Publican libro con miras al centenario de la Constitución

MÉXICO, D.F. (apro).- Aunque muchos mexicanos consideren que no habrá nada que festejar, luego de la aprobación de reformas constitucionales como la energética, educativa, política o fiscal, que han terminado de modificar el perfil de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos promulgada en 1917, en 2017 se celebrará el centenario de la llamada Carta Magna.

En ese marco, la Secretaría de Educación Pública (SEP), el Instituto de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), el Congreso del Estado de Aguascalientes, la Universidad Autónoma de Aguascalientes y El Colegio de México coeditaron el libro Las corrientes revolucionarias y la Soberana Convención, del sociólogo y doctor en historia Felipe Arturo Ávila Espinosa.

El volumen de 520 páginas integrará una tercia junto con la reedición de La Convención Revolucionaria de Aguascalientes, de Vito Alessio Robles, publicado por primera vez en 1979 –“un clásico imprescindible de nuestra historia que hoy es imposible conseguir en las librerías”, según la legisladora de Aguascalientes María de Lourdes Dávila Castañeda–, y el libro Los hombres de la Soberana Convención Revolucionaria, del historiador Carlos Betancourt Cid, con más de 200 semblanzas biográficas de los convencionalistas.

La historiadora Patricia Galeana, directora del INEHRM, describe en las primeras páginas el contenido del libro de Felipe Ávila, que se avoca a la Convención, “la primera asamblea revolucionaria y la más representativa” realizada entre octubre de 1914 y septiembre de 1915, primero en la Ciudad de México y luego en Aguascalientes.

Explica que el libro recoge el origen, desarrollo e ideología de las corrientes revolucionarias que participaron en la Soberana Convención, y que los grupos que derrotaron al usurpador Victoriano Huerta fueron de los villistas, zapatistas y convencionalistas.

Habla de cómo nació la idea de celebrar esta asamblea y de las etapas en las cuales se desarrolló, de las diferencias entre los grupos representados, los aciertos de sus postulados, pero también de su fracaso:

“La Convención estableció un régimen parlamentario; reparto agrario; el reconocimiento a los sindicatos y al derecho de huelga; jornada máxima de trabajo, y la indemnización por accidentes laborales. Fue pionera en promover la mejora de la condición de la mujer y proteger a los hijos naturales. También propuso suprimir al ejército permanente. Esas medidas se discutieron y aprobaron en esta asamblea preconstituyente que sesionó en la Ciudad de México, en Cuernavaca y en Toluca. Al salir vencedor el constitucionalismo en el campo de batalla, la Convención fue derrotada y se inició su etapa final.”

El volumen se divide en 11 capítulos donde destacan las corrientes revolucionarias: el zapatismo; el constitucionalismo; el villismo; la victoria sobre Huerta y los intentos de unidad revolucionaria; los intelectuales y la ideología de las corrientes revolucionarias; antecedentes de la Convención; la primera Convención: la junta carrancista; la Convención de Aguascalientes; la alianza de la revolución del norte y la del sur; la convención villista-zapatista, y El Estado que no fue: la Convención zapatista.

Vale mencionar que para quienes han considerado que Villa no tuvo una ideología clara, el autor del libro coincide con el biógrafo del caudillo del norte, Friedrich Katz, quien señaló en una entrevista con el semanario Proceso que aunque menos conocido que el de Emiliano Zapata, el ideario de Francisco Villa contemplo reformas económicas y sociales que contribuyeran a mejorar la vida de los más desprotegidos.

“Y al percatarse de que Venustiano Carranza no cumpliría con ello, rompió definitivamente con él y con su jefe militar Álvaro Obregón, con lo cual firmó su sentencia de muerte”.

Villa coincidió con Zapata y el libro recoge el diálogo que ambos líderes tuvieron el 4 de diciembre de 1914 conocido como el Pacto de Xochimilco, “mediante el cual se estableció formalmente la alianza del villismo y el zapatismo”.

Si bien la Soberana Convención fue antecedente de la Convención de Aguascalientes, muchas de las propuestas de la primera no se recogieron en la segunda. Se planteó, por ejemplo, que la educación sería “el medio para elevar la condición de las masas desposeídas mexicanas, especialmente las indígenas”, y ello incluía la educación media y superior.

No obstante, durante décadas se consideró a la Constitución Mexicana, emanada de la Convención de Aguascalientes, como una de las más avanzadas en el mundo, por sus artículos relativos justo en educación, trabajo y el tema agrario. Pero ha sido tal la “desfiguración” que desde 1921 a la fecha se le han hecho –particularmente los últimos gobiernos– al texto constitucional muchos cambios. Y son muchas las voces que se pronuncian por un nuevo constituyente.

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