Las diferencias entre México y el Vaticano están superadas: Cancillería

MÉXICO, D.F. (apro).- El gobierno mexicano dio por resuelta la fricción diplomática con el Vaticano a raíz de una declaración del Papa Francisco, quien a través de un correo electrónico usó el término “mexicanización” para describir la violencia que ha ocasionado el narcotráfico en nuestro país.

En rueda de prensa, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), José Antonio Meade, aseguró que las diferencias entre la Santa Sede y México están superadas, además de que la invitación para que el Papa visite México sigue abierta.

“En el interés de México está que se concrete esa gira”, precisó el canciller cuando se le preguntó si México aprovechará la coyuntura reciente para concretar la visita del pontífice.

“El presidente (Enrique) Peña Nieto lo hizo de manera personal con el Papa: hay una invitación abierta a un país que le ha dado una gran importancia a su relación con el Papa, con el Estado Vaticano”, subrayó.

Añadió: “Sabemos del interés que el Papa tiene por México y estaremos atentos a ver cuándo y en qué momento le resulta conveniente, reiterando por México la plena disposición y el pleno gusto de que visite el país”.

Sobre el diferendo por el término “mexicanización” que utilizó Jorge Bergoglio en una carta enviada al legislador argentino Gustavo Vera, la Santa Sede aclaró ayer, en una misiva dada a conocer en Roma, que el “Papa no quería absolutamente herir los sentimientos del pueblo mexicano, al que ama mucho, ni desconocer el compromiso del gobierno mexicano en la lucha contra el narcotráfico”.

El pontífice, agregó, “no tenía otra intención que poner de manifiesto la gravedad del fenómeno del narcotráfico, que afecta a México y a otros países de América Latina”.

Por su parte, el embajador de México ante el Vaticano, Mariano Palacios Alcocer, declaró: “Por lo que se refiere a la actividad de la embajada, el caso está cerrado”, señalando que el Papa tiene una postura de “reconocimiento y cercanía al pueblo y al gobierno de México”.

Mientras, José Antonio Meade aseguró que “México tiene con el Vaticano un diálogo muy cercano en una gran amplitud de temas”.

De esta manera, el canciller cambió ayer su postura externada el pasado lunes 23, cuando señaló que las declaraciones del Papa buscan “estigmatizar a México”, por lo que el gobierno de Enrique Peña Nieto –dijo entonces– manifiesta “tristeza y preocupación”.

La controvertida opinión de Jorge Bergoglio fue dada a conocer el domingo 22, cuando trascendió a los medios internacionales una carta privada que el pontífice le envió a Gustavo Vera, legislador argentino y titular de la organización no gubernamental La Alameda.

Dice la carta: “Pido mucho para que Dios te proteja a vos y a los almadenses. Y ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”.

El pontífice alude sobre todo a la información que, de manera personal, le dieron los obispos mexicanos en mayo del año pasado, durante la llamada visita Ad Limina que éstos hicieron al Vaticano.

Durante esa visita, los prelados también entregaron a la curia romana sus respectivos informes escritos, donde detallan la situación de violencia y narcotráfico que están viviendo en cada una de sus diócesis.

El 19 de ese mes, Bergoglio tuvo una reunión plenaria con los aproximadamente 80 obispos mexicanos que fueron a verlo. Ahí, el pontífice lamentó el “problema serio de la droga” que padece México.

En la Sala Clementina del Vaticano, el Papa dijo en su discurso a los prelados que el problema del narcotráfico en México se refleja “cuando un campesino te dice: ‘¿Y qué querés que haga? Si cultivando maíz vivo todo el mes, y cultivando amapola vivo todo el año’”.

Agregó que muchos migrantes que atraviesan el territorio mexicano son “muertos” por “sicarios alquilados”. Y México vive “este problema serio de la droga”.

Seis meses después, el 12 de noviembre, el Papa externó su “cercanía” con los mexicanos por el “asesinato de los estudiantes” de Ayotzinapa, Guerrero.

En un encuentro multitudinario con los fieles, realizado en la Plaza de San Pedro, el máximo jerarca de la Iglesia católica se dirigió directamente a los peregrinos mexicanos ahí congregados, a quienes les dijo:

“Quiero de alguna manera expresar a los mexicanos, a los aquí presentes y a los que están en la patria, mi cercanía en este momento doloroso de legal desaparición, pero, sabemos, de asesinato de los estudiantes”.

Así, el pontífice ya había aludido con anterioridad y de manera pública el problema de la violencia y del narcotráfico en México. El lunes volvió a hacerlo en esa carta privada que trascendió a la prensa, sólo que ahora sí provocó una reacción airada del gobierno mexicano.

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