Gala de gala con Anna Netrebko*

Hace dos años se había anunciado una gala de ópera con la superestrella rusa Anna Netrebko en el Palacio de las Bellas Artes, pero la diva canceló por cuestiones de salud.

Se realizó por fin el día 25 pasado a las 20 horas en la Sala Principal bajo la dirección de Srba Dinic, con la participación de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes (OTBA), y el tenor Yusif Eyvazov.

El evento se proyectó en vivo en pantalla gigante del corredor Ángela Peralta, a un costado del palacio de mármol.

“Estamos muy contentos de cumplir con esta asignatura pendiente. Hace dos años que no se pudo realizar la gala y ahora se hará en formato de concierto con la OTBA”, indicó la diva en conferencia de prensa, y añadió:

“Estoy muy feliz de regresar a México y del repertorio programado, que lo va adorar el público. Será un concierto de ópera, ópera, ópera, la primera parte estará dedicada a Verdi, mientras que la segunda incluirá música de Puccini y otros autores, así como dos duetos con Eyvazov.”

Cuestionada sobre las proyecciones en pantalla gigante, Netrebko dijo:

“Son maravillosas, porque muchas veces el público no llega al teatro por diversas razones: la lejanía, el costo de los boletos o porque las localidades se agotaron pronto, y cuentan con la ventaja de que ofrecen tomas que ni en el mismo teatro se pueden apreciar, como los acercamientos. Es una gran idea…

“Después de veinte años de carrera no sólo mi voz ha madurado, sino también mi cuerpo, me siento más cómoda cantando este repertorio dramático; he cambiado también mi carácter teatral y sigo trabajando en ello.”

La orquesta dirigida por Srba Dinic tocó bastante bien como generalmente lo hace en este tipo de eventos. El pelo en la sopa fue el tenor Yusif Eyvazov, de fea voz, descolocada y de muy escasos méritos artísticos. Una pena.

Pero la Netrebko se lució. Comenzó el festín con fragmentos de Verdi (1813 1901): la escena y aria de Macbeth (1847) “Nel dí della vittoria”; ya desde ahí la Netrebko se echó al público en la bolsa con una voz potente; se escuchaba clara y fuerte en todos los rincones del teatro, aunque Sbra Dinic, haciendo gala de inteligencia y profesionalismo, cuidó en todo momento de no tapar con la orquesta a la soprano.

Seguimos con “Tacea la notte placida” de Il Trovatore, (1853), donde la Netrebko volvió a demostrar por qué es una de las sopranos más importantes del momento: fiorituras, trinos, pianísimos… frases hermosamente bordadas; bel canto a raudales pero sobre todo una energía escénica pocas veces vista. Terminó la primera parte con el dúo de Otello (1887) “Giá nella notte densa”, el público la disfrutó a ella y lo padeció a él.

En la segunda parte se gozó de la música de Puccini (1858 1924), pulcramente dirigida por Dinic: De Manon Lescaut (1893) “In quelle trine morbide”, a cargo de la Netrebko. De la ópera  de Humberto Giordano (1867 1948) Andrea Chenier (1896), “La mamma morta”, que fue el punto más alto de la gala, pues la versión que nos obsequió la diva fue para la historia.

Terminó el festejo con el dúo de Manon y varios encores. El supertitulaje de plano se apagó en uno de ellos. ¿Por qué en ese supertitulaje no ponen nunca el título y autor de la obra? No hubo suficientes programas de mano y no pocos del público se preguntaban: ¿Qué obra es esa, de qué autor?   

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* Esta columna no apareció la semana pasada, debido a que el espacio de la sección fue ocupado mayoritariamente al homenaje a la crítica de arte Raquel Tibol. Se publica ahora dada la importancia del recital ofrecido por la soprano.

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