El arte de la crítica de arte

Caminando al unísono por una senda de silencios y estímulos, el 22 de febrero el dedo flamígero de Raquel Tibol (1923-2015) dejó de alzarse y sus nuevas aportaciones al conocimiento del arte terminaron este día, tras su evolución a los 91 años de edad.

Para Diego Rivera, la crítica de arte era “la apreciación de las obras a través de un criterio súper sensitivo en lo estético y absolutamente informado en lo histórico”. Rescato por lo singular y atinada una parte de esta larga conversación con Raquel Tibol titulada “¿Quién critica a los críticos?, realizada por la escritora Rosa Carski, directora de la revista Perfiles en el otoño de 1984.

La escritora llena de interrogantes sobre el papel del crítico de arte en la sociedad se enfrenta ante el mejor toro para tratar de agarrarle los cuernos. Para resolver dudas sugerí invitar a Raquel Tibol, argentina de origen, nacionalizada mexicana desde 1961. En esa reunión estuvimos la escritora Rosa, su hermana la pintora Leticia Carski y yo.

Rosa Carski, sin conocerla en vivo ya que sólo tenía referencias, decide superar los escalofríos ante la personalidad de Tibol “perversamente brillante, con un elevado coeficiente intelectual y muy poca indulgencia para los tontos”. La escritora dedica cinco páginas y continúa: “haciendo gala de un magisterial manejo de la palabra y con absoluto dominio de su oficio […] dio cátedra de movimientos artísticos, amplio repertorio de nombres y definió posición ideológica”.

Esta entrevista revela aspectos novedosos cuestionados por Carski:

“Raquel escribió para los que están dispuestos a estar en la barricada o en la trinchera de lucha. Ganándose la confianza del que lee, se confiesa intermediaria entre el artista, la obra y el público.”

Tibol se descubre:

“Polemizo, hago crónica, echo bronca, respeto un principio ético profesional, no doy el ‘maquinazo’ ni soy profeta, ni sacerdotisa. Soy una comunicadora con todos los riesgos que la comunicación cultural tiene de no estar a la altura del público. Eso sí me da miedo, me sentiría apenada.”

Esa entrevista fue muy esclarecedora para mí. ¿Raquel tiene miedo? Era de carne y hueso. No podía creer que la mujer de hierro se apenara. A partir de este encuentro aprendí la manera de convencerla para que tuviéramos diálogos enriquecedores durante 30 años. En esta revista Proceso recibimos gratos comentarios por las exposiciones realizadas en el Museo Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo.

Siempre traté de que no me llegara “el tibolazo”. Preparando con Tomás Zurián la exposición que detonó el conocimiento de la pintora Nahui Ollin y a unos días de inaugurar con todo y catálogo, se acercó gritando: “¿Cómo se atreven a realizar una exposición a la ‘p… más p…’ de México?” Tomás y yo temblamos. Estuvimos nerviosos con sus comentarios.

Nos arriesgamos y seguimos con el proyecto. Días más tarde fue a ver la muestra a sugerencia de la doctora Teresa del Conde. Nos felicitó por toda la investigación y hoy a distancia vemos los frutos de esa buena muestra. Así me sucedió muchas veces.

Varias ocasiones la invité a participar y me pedía le explicara más para “ver si me subo a su tren”. Los últimos años, a larga distancia y con la cercanía de la moderna comunicación, estuvimos trabajando tres proyectos relacionados con Diego y Frida. Y serán estas páginas las que tengan las primicias.

Raquel Tibol y el arte de la crítica de arte nos unió. Realicé la exposición fotográfica Diego y Frida, amores y desamores, con éxito a la fecha. Raquel vio la exposición junto con el maestro José Chávez Morado, de quien también realizó investigaciones sobre su obra, y me dijo: “Blanca ¿por qué no hace lo mismo con Olga y José? Y así fue. Hice la curaduría de Olga y José en lo íntimo, fue enriquecedora.

Me comentó: «Habría que contar la vida amorosa del medio cultural”, y así surgieron muchos proyectos más que compartimos, después de narrarme historias de infidelidad entre Fernando y Susana Gamboa, Octavio Paz y Elena Garro y así hasta el infinito. Gracias por todo el legado.   

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* Crítica de arte, fue directora del Museo Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo (1986-2001).

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