EU otorga asilo a hijo de la activista Marisela Escobedo

CHIHUAHUA, Chih. (apro).- El juez de migración estadunidense Carlo Harlow otorgó asilo político en ese país a Juan Manuel Frayre Escobedo, uno de los hijos de la activista Marisela Escobedo Ortiz, quien fue asesinada afuera del palacio de gobierno de esta capital el 16 de diciembre de 2010.

El salvoconducto legal le fue concedido el pasado 21 de enero, casi cinco años después de formular la solicitud, según consta en el acta A-074-633-430. El proceso inició el 18 de diciembre de 2010, cuando la familia comenzó a recibir amenazas de muerte tras sepultar a Marisela Escobedo.

Carlos Spector, abogado de la familia, dio a conocer que dos integrantes de la familia Frayre Escobedo –Héctor Ricardo y Alejandro— están en trámites para conseguir el asilo. El caso particular de Alejandro sigue un proceso distinto porque su esposa es residente estadunidense.

El defensor explicó que luego del asesinato de José Enrique Jiménez Zavala El Wicked y de que las autoridades estatales no han tomado en cuenta la línea de investigación denunciada por la familia, intentarán reabrir el caso o, bien, lo llevarán a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) junto con el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm).

“Iremos a llamar la atención de que El Wicked no asesinó a Marisela, el asesino es Andy Barraza, el hermano de Sergio Rafael Barraza Bocanegra (asesino confeso de la hija de Marisela, Rubí Marisol, quien fue ejecutado en Zacatecas), diciendo que no se intentó investigar esa línea, no se hizo nada”, esto a pesar de la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) 44/2013.

Y argumentó:

“Tenemos tres evidencias distintas contra Andy Barraza: Héctor lo vio, estaba a menos de medio metro de él cuando le puso la pistola en la cara y vio cuando le disparó a Marisela, y eso lo vimos en un juicio aquí en el Consulado, los obligamos después de seis meses a que viniera la PGR, porque la familia no podía salir y sí vinieron. Otra evidencia es una amenaza de Andy que fue al negocio de Marisela a matarla, está el reporte policiaco que ella misma puso; otra es cuando Andy amenazó en El Paso a Juan Manuel, y lo detuvieron por amenazas terroristas pero ya salió libre porque fue considerado delito menor”.

La amenaza de Andy Barraza contra Juan Manuel se registró el 13 de diciembre de 2011, cuando llegó hasta donde éste se encontraba para advertirle: “O le bajas o te matamos, así como le pasó a tu mamá”.

Entrevistado por Apro, Juan Manuel recuerda que la amenaza sucedió días antes de que realizaran una manifestación por el primer aniversario luctuoso de Marisela Escobedo, afuera del Consulado.

“En ese tiempo estábamos protestando, viendo que nos dieran información sobre el caso y hablar con la gente de la fiscalía que se negó a hablar conmigo hasta que se mencionó el nombre de Andy Barraza, fue cuando él me amenazó y la fiscalía respondió. Antes, en una junta nos presentaron varias fotos y mi tío Héctor reconoció entre las fotos a Andy, lo reconoce como el que disparó. Él no conocía a Andy antes, pero yo sí. Él lo identifica como la persona que él vio que le disparó a mi mamá”.

Spector explica que esas tres evidencias fueron presentadas al gobierno estatal, pero que ni siquiera aparecen en el expediente. “No sólo no lo investigaron, no aparece en los archivos y vinieron agentes estatales para tomar testimonio”.

Otra acción que realizará la familia de Marisela, apoyada por sus abogados, es presentar el caso ante el Consulado de México en Estados Unidos, bajo la Ley de Víctimas, por lo que se convertiría en el primer caso presentado en el exterior, gracias a que la sección 16 del nuevo reglamento, permite presentar casos de mexicanos en exilio, con o sin papeles.

“Ahorita es aclarar que el caso de Marisela nunca se ha aclarado, nunca se hizo justicia. Ni siquiera las recomendaciones de la CNHD, nunca nos han contactado (el gobierno estatal de Chihuahua), nunca se ha cumplido nada”.

Herencia materna, el espíritu de lucha

Luego de recibir asilo político, Juan Manuel Frayre se muestra tranquilo, al lado de su esposa y sus dos hijos, quienes tienen residencia americana.

“Seguimos en lo mismo, tratando de que autoridades hagan una investigación como debe ser. Con el asesinato de El Wicked todo queda igual, en el aire, nunca se acusó formalmente a ese hombre, fue una investigación que sólo ellos saben cómo la hicieron. Lo detienen por otro cargo y según esto, él les confiesa que mató a mi mamá. No es obvio que a un delincuente lo atrapan y confiesa todos sus crímenes nomás así, menos sabiendo que puede obtener cadena perpetua. Para mí, ahí está la mano de gobierno”, dice.

El gobierno, añade, quiere resolver el caso a su manera: con mentiras y chivos expiatorios, nunca con la verdad. Estos cuatro años han sido muy duros, es difícil venir sin nada. Primero vivíamos en El Paso, de donde tuvimos que salir porque recibimos la amenaza, tenemos que andar con cuidado y trabajando. Al principio sí estábamos más de lleno en el activismo, pero la misma necesidad te exige trabajar más”.

Juan Manuel vive con su esposa, con una hija que ya tenían y con su hijo que nació durante el proceso de asilo.
“No queda de otra, hay que salir adelante en lo emocional, económico, en todas las áreas. Acá nos vemos todos (…) Heiry (hija de Rubí Marisol) está bien, estaba chiquita cuando pasó todo. No tiene tanta noción de lo que pasó, por todo el movimiento sabía que algo sucedía pero este tiempo se le ha dado ayuda psicológica. Ella ahorita va a cumplir 7 años, vive con mi hermana Jésica, que era la única que podía hacerse cargo de ella, no sabía qué iba a pasar con los demás. Jésica ya era residente, a los demás no nos podían dar la custodia porque no teníamos estatus legal, y estábamos detenidos”, refiere.

Juan Manuel recuerda que su mamá les heredó el espíritu de lucha. “Yo fui testigo como muchas señoras estaban esperando a sus hijas en su casa o con sus hijas desaparecidas, y a usa de lo que el trabajo que ella hacía, decidieron salir a la calle, muchas andan luchando todavía ahí, para que les resuelva su caso. Más que todo, nos dejó el espíritu de lucha, mi mamá nos enseñó a trabajar, a luchar”.

Prosigue:

“Era alzar la voz, no quedarse callados, no permitir que llegaran y pisotearan a la familia así nada más, como que pasó así nada más y ya. Era no bajar las manos. Era duro levantarse en las mañanas para ella por el dolor que traía, pero hacía lo que tenía que hacer. Yo lo vi todo ese último tiempo que estuve contacto con ella, yo era el que estaba ahí, eso me queda, el esfuerzo de todas las cosas buenas que vivimos juntos”.

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