Cine en Canal 30

El hoy llamado Sistema de Radiodifusión Público (SRP), cuya señal se sintoniza en el 30 del dial capitalino, se apoya la mayor parte de su tiempo al aire en las series que se produjeron hace dos y tres años cuando apareció El Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA) en 2010.

Realiza cotidianamente un noticiario cultural sin novedad en el estilo, así como escasa relevancia de contenido. Llena sus cortes con la profusa propaganda del INE (Instituto Nacional Electoral), de los partidos políticos y del gobierno federal.

La señal de OPMA, como actualmente la del SPR, nació digital.  Debido a este hecho tecnológico, la audiencia se reducía a quienes eran poseedores de un aparato para recibir las nuevas creaciones audiovisuales.  Cálculos conservadores señalaban que apenas un 5% de los hogares tenían una pantalla de plasma, el año pasado se habló de un 15% en promedio nacional.

La transición de lo analógico a lo digital resulta una ventaja para los emisores que iniciaron transmisiones de inicio en el sistema que se implantará este año.

Esto, por dos razones: la primera debido a que cuentan ya con un archivo de producciones para reciclar; y segundo, porque pueden hacerlo ahora para un público más amplio que no tuvo opción de verlas en los años pasados.  Tal es el caso de Canal 30.

La nueva opción abrió las posibilidades a otros creadores, a quienes no estaban comprometidos totalmente con Canal Once, Canal 22, TV UNAM, Canal 34, Canal del Congreso y Canal Judicial. Las propuestas abundaron y se creó un equipo que llevó a cabo producciones de alta calidad. Son éstas las que ahora vemos programadas en Canal 30 y que tienen fecha 2012, 2013.

Las películas siempre han tenido espacio en la televisión cultural, se escogen con cuidado y también se han elaborado programas alusivos a este arte, industria, material de entretenimiento.

Destacan de los programas de Canal 30, en torno al cine, Plano abierto, que conjuga la crítica de Leonardo García Tsao y la conducción de Fernanda Solórzano, con una segunda parte en la cual hay invitados, no necesariamente provenientes del séptimo arte. Se aborda un tema, por ejemplo “El cine y el arte”. A partir de aquí éste es ejemplificado con fragmentos de obras cinematográficas, tanto de ficción como documentales. Dichas obras son comentadas por ambos en un set original: paneles blancos con dibujos en azul, una ventana al frente por donde se asoma la cámara que se mueve del plano abierto al cerrado hacia el rostro de los protagonistas del programa. La segunda parte implica un cambio de escenario, los dos comentaristas más dos invitados se sitúan en una bodega. Se crea una atmósfera de mayor intimidad.  Estos cambios más los injertos fílmicos le dan movimiento a un programa muy recomendable.   

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