Demanda de Cassez contra gobierno y Televisa “un via crucis entre Cantinflas, Breton y Kafka”

PARÍS (apro).- Jorge Patiño Hurtado, abogado de Florence Cassez en México, evoca a Cantinflas, André Breton y Franz Kafka para describir el “via crucis” al que lo sometió Armando Cortés Galván, magistrado del Primer Tribunal Unitario en Materias Civil y Administrativa del Primer Circuito.

“Ese juez fue a la vez tan grotesco como Cantinflas, más surrealista que el mismo Breton y tan perverso como los personajes de ‘El Juicio’ de Kafka. Durante cinco semanas me encerró en un laberinto absurdo que le permitió desechar la apelación que le presenté en nombre de mi clienta el pasado 9 de febrero”, denuncia en entrevista telefónica con Apro.

El pasado 23 de enero, Patiño Hurtado causó sorpresa en México al interponer, a nombre de la francesa, una demanda civil por daño moral contra la Procuraduría General de la República (PGR) y su extitular, Daniel Cabeza de Vaca; el expresidente Felipe Calderón, el exsecretario federal de Seguridad Publica, Genaro García Luna; cuatro funcionarios del sexenio pasado, Televisa y su conductor Carlos Loret de Mora, además de su exreportero Pablo Reinah.

El abogado de la exprisionera de la cárcel de Tepepan exigió también una indemnización de 36 millones de dólares para compensar los “graves daños morales sufridos a lo largo de los siete años de su indebido encarcelamiento”.

La respuesta de Juan Manuel Vega Tapia, el juez segundo de Distrito en Materia Civil encargado del asunto, no se hizo esperar: El 27 de enero se declaró incompetente para examinar la demanda. Diez días después, el 9 de febrero, Jorge Patiño Hurtado apeló ese fallo ante el Primer Tribunal Unitario en Materias Civil y Administrativa del Primer Circuito. Y fue cuando, según el abogado, empezó a darse una situación “digna de la imaginación combinada de Cantinflas, Kafka y Breton”.

–A lo largo de cinco semanas, el juez Cortés no dedicó un solo minuto a examinar los argumentos que presenté en la apelación de mi clienta con los cuales demuestro que, sí le compete al magistrado Tapia Vega instruir la demanda de Florence Cassez.

–¿Qué hizo el juez entonces?

–Examinó con lupa la firma de mi clienta que aparece en el original de la apelación y cuestionó su autenticidad.

El abogado detalla:

“El 12 de febrero nos hizo saber que consideraba que esa firma difería de la que aparecía en el expediente de la demanda interpuesta ante el juez Tapia Vega el pasado 23 de enero y le dio tres días a Florence Cassez para que se presentara personalmente ante el Tribunal Federal a ratificar su firma”.

–¿Exigió que ella viajara a México?

–Así es. No di crédito. En lugar de asumir su responsabilidad de juez imparcial y de examinar el fondo de la apelación, se extralimitó en sus funciones convirtiéndose en una especie de perito grafóscopo e imponiéndonos cargas que no le correspondía.

De paso, agrega el abogado Patiño Hurtado, “se convirtió en una suerte de defensor anticipado de la contraparte. Es lógico pensar que en el marco de su estrategia de defensa los abogados de los demandados lleguen a cuestionar la autenticidad de la firma de mi clienta, pero es surrealista constatar que quien lo hace es el mismo juez encargado de dictaminar sobre la competencia del Primer Tribunal Unitario en Materias Civil y Administrativa del Primer Circuito para instruir la demanda de Florence Cassez”.

–¿Qué hizo usted entonces?

–Le recalqué al magistrado Cortés que se estaba extralimitando y que lo único que le faltaba era contrademandarnos. Me escuchó. Se rió, aparentemente muy divertido y siguió exigiendo que Florence Cassez ratificara personalmente su firma. Le dio ‘generosamente’ un plazo de cinco días mas para hacerlo.

La firma, el pretexto

Según Patiño Hurtado, entonces empezó una carrera de velocidad para comprobar la autenticidad de la firma de Florence Cassez sin que ella tuviera que viajar a México.

El abogado explica que su clienta no puede viajar a México “por razones obvias de seguridad”. Además, argumenta que para el momento de la demanda estaba imposibilitada de hacerlo porque vivía los últimos días de su embarazo y ahora cuida a su bebé recién nacida.

“Todo eso lo expliqué al juez entregándole documentos de la clínica donde parió y partes médicos debidamente certificados. En vano. Los rechazó diciendo que no eran documentos originales sino copias. Los consideró además incompletos y vagos. Argumentó inclusive que no se estipulaba si la clínica era privada o pública. ¿Se da cuenta del nivel de cuestionamiento? Por eso menciono a Cantinflas”.

En su afán de comprobar la autenticidad de la firma de su clienta, el abogado fue al juzgado acompañado por Guadalupe Espinoza Aguilar, perito en grafoscopia, caligrafía, documentoscopia y grafometría, adscrita al Tribunal Superior de Justicia. Luego, pidió el expediente de Florence Cassez y tomó fotos de la firma cuestionada por el juez. Después de examinarla, la experta ratificó su autenticidad.

Pero aquella prueba no convenció a Armando Cortés Galván.

El pasado 19 de febrero, Florence Cassez acudió con las autoridades policiacas de Annecy, ciudad francesa donde radica, ante las cuales hizo una declaración jurada en el sentido de que firmó con su puño y letra el documento original de la apelación interpuesta el 9 de febrero.

La francesa entregó otras muestras de su firma, además de la que aparece en la fotocopia de su pasaporte. Todo fue sucesivamente autentificado y certificado por la policía francesa y por Gerald Martin, cónsul general de Francia en México quien, por sus funciones, tiene autoridad de notario. Todas las firmas fueron sometidas a peritaje en México y declaradas auténticas.

No obstante, estas nuevas pruebas tampoco convencieron al juez Cortés Galván.

“Peor aún, el juez me cuestionó porque le entregaba con demasiada prontitud todos estos documentos. Me dijo que empezaba a dudar que Florence Cassez estuviera realmente en Francia, descalificando así, con la más absoluta soberbia, a las autoridades policíacas y consulares de Francia. ¿Eso no le recuerda a Kafka?”, preguntó el abogado.

El 13 de marzo, Armando Cortés Galván rechazó la solicitud en la que pedía un plazo suplementario de diez días para que Florence Cassez ratificara su firma, lo cual le permito desechar la apelación sin haberla examinado nunca.

–¿Queda entonces también desechada la demanda contra la PGR, Genaro García Luna, Felipe Calderón y Televisa, entre otros?

–Así es. Por eso ahora nos vamos al amparo. Espero que esta vez tengamos como interlocutor a un juez digno de ese nombre. Es obvio que el magistrado Cortés desplegó toda la mala fe y la mala voluntad del mundo para hacernos perder tiempo y paciencia. Quiso enterrar el juicio antes de que se iniciara la instrucción del caso. Fue una especie de advertencia.

Al final advierte: “Mi clienta esta perfectamente consciente de que su demanda cuestiona muchos intereses y sabe que la esperan otros obstáculos. Eso, por supuesto, no la desanima lo mas mínimo”.

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