Agentes de Migración y de la PF dejan a hondureño ahogarse

MÉXICO, D.F. (apro).- Eran las 11 de la mañana del 6 de marzo cuando agentes de migración adscritos en Tenosique, Tabasco, y uniformados de la policía federal pararon el tren de carga a la altura de la “estación Chacamax”, ubicado a unos 60 kilómetros de la ciudad de Palenque, su cabecera municipal, e iniciaron una redada por los montes que duró a lo mucho tres horas.

Entre la centena de personas que viajaban encima de los vagones, un joven hondureño, de aproximadamente 20 años, entró en pánico: saltó del lomo de “La Bestia” y se tiró al río, dónde empezó a ahogarse. Pidió auxilio. Un agente de migración quiso ayudarle, pero sus colegas le frenaron: “¡Dejen a ese pendejo!”, dijeron. Bajo las miradas de los uniformados, el joven falleció.

El pasado 9 de marzo, un migrante de origen centroamerican, presente durante la redada, relató el acontecimiento a los integrantes de la Casa del Migrante de Palenque. Él y el fallecido se habían hecho amigos durante el viaje.

“Con la ayuda de los pobladores, quiénes les prestaron anzuelos, sus compañeros recuperaron el cuerpo. El cadáver estuvo tirado hasta las 10 de la noche en el pueblo, cuando llegaron agentes de migración de Palenque. Según las madres y los pobladores presentes, tanto el fiscal especializado en delitos contra migrantes como los agentes estaban muy indignados”, afirmó Fray Tomás González, director de la Casa del Migrante La 72 en Tenosique.

En entrevista con Apro, el sacerdote denunció que los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) adscritos en Tenosique se retiraron del lugar después de la “salvaje redada” –como la calificó–, y que no fue sino hasta diez horas después que llegaron los funcionarios adscritos en Palenque. “¿Quién les avisó que había un muerto?”, se preguntó.

En un comunicado, La 72 exigió “sanción a los culpables de la muerte del joven centroamericano, pues se trata de un homicidio”, y señaló que “son presuntos culpables los agentes del INM delegación de Tabasco adscritos a Tenosique, los agentes de la policía federal que los acompañaban en el operativo y los agentes del Grupo Beta que estuvieron en el mismo”.

En el mes de enero, el albergue de migrantes de Tenosique a su cargo recibió a más de mil centroamericanos, informó González, y en lo que va del mes de marzo ya hospedó a más de 700.

“Es un flujo muy importante”, insistió González, al recordar que el principal motivo de la migración proviene de las dificultades económicas, seguido de la violencia en el triángulo norte de Centroamérica –Honduras, Guatemala y El Salvador—, dónde “el tejido social está verdaderamente podrido”.

Según González, pese a la implementación del Programa Frontera Sur en el verano pasado, los más vulnerables de los migrantes indocumentados provenientes del triángulo norte de Centroamérica siguen subiendo al tren, ya que “no tienen otra opción”: “es el tren o la selva o, para lo que tienen dinero, el coyote”.

Según datos del Instituto Nacional de Migración, sólo en el pasado mes enero las autoridades mexicanas detuvieron a 14 mil 26 migrantes, entre ellos a 13 mil 287 centroamericanos. En el mismo periodo del año anterior detuvieron a 6 mil 295 extranjeros, de los cuales 5 mil 894 provenían de Centroamérica.

El sacerdote recordó que en ese entonces el gobierno aseveró que implementaría el programa para proteger los derechos humanos de los migrantes así como su integridad física al impedirles que se subieran encima del tren de carga.

“Ha sido todo lo contrario”, afirmó González. Desde que arrancó el programa, los integrantes de La 72 han documentado que los operativos de desalojo del tren se han intensificado y que ahora se llevan a cabo en lugares “muy inhóspitos”, en los montes y en la selva en el caso de Tenosique.

“Los migrantes quiénes logran escaparse se quedan en medio de la nada, a la merced de los criminales”, señaló.

Una de las consecuencias del programa frontera sur, es que se elevaron las cuotas que agentes exigen a los migrantes: el año pasado, en la garita de la Ceibo, a la frontera entre Tabasco y Guatemala, les exigían mil pesos. Ahora son cinco mil, subrayó el sacerdote, al añadir que el precio del coyotaje también aumentó.

“Tenemos ubicada a una red de guías y coyotes”, afirmó González, al precisar: “ya no atraviesan Tenosique, sino que pasan a Campeche y de ahí se integran a una red de transportistas como camiones, tráileres o taxistas”.

Afirmó que ahí, dependiendo de la cantidad de dinero que desembolsa el migrante, lo llevan hacia Villahermosa o Veracruz, o incluso lo trasladan hasta la frontera norte.

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