Bond y los inconvenientes al chilango: Armando Ramírez

Respeto para el ciudadano.

Eso es lo que Armando Ramírez, periodista y cronista de la Ciudad de México pide para el chilango peatón, ciudadano común que sólo se topa con cierre de calles al antojo de la producción de Spectre, cinta sobre el agente 007 James Bond que se realiza en el Centro Histórico.

Eso, entre otros inconvenientes que se han sumado a la lista del filme, como la baja en ventas de comercios de la zona.

Y es que desde hace 15 días diversas calles del Primer Cuadro (parte de Tacuba, 20 de noviembre, Zócalo) se han cerrado para la filmación ambientada como Día de Muertos, con catrinas y calaveras donde transcurre una persecución entre Bond (Daniel Craig) y un villano.

Exige el tepiteño, autor de Chin chin el Teporocho (1971) que se adaptó al cine; Crónica de los chorrocientos mil días del Barrio de Tepito (1975), y El regreso de Chin Chin El Teporocho en la venganza de los jinetes justicieros (1978):

“¡Cierran lo que les da la gana, y no hay forma de moverse a libertad! ¡Que graben lo que tengan que grabar, pero con un mínimo de respeto! ¡No somos piltrafas, también debe haber respeto de la autoridad al chilango, al ciudadano común que vive, trabaja y transita por el Centro Histórico!

“Con todas las marchas y protestas ya deberían de tener un ‘plan B’ donde se informe por dónde podemos entrar y salir. No digo que quizá no sea benéfico este tipo de producciones, pueden hacer atractiva a la ciudad y hasta generar empleo; pero hay un turismo ecológico que no se toma en cuenta, ahí están Milpa Alta o Xochimilco que promueven productos orgánicos, hay tantas cosas que hacer para esta ciudad…”

La producción de lo que será Spectre, anunciada para estrenarse en noviembre de este año en Estados Unidos, llegó a México a principios de mes con la noticia de que el gobierno capitalino pagó 14 millones de dólares a los productores para retocar la imagen de nuestro país (de acuerdo con el sitio web Tax Analyst que divulgó información tras jaquear a Sony Pictures), y que habían 6 millones más pendientes si se grababan “aspectos modernos de la ciudad”. El pasado 26 de marzo, dicho sitio explicó que la transacción se realizó mediante inversionistas. Sin embargo, tanto Gobierno del DF, como la producción negaron tal pago.

Este semanario solicitó entrevistar desde a Miguel Ángel Mancera, titular del gobierno capitalino, y Leyla Méndez, directora de la Comisión de Filmaciones de la Ciudad de México, sin respuesta. La semana pasada, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que las licencias para el rodaje en el antiguo edificio del Senado, en la calle de Tacuba, no tuvieron costo para la producción de Spectre debido a un trámite que permite “la realización de cualquier tipo de obra en un inmueble considerado monumento histórico” (Proceso, 2003).

Y en una declaración del 23 de marzo, Héctor Serrano, secretario del gobierno del DF, dijo a la prensa que en el Centro Histórico los comerciantes de la zona no mostraron ningún inconveniente para el rodaje de la filmación, sin que tampoco existiera afectación en la actividad comercial, lo cual contrasta con una nota del 26 de marzo de la agencia noticiosa apro. En ella, se informó que acorde con la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope), aproximadamente 6 mil 500 comercios fueron afectados por el cierre obligado en las calles Tacuba, Uruguay, 20 de noviembre y Eje Central Lázaro Cárdenas.

Los establecimientos reportaron un 60% de pérdidas en ventas, y alrededor de 35 mil trabajadores perjudicados. El presidente de la Canacope local, Gerardo Cleto López Becerra, dijo en conferencia de prensa que las autoridades y el equipo de la producción debió planear compaginar con la actividad comercial y mercantil (“si cerramos vialidades y afectamos la vida comercial, afectamos no solamente a seis mil 500 negocios, sino a las familias de los trabajadores que dependen de estos”). Armando Ramírez recomendó:

“Hay que contemplar cómo afectan a los comercios, tanto los de la zona donde graban, como alrededor. Les repercute, por supuesto, porque muchos de ellos viven al día, basta con preguntar. No se trata de prohibir una filmación sino de respeto a la vida cotidiana del chilango no acostumbrado a eso.”

–¿Qué opina de la gente curiosa que lejos de molestarse acude a ver?

–Es inevitable filmar una película de tanta fama y que la gente no se quedé ahí a ver. Es la curiosidad, la debilidad por ese tipo de cosas; de salir en la pantalla, de asomarse y conocer al actor ya sea Bond, El Hijo del Santo o quien quieras… Esto va de la mano con el acceso a la cultura y la educación, pero quizá con mayor información la curiosidad se vuelve más ocasional.

El escritor, quien incursionó en la década de los ochentas como guionista, director de cortometrajes, y actualmente conduce el segmento ¿Qué tanto es tantitito? del programa Matutino Express de Foro TV sobre crónicas urbanas de cultura popular, apuntó:

“En mi experiencia, te puedo decir que me ha tocado gente que aunque ve que estás grabando llega y te saluda. Y aunque el camarógrafo la hace de tripas y se enoja, hay que estar agradecidos porque en algo se refleja tu trabajo. Te hace reflexionar, tenerle respeto a la gente y pensar que si una persona se acerca a la cultura, va a haber ese mismo entusiasmo como si ellos estuvieran frente al Munal, viendo lo de James Bond.”

Aunque para el comediante Héctor Suárez no se trata de curiosidad por parte de la gente, sino de ingenio para no trabajar, según señaló en una entrevista (Proceso, 513) a propósito del éxito del programa ¿Qué nos pasa?, y su experiencia con el público al grabar en las calles:

“Pinche pueblo vivo ¿no? Hay ingenio para no trabajar. Yo me doy cuenta de ese ingenio cuando filmamos: cómo es posible que tanta gente esté ahí nomás viéndonos por ocho horas sin hacer nada. Y eso en todas las clases: hay mucho príncipe idiota, Juniors que nomás heredan y no hacen nada.”

Por lo pronto, el rodaje de la cinta sobre el agente 007 prevé continuar hasta los primeros días de abril en el Centro Histórico.   

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Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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