Abandono de la Mixteca Alta, pese a su tejido social sano

Aunque la Mixteca posee una milenaria cultura y sus territorios son ricos en minerales, no parece interesar a los gobiernos federal y estatal: La población carece de apoyo para sus proyectos sociales y culturales y tampoco se impulsa su autonomía económica o se fortalece el tejido social.

Sólo se le ve como una potencial clientela política.

Es la historiadora Ethelia Ruiz Medrano, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien considera lo anterior en entrevista con Proceso, en su departamento de la colonia Condesa.

Opina que el Estado debería invertir en sociedades que poseen un tejido social sano, como el de esta región de Oaxaca, donde –pese al estado de descomposición que hay en la mayor parte del país– conservan sus usos y costumbres, sistemas cooperativos como el tequio y gobiernos con autoridades tradicionales que no cobran nada y rinden cabal cuenta de los recursos comunitarios que ejercen.

La especialista de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y autora de varios libros, entre ellos Gobierno y sociedad. Segunda Audiencia y vrrey Antonio de Mendoza, dará comienzo con estos temas a un amplio ciclo de conferencias magistrales, Trayectorias, organizado por la DEH, que dirige el historiador Luis Barjau, este jueves 19 de marzo de las 18:00 a las 20:00 horas, en sus instalaciones de Allende 172, Centro de Tlalpan.

El ciclo, que se extenderá hasta el mes de noviembre, tiene como fin difundir la obra de los investigadores, permitirles compartir sus experiencias con sus colegas y público en general. Luego de la participación de Ethelia Ruiz Medrano seguirán Carlos Aguirre (abril 30), Tania Hernández (mayo 28), Rebeca Monroy (junio 18), Carlos San Juan (julio 30), Julia Tuñón (agosto 27), Consuelo Maquívar (septiembre 24), José Joaquín  Blanco (octubre 29) y Lilia Venegas (noviembre 26).

Su ponencia será “El Estado y los pueblos indígenas de la Mixteca Alta oaxaqueña, siglos XVI-XX”, tema en el cual ha trabajado desde hace años, particularmente en el pueblo de Santa María Cuquila.

Ruiz Medrano llegó a la región por primera vez hace poco más de una década para trabajar en el archivo histórico de Tlaxiaco, perteneciente al siglo XIX, rescatado por Ronald Spores con apoyo de la Fundación Alfredo Harp Helú. El arqueólogo Roberto Santos dirigía el archivo y mientras ella trabajaba, él descubrió en su computadora varios códices, le preguntó si tendría alguno de la Mixteca Alta. Ella le mostró uno el siglo XVI de Cuquila y él le explicó que era un pueblo ubicado a diez minutos de ahí.

La invitaron a ir. Así llegó al Museo Comunitario de Cuquila, creado por los antropólogos Cuauhtémoc Camarena y Teresa Morales Lersch. Dentro del pequeño recinto de tabique vio documentos del siglo XVI, escritos en español antiguo. Santos le dijo al director del museo, Emiliano Melchor Ayala, que Ruiz sabía leerlos, pues conocía de paleografía.

–¿A poco sí? –preguntó él asombrado.

–¿Nadie se los ha leído nunca? –cuestionó a su vez la historiadora.

–No, y parece que habla de nuestras tierras.

La investigadora comenzó a leer en voz alta y preguntó si querrían una transcripción, que una joven aceptó escribirla en la computadora portátil de la historiadora. Cuando se dio cuenta estaba rodeada por gente del pueblo que escuchaba con atención la lectura del documento. Se trataba de una solicitud de tierras de un español de Tlaxiaco y la explicación de las autoridades de Santa María Cuquila sobre las restricciones de la legislación colonial que impedían le fueran otorgadas.

Estuvo horas leyendo. Al final les imprimió la transcripción:

“He trabajado en cómo se legalizan documentos históricos para la defensa de la tierra de los pueblos, entonces les dije: ‘Voy a poner aquí mi nombre, que soy investigadora y una fotocopia de mi credencial del INAH, porque esto les sirve como constancia de que un experto les hizo la transcripción, igual y un día tiene validez legal para algo que necesiten’.”

Al día siguiente fueron a buscarla a Tlaxiaco; vestidos con sus huipiles ceremoniales le entregaron una figurita de barro y le dijeron que estaba invitada siempre que quisiera ir a Cuquila. Fue el inicio de una relación que mantiene hasta el día de hoy e incluso ha rebasado el ámbito de la investigación y ha estrechado lazos de amistad y compañerismo.

Entes políticos

Ha ido conociendo sus historias, colabora con los pueblos cercanos en la interpretación de sus mapas pictográficos, la restauración y organización de sus archivos agrarios y de otra índole. Y hasta ha colaborado en sus proyectos para construir “ollas” de agua y su museo comunitario. Ha logrado, dice, ganarse su confianza:

“Que me creyeran que como investigadores del INAH estamos realmente para servir a los pueblos. Ésa fue la idea del doctor Alfonso Caso, su primer director: Trabajar para coadyuvar con los pueblos indígenas en la conservación de su patrimonio… Hasta que se hacen responsables y tienen la capacidad económica para resguardar su riquísimo patrimonio. Ése es el asunto.”

Tanto en sus estudios historiográficos como de campo, se planteó conocer cómo son entes políticos y desarrollan su propia ideología.

Durante la época colonial, los indígenas fueron reconocidos como sujetos jurídicos y aprendieron a negociar frente a diversas autoridades particularmente en la defensa de su tierra. Ruíz Medrano lamenta que en la actualidad se tenga una visión prejuiciada sobre los pueblos indígenas y se piense que hay una enorme miseria en ellos y sólo están esperando que el gobierno les dé.

Claro que hay miseria en muchos lugares, dice, y pone como ejemplo la Montaña de Guerrero donde la situación “es caótica”. Pero lo es porque hace mucho tiempo que ahí se rompió el tejido social:

“Lamentablemente, Guerrero es un estado que como Chiapas ha sido muy, muy penetrado por el Partido Revolucionario Institucional, con cacicazgos locales, en fin, tienen una tradición histórica distinta a la de varias regiones oaxaqueñas como la Mixteca Alta. No en balde Oaxaca es el cuarto estado más seguro del país ahora. Y está al lado de Guerrero.”

Cuenta que en la época colonial los pueblos de la Mixteca fueron completamente autónomos económicamente como productores de la grana cochinilla. Invertían en productos traídos por la Corona española y los castellanos, como la seda y el ganado menor, y a la vez, la Lonja de Comerciantes Sevillanos llevaba su producto a Europa, donde se teñían los mantos de reyes y cardenales.

Había una autosuficiencia económica que se traducía en autonomía política y se mantuvieron así hasta el siglo XIX, cuando el comercio se desplomó al introducirse en el mercado la producción inglesa de anilinas. La población mixteca se replegó entonces a una economía de subsistencia y se dedicó a la producción y venta de artesanía: cerámica, mimbre, tejidos.

Sus tierras nunca fueron fértiles. Históricamente habían utilizado el sistema de terrazas para el cultivo de su maíz, pero lo abandonaron incluso desde el siglo XVI. Sus formas de producción, basadas en la yunta y el lanzar las semillas al azar han degradado aún más la calidad de la tierra. Y añade la investigadora que el ganado pequeño, como las cabras, se comen las raíces tiernas de los árboles pequeños por lo cual se ha hecho más árido el territorio.

Afortunadamente, dice, ha sobrevivido el trabajo comunitario de servicio, tequio en náhuatl, desde la época prehispánica y en conjunción con el Instituto Nacional Indigenista, dirigido también por Caso, se introdujeron desde 1950 diversos programas. Se hicieron clínicas, escuelas, campañas de salud y hasta el tramo de Oaxaca de la carretera Panamericana.

La región es rica en minerales. Se le pregunta a la historiadora si los pueblos mixtecos no han sido presionados por las mineras que proliferan en el país, incluso en zonas con patrimonio arqueológico e histórico, o por los proyectos eólicos de otros sitios de Oaxaca.

Describe que la montaña es una zona más bien dispersa. A diferencia de otros lugares del país, desde la época colonial no pudieron establecerse haciendas, son contadas las que hay, y más bien son ranchos separados por largas distancias. Y el principal punto es que se carece de agua.

Su sistema de abastecimiento de agua potable es la construcción de las llamadas “ollas”, que no son sino una especie de albercas que ayudan a capturar agua pluvial. Pero, indica Ruíz, deben estar colocadas en determinados lugares, pues si se ponen en la parte más alta de la montaña el líquido se filtra por la tierra y pierde sentido la inversión. Es necesario colocarlas en donde hay algún venero.

Las ollas se construyen con el trabajo del tequio, pero se necesita retroexcavadora y deben rentarla. A ello se agrega la necesidad de adquirir un recubrimiento de geomembrana para que el agua no se filtre, pues la tierra en la región es muy porosa.

Larga espera

En 2013 la comunidad de Cuquila recibió un donativo de 200 mil pesos por parte del INAH, para la reconstrucción de su Museo Comunitario. En septiembre del año pasado, las autoridades del pueblo presentaron al gobierno de Oaxaca, encabezado por Gabino Cué, un proyecto para construir varias ollas de agua y solicitaron un apoyo de 900 mil pesos.

Se les informó que lo recibirían en este 2015 pero recientemente se enteraron que será hasta 2016, siendo que dependen del agua potable de esas “ollas” tanto para consumo humano como para sus actividades agrícolas de siembra de maíz y frijol.

Las autoridades de Tlaxiaco respaldan la solicitud del pueblo de Cuquila y han pedido a Enrique C. Arnaud Viñas, secretario de Finanzas del gobierno de Oaxaca, que reconsidere la decisión. El investigador David Carrasco, especialista en historia y religión prehispánicas de la Universidad de Harvard, también se solidarizó y envió una carta a Cué para expresar preocupación por la “situación difícil, política y económicamente” que atraviesa Cuquila, y solicitarle se entreguen los recursos “de manera puntual, completa y efectiva”.

Ruiz Medrano lamenta que desde hace más de cuarenta años los gobiernos federal y estatal no tengan presencia en la Mixteca Alta con “proyectos de envergadura”, ni en obras ni inversiones. Le parece inconcebible que mientras se hable de “restituir el tejido social” en zonas donde la violencia campea, no se aproveche que en esta región de Oaxaca persista la unión comunitaria y haya un tejido social “muy sano”:

“El interés que tienen en la región es en términos de clientela política, pero ellos mismos dicen: ‘Hace mucho que abrimos los ojos y nosotros tomamos nuestras propias decisiones’.”

Insiste en la necesidad de cuidar el tejido social de esas comunidades mixtecas, pues lo ocurrido en Guerrero no es gratuito, lo atribuye a que el Estado olvidó su obligación de impulsar la autonomía económica de los pueblos, pues “al Estado no le sirve que sean dependientes, a menos que sea una cuestión abiertamente clientelar”.

Señala que los pueblos con un tejido social más sano deben tener apoyo para su sobrevivencia, se debe invertir en ellos porque “a muy corto plazo ahorrarán enormes cantidades de dinero” al gobierno.

No se trata de proyectos caros, puntualiza, se gastan millones de pesos más en otras cuestiones como viajes, comidas, juntas de funcionarios que van a las comunidades y regresan sin dar soluciones. Cuando en los pueblos la gente sabe lo que quiere sin necesidad de intermediarios:

“Son los mejores para invertir los recursos en lo que requiere el pueblo a través de sus autoridades, eso evitará, sin duda alguna, que este tejido se rompa como se rompió en Iguala, como se rompió en los pueblos de Guerrero y como lamentablemente se va a seguir rompiendo mientras el gobierno no entienda.”

Agrega que es una cuestión de visión:

“No de estadista, es simplemente de sentido común. Tienen que permitir, con una pequeña inversión, que los pueblos tengan autonomía económica porque de todas maneras, a pesar de cómo están, todos los que han podido tienen ya autonomía política, pero deben tener también la económica. No terminen de destruir al país porque se los va a devolver con creces.

“Todos estamos aterrados con lo ocurrido en Ayotzinapa, estamos realmente enojados, temblando de indignación porque eso se pudo haber evitado, pero la gente no es tonta, no es ya su clientela política, no lo van a seguir siendo, eso se acabó.”

Luego de la participación de Ethelia Ruiz Medrano en Trayectorias, seguirán Carlos Aguirre (abril 30), Tania Hernández (mayo 28), Rebeca Monroy (junio 18), Carlos San Juan (julio 30), Julia Tuñón (agosto 27), Consuelo Maquívar (septiembre 24), José Joaquín  Blanco (octubre 29) y Lilia Venegas (noviembre 26).   

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