Grupo Radio Centro: El consorcio que dio el esquinazo

Desde el 2 de diciembre de 2012, cuando el presidente Enrique Peña Nieto incluyó a las dos nuevas cadenas de televisión digital abierta en el Pacto por México, la licitación fue de más a menos. Y cuando se supo que las dos empresas interesadas –Cadena Tres y Grupo Radio Centro– estaban prestas a pagar, surgieron las dudas, sobre todo porque la empresa de Francisco Aguirre tendría que erogar 3 mil 52 millones de pesos, 69% más que Cadena Tres y casi cuatro veces más que el valor mínimo de referencia. Aguirre dejó que se agotara el plazo para liquidar esa suma y al final simplemente no pagó. Fue “una aventura temeraria”, comenta el especialista Ramiro Tovar.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La primera licitación de dos cadenas de televisión digital abierta en la historia de México –primera prueba de fuego también para el Instituto Federal de Telecomunicaciones, organizador de una subasta para medios electrónicos– terminó en una “aventura temeraria”.

¿El motivo? Grupo Radio Centro incumplió con el pago de su oferta: 3 mil 52 millones de pesos, para quedarse con la cuarta cadena con 123 frecuencias, lo cual también puso en duda la capacidad del organismo regulador para analizar la viabilidad financiera de uno de los dos únicos finalistas en esta puja; la otra fue Cadena Tres, de Olegario Vázquez Aldir.

Grupo Radio Centro, presidido por Francisco Aguirre, esperó hasta el último día del plazo, el viernes 10, para difundir un escueto comunicado en la Bolsa Mexicana de Valores en el cual informó que la empresa “no efectuó el pago derivado de la licitación de la licencia de televisión abierta; por lo tanto, cubrirá la garantía de seriedad otorgada para dicho proceso mediante operaciones de liquidez previamente contempladas”.

El consorcio radiofónico prefirió perder 415 millones de pesos que pagar los 3 mil 52 millones de su propia oferta que, a decir de especialistas consultados por Proceso, resultó “artificiosa” y “una simulación”…

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2006 de la revista Proceso, ya en circulación.

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