Un año sin Federico Campbell

sábado, 14 de febrero de 2015 · 21:43
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Fallecido el 15 de febrero del 2014, el escritor y periodista Federico Campbell es recordado por el también narrador Elmer Mendoza, considerado “hijo literario” por el propio autor de La memoria de Sciascia (FCE, 1989): “El literato tijuanense desarrolla la literatura autobiográfica muy bien, era como el autor más notable en ese terreno y creo que fue un hombre que contó muchísimas cosas que tienen que ver con el norte, sobre todo ese norte brillante, ese norte de espejismos que es el desierto de Sonora, de Baja California, los alrededores de Tijuana y también la recuperación de Tijuana como un ente literario. Me parece muy interesante en su obra”. El escritor sinaloense recomienda La clave morse (Alfaguara, 2001), de Campbell, y argumenta que le gusta muchísimo, y sobre Tijuanenses (Joaquín Mortiz, 1989) expresa “que es lo primigenio de todos los textos que tiene que ver con pandillas y los aspectos de la niñez, los brothers, son textos que siento como si yo hubiera sido el personaje, me gusta también mucho”. Luego se refiere a Transpeninsular (Joaquín Mortiz, 2000, Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada 2000): “Siempre he pensado que en este libro el protagonista es Federico, aunque se lo pregunté y me dio una respuesta muy rara: que Transpeninsular era como un libro que le había venido de sus charlas con Rulfo, sobre todo por el personaje, por Fernando Jordán y que era un personaje que Rulfo también lo tenía en su cabeza.” Para el propio Campbell, señala Mendoza, Transpeninsular fue su libro menos autobiográfico “aunque reconoció que tradujo mucho su indecisión entre el periodismo y la literatura”. El personaje, sigue, es un periodista, un escritor de viajes que se debate entre la imaginación de la literatura y la información del periodismo. Mendoza rememora que cuando Campbell escribía esa novela se encontraron en La Paz, “y hablamos de las posibilidades temáticas de la Península (de Baja California), porque los dos vivíamos asombrados por la soledad que hay en la península, digamos un personaje en la Península es la lejanía, que todo está lejos y todo está solo; él me contaba que quería trabajar al piloto y a Jordán dentro de este contexto de soledad y de lejanía, cuando leí la novela vi que lo había conseguido”. En tanto, para Javier Aranda Luna, periodista cultural especializado en literatura, comentó que la importancia de Campbell radica en que “nos propuso nuevas formas para leer la frontera”, ya que en sus textos presentaba paisajes muy poco conocidos del norte de México, pero además “comenzó a poner algunos elementos que tienen que ver con el mundo criminal, concretamente con el narcotráfico”. Opina con seguridad: “Si se quiere hacer una radiografía digamos de los orígenes del narco, de esa forma criminal, tendría uno que remitirse sobre todo a estos escritores, novelistas, cuentistas, que a partir de la observación directa, de la sensibilidad, de su capacidad crítica para atrapar atmósferas, situaciones, documentaron como muy pocos habían documentado, ese mundo que se nos vino encima.” La escritora Carmen Boullosa recuerda así al creador de  La invención del poder (Aguilar, 1995): “Un escritor generoso, es una perla difícil de encontrar y uno de ellos fue Federico Campbell quien, en 1977 fundó la editorial La Máquina de Escribir, la cual apoyó a muchos de los nóveles escritores de la época. “Él descubrió y abrió la puerta a mi generación. De Juan Villoro, a Antonio del Toro, a Coral Bracho, a Fabio Morábito: fue nuestra primera casa editorial, con La Máquina de Escribir. Campbell también se posicionó como figura en Barcelona, desdibujando las líneas mexicanas que dividen provincia/capital.” Y Margo Glantz lo exalta también: “Es un  escritor fundamental de la literatura mexicana contemporánea, con una amplia trayectoria como periodista y novelista y libros como Infame turba, de entrevistas con el que sentó precedentes para dicho género y Tijuanenses, en el que anticipa todo ese movimiento literario de la novela del narcotráfico”. Campbell nació en Tijuana, Baja California, en 1941 y dejó en la imprenta el volumen La era de la criminalidad. Este 15 de febrero,  el Instituto Nacional de Bellas Artes organiza una mesa redonda para recordar a Campbell a las 12 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, con Glantz, Juan Villoro y Ranulfo Romo. Modera Vicente Alfonso.

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