La iconografía de Cortés

Figura polémica desde siempre, el sólo escuchar el nombre de Hernán Cortés  genera diversos puntos de vista sobre su proceder en la historia, y lo mismo le sucede a su persona como retrato a través del tiempo: héroe o villano, según la época desde la cual se le miró.

Esa es la conclusión de tres historiadores y un director de museo de arte, quienes a solicitud de Proceso hablan a raíz de la exposición Itinerario de Hernán Cortés, primera muestra realizada en España a lo largo de la historia sobre el conquistador de México. Fue abierta al público en Madrid hace mes y medio, y condujo a varios especialistas mexicanos a polemizar en relación con el concepto de los organizadores.

Para Renato González Mello, doctor en historia del arte y director del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, hay tres obras significativas sobre la figura de Cortés pintadas por José Clemente Orozco (1823-1949), del cual es especialista : El Cortés y la Malinche (1923-1926) de la antigua Escuela Nacional Preparatoria (cuya imagen apareció en el número 1995 de este semanario); el del mural del ala este denominado Cortés y la Cruz en la Épica Civilización Americana (1932-1934) que se ubica en la biblioteca del Dartmouth College, en Hanover, New Hampshire; y Cortés (1939) de la bóveda del Hospicio Cabañas, en Guadalajara, Jalisco –que apareció en el número 1994.

“Hernán Cortes, en este canon liberal de la historia –dice–, es uno de los malos. El problema es que la historia liberal no puede simplemente borrarlo, tiene que tener el retrato de este paradigma negativo, pero no es nada fácil porque hay una serie de reglas para estas representaciones, y los pintores se ponen dudas que parecen de otras épocas.

“Pero es un problema de un arte mucho más tradicional sobre si deben ennoblecerlo o esquematizar y exagerar un poco la perversidad que se le atribuye, y estas son las características de la historia oficial, la historia oficial del siglo XX en México es una historia borrada fundamentalmente sobre las ideas del liberalismo.”

El también investigador del IIE Fausto Ramírez Rojas coincide con su colega universitario al analizar la iconografía del Primer Marqués del Valle de Oaxaca.

“En el siglo XVI es la futura positiva al que se le debe el reino de la Nueva España, todavía hasta el siglo XVIII hay una revaloración de la figura de Cortés y habría que considerar no sólo la pintura sino la ilustración gráfica”, explica, pero esa visión cambia con la independencia y la “hispanofobia”, lo que convierte al conquistador alguna vez idolatrado en el villano de la historia.

“Con la independencia se convierte en el villano de la historia, desaparece de la iconografía, y la figura relevante es Cuauhtémoc, Xicoténcatl y Cuitláhuac, como los héroes que se rebelaron y se opusieron a la conquista, y Cortés pasa casi a desaparecer de la pintura, aun cuando se le representa no es tanto Cortés sino la defensa azteca. Está en grandes cuadros como el de Joaquín Ramírez (1834-1866) en Palacio Nacional sobre la rendición de Cuauhtémoc.

“En el siglo XIX aparece de manera negativa por la inspiración del liberalismo, y en el XX sucede un poco lo mismo pues hereda la visión del siglo precedente, en especial en Diego Rivera (1886-1957); por ejemplo, en los murales del patio del Palacio Nacional, Cortés aparece como jorobado, monstruoso, sifilítico, y pues no. En Orozco quizá un poco menos, en el Hospicio Cabañas sí aparece como figura importante, gallardo, valiente, heroico.”

El Cortés colonial

En el Hospital de Jesús, el instituto para hispanos que ordenara edificar Cortés luego de la conquista, y el más antiguo de América –en el salón de la dirección que acorde a un recorrido se le atañe haber sido oficina del conquistador–, se encuentra un óleo anónimo del siglo XVI que se ostenta como original y el retrato más antiguo en nuestro continente sobre el llamado Marqués del Valle de Oaxaca.

Sobre él señala el historiador Jaime Cuadriello, especialista en arte pictórico de la Nueva España, y también investigador del IIE de la UNAM:

“Yo tengo mis dudas que sea original, no sé, no podría dar una opinión al respecto, es una obra que hay que estudiarla con aparatos científicos, sólo una vez la he visto de cerca y no conozco documentación de la misma. Lo que sí puedo decir con todo conocimiento, es que no hay un retrato en vida o al menos no se conoce uno de Cortés, aunque ha sido un personaje muy representado.”

En su libro El éxodo mexicano: los héroes en la mira del arte (2010), habla sobre Cortés y aparecen distintas obras, no sólo una, es un seguimiento de lo que han sido los cambios de discurso, aborda el encuentro y la conquista de México.

En el de San Hipólito, colocado de frente al biombo, considerado patrono de la Ciudad de México, se ve a Cortés del lado izquierdo, detrás de Pedro de Alvarado, que aparece en primer plano.

“Lo interesante es que Cortés en sí es una polémica siempre, habrá quien diga que el tipo fue un buen estratega y buen político, y por el otro es el malo que vino a conquistar.”    

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Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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