sabemos que aunque ganemos, lo difícil empieza ahora”, concluyó.

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