Se incendia Jalisco

Jalisco, parte del corredor del Pacífico junto con Michoacán y Guerrero, no es ajeno a la violencia que afecta a estas dos entidades. Los atentados contra las fuerzas de seguridad estatales y federales son cada vez más cruentos. El último, una emboscada en la carretera Guadalajara-Puerto Vallarta, dejó 15 oficiales de la Fuerza Única Regional fallecidos y cinco heridos, en lo que se considera un desafío abierto al gobierno por parte de un cártel que ya es una amenaza mayor para la seguridad del país.

SIERRA DE SAN SEBASTIÁN DEL OESTE, JAL. (Proceso).- En la semirrecta de 100 metros, encajonada entre taludes rocosos, los pocos rastros de sangre que no se quemaron parecen frescos. El antimonio fundido de los motores que corrió por la cuneta aún se ve bajo los escombros, la pedacería de metales ennegrecidos y el cristal derretido.

Es la huella del fuego que el lunes 6 hizo llover una tropa de sicarios del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) con 200 litros de gasolina, después de la tormenta de balas, granadas y proyectiles de bazuca que desató contra el primer contingente del convoy de la Fuerza Única Regional (FUR), con sólo 20 de los 40 agentes.

Cinco heridos y 15 cadáveres quedaron esparcidos en la vía, en las cunetas, en las camionetas o abajo de ellas. Los sobrevivientes se fingieron muertos; aun así, tres de ellos están graves.

Los fallecidos: Deyvi Almeida, Jesús Adrián Chávez, Valente Chávez, Jesús Alberto Chávez, Bonifacio Velázquez, Gerardo Rojas, Juan Carlos Cázares, Ricardo Uribe, Juan Antonio Nolasco, Pedro Oliveros, Gilberto Aguilar Germán Hernández, Ramón Aguilar, Rosendo Fregoso y Rigoberto Fregoso.

Según Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), el ataque se realizó con granadas calibre .40 y ametralladoras M-60, capaces de disparar más de 500 balas por minuto.

La escena de la emboscada fue el denominado Potrero de Abajo, entre los kilómetros 56 y 57 de la carretera libre Guadalajara-Mascota-Puerto Vallarta. Los efectivos de la FUR volvían a la capital del estado después de 15 días de vigilar el centro vacacional por la Semana Santa.

Eran cerca de las 15:00 horas de aquel lunes. El convoy pretendía llegar antes del ocaso para evitar riesgos, pero los sicarios ya los esperaban…

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2006 de la revista Proceso, ya en circulación.

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