“Arte 21”

Los artistas contemporáneos y sus procesos creativos son retratados en una serie documental elaborada por la televisión pública de Estados Unidos, PBS.  Todas las ramas del arte visual, de la plástica y de las instalaciones están representados a través de los creadores en el programa Arte 21, difundido por TVUNAM.

El producto es antiguo, comenzó en 2001 y cada dos años se realiza una nueva temporada de 12 episodios. La televisión de los universitarios ha desplegado varias temporadas, las ha repetido casi todos los años. En el mundo, Arte 21 se difunde en televisoras de 50 países de los cinco continentes. Tiene la ventaja de abordar un tema que no caduca: la labor de artífices de expresiones pictóricas o escultóricas.

El formato de Art 21 (nombre original en inglés) ilustra la manera en que una idea se va convirtiendo en un producto tangible. El creador dibuja, embarra color, elabora bocetos frente a la cámara unos minutos; se intercalan sus palabras, el relato de cómo se formó, sus motivaciones para dedicar su vida al oficio que practica. La cámara recorre trabajos a medio hacer, en boceto, terminados; el estudio o taller lleno de colores, de materiales, de instrumentos, de equipos. Es esta mezcla de explicaciones en voz del autor, junto a la descripción de sus procedimientos, lo que nos atrapa.

Cada episodio consigna tres experiencias vitales de tres artistas diferentes que habitan regiones muy disímiles del planeta. Los productores buscan sacar a la luz artistas poco conocidos pero cuya trayectoria les asigna ya un lugar en la historia del arte contemporáneo. Los estilos son muy diversos en toda la gama de lo figurativo a lo abstracto, a la instalación, a la mezcla de técnicas y formatos. Lo experimental tiene un papel destacado y aunque las piezas producto de ese trabajo carecen a veces de atractivo para los legos, cuando se explica bien todo el proceso, y se comprende la dificultad de elaborar obras que se van inventando conforme transcurre el proceso creativo, el espectador logra identificarse con lo expuesto.

Dividido en tres fragmentos, los capítulos nos hacen saltar de un artista a otro cuyas personalidades, formas de ver la vida, y culturas son muy disímiles. Sin embargo, esto no choca porque siempre hay al menos un eje central en la temática. La cortinilla que los separa es muy sencilla: un trazo de luz sobre la pantalla. Así, la emisión se torna ágil, evita lo repetitivo y los tiempos muertos. Al conjuntar las exhibiciones de las piezas con las palabras del autor situado en su entorno de trabajo, la serie se vuelve didáctica.

Aprendemos a ver de forma aguda, situado en el contexto que le da origen, las manifestaciones artísticas de lo contemporáneo, de lo que expone y expresa el mundo interior de personas viviendo en un tiempo paralelo al nuestro.  

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