Gran Bretaña: La campaña electoral

LONDRES (apro).- A menos de un mes de las elecciones generales en Gran Bretaña y cuando se “calienta” la campaña electoral en el país, los principales partidos lanzaron sus plataformas políticas, centradas en gran medida en la reactivación económica, la justicia social y el futuro del país dentro de la Unión Europea (UE), aunque sin demasiada información sobre cuánto presupuesto planean recortar del gasto público.

El primero en dar a conocer su plan de gobierno fue el jefe de los laboristas y uno de los máximos contendientes para convertirse en el próximo primer ministro del Reino Unido, Ed Miliband, quien busca dar un giro radical a las políticas neoliberales y semi-privatizadoras de la gobernante coalición conservadora.

Miliband anunció este lunes 13 en la ciudad inglesa de Manchester — considerado uno de los bastiones históricos de los laboristas– la plataforma electoral de su agrupación, que se centró en promesas para proteger las finanzas públicas y poner fin a la evasión fiscal de ricos y poderosos.

De acuerdo con los últimos sondeos de opinión, la elección general del 7 de mayo será la más peleada en décadas, ya que conservadores y laboristas no lograrían una mayoría necesaria para gobernar en solitario.

Bajo el lema “Los trabajadores de Gran Bretaña”, Miliband dio a conocer el spot principal de su partido para los comicios, que se esperan serán claves para definir el futuro político del país.

“Mi propuesta es simple: A Gran Bretaña le puede ir mejor: para ti, para tu familia y tu país”, afirmó Miliband, de 45 años, en el mensaje electoral.

“Pero sólo si cambiamos las reglas del juego por las cuales este país es gobernado, la ética detrás del gobierno, el liderazgo que ofrecemos, lograremos todo esto”, agregó enérgico.

En el centro de su plataforma electoral está la promesa de conseguir una mayor justicia social para los británicos y de ese modo “poner fin a desigualdades entre las grandes corporaciones y grupos multimillonarios, y las familias trabajadoras del país”.

En un esfuerzo por escapar a las críticas de los conservadores, que en el área de economía registran mayores niveles de aprobación popular, Miliband indicó que su plan económico no requerirá de mayor endeudamiento público ni llevará a un desfalco de las finanzas.

El primer ministro y jefe de los conservadores, David Cameron, sostiene que los laboristas, en el poder de 1997 a 2010, dejaron al país “en la bancarrota” con enormes niveles de deuda pública.

De acuerdo con la propuesta electoral de los laboristas, se reducirá el déficit presupuestario del país cada año hasta 2020 y ese dinero será destinado a mejorar servicios públicos como la salud, la educación y la seguridad.

El objetivo fiscal del Laborismo, que busca balancear las cuentas públicas para los próximos cinco años, es menos específico que el de los conservadores, que por su parte prometieron volver al superávit para el periodo fiscal 2018-2019.

Hijo de un intelectual marxista belga de origen polaco y criado en el seno de una familia judía, Miliband ganó el liderazgo del Partido Laborista en 2010 luego de derrotar a su hermano y excanciller británico David, por entonces el favorito para quedarse con esa pelea.

En una entrevista reciente con el dominical inglés The Observer, Miliband se comparó con otros previos primeros ministros británicos laboristas como Clement Attlee, Harold Wilson y Tony Blair, al considerar que todos ellos cambiaron la forma en que Gran Bretaña era gobernada.

“Vamos a tirar abajo viejas suposiciones”, declaró el jefe de los laboristas. “Vamos a lograr el cambio que los trabajadores de Gran Bretaña necesitan”.

Junto a Miliband se encontraba Ed Balls, quien en caso de ganar los comicios pasaría a ser el próximo ministro de Economía. Ambos prometieron gravar más impuestos a las compañías financieras y fondos de inversión (hedge funds), multarlos más en caso de evadir impuestos y darle más poderes a las agencias impositivas para controlar a las multinacionales.

Otros aspectos de la plataforma política del Laborismo incluyen poner fin al monopolio de empresas dentro del sector energético, y suspender una planeada reducción del impuesto a las corporaciones.

Un día después, y en la localidad de Swindon, cerca de Londres, Cameron prometió que en caso de ganar las elecciones del mes próximo garantizará “un buen nivel de vida” para las familias trabajadoras, bajo el lema de “terminar la tarea” comenzada por su gobierno.

El jefe de los conservadores dijo ante un grupo de seguidores que si es votado por la mayoría el 7 de mayo, impulsará una legislación para mantener el salario mínimo de los trabajadores sin gravámenes, duplicará la asistencia por niño a 30 horas por semana, e impulsará nuevos créditos para jóvenes que buscan comprar la casa social que alquilan.

Esta última medida es una política muy popular impulsada por la exmandataria conservadora Margaret Thatcher en los ochenta, que le permitió a miles de inquilinos que alquilaban viviendas sociales comprar su esas viviendas a bajo costo.

En caso de implementarse ahora, la iniciativa, que tendría un costo real de 9 mil millones de dólares y beneficiaría a medio millón de personas.

La plataforma electoral de Cameron, de 83 páginas, incluye la promesa de eliminar el déficit fiscal de Gran Bretaña, de 90 mil millones de libras esterlinas y conseguir un superávit para 2020.

Sin embargo, Paul Johnson, director del influyente Instituto de Estudios Fiscales (IFS, en sus siglas en inglés), consideró que para que los conservadores puedan cumplir con sus promesas de eliminar el déficit para los próximos años “se requerirán ajustes y recortes por muchos miles de millones de libras”.

“Este lunes no recibimos mucha información del Laborismo acerca de cuánto quieren recortar el gasto público”, señaló Johnson.

“El martes tuvimos una señal muy clara acerca de que los conservadores tendrán que hacer mucho en los próximos tres o cuatro años, aunque no dijeron cómo lo lograrán”, destacó.

Durante su ponencia en Swindon, Cameron prometió que destinará cerca de 12 mil millones de dólares para el Servicio Nacional de Salud (NHS), y convocar para 2017 a un referéndum sobre la membresía británica dentro de la UE después de una renegociación de poderes con Bruselas.

“Los conservadores vamos a construir sobre fundaciones sólidas creadas por este gobierno desde 2010. Gran Bretaña está al borde de algo especial”, dijo Cameron ante la concurrencia.

Según el mandatario británico, su agrupación “representa a los trabajadores, ya que les ofrece seguridad en cada una de las etapas de la vida”.

“Nuestro objetivo para los próximos cinco años es transformar la buena noticia de nuestra economía en una buena vida para tu y tu familia”, agregó.

El plan de gobierno destaca que un futuro gobierno conservador “no se endeudará como los laboristas, ni generará más déficit para el Estado, sino que mejorará la calidad de vida de la gente”.

Con un índice de inflación de 0%, un muy bajo nivel de desempleo (del orden de 5%) y una economía que se espera podría crecer hasta 2.7% para este año, Cameron se perfila como fuerte contendiente para una reelección.

La plataforma electoral de su partido utilizó mucho la palabra “trabajadores”, en un intento por modificar la cara de un partido tradicionalmente asociado con las elites y las clases medias, y que ahora busca captar el voto de las familias de clase baja y trabajadoras.

Sin embargo, Miliband dijo que los conservadores “no tienen la menor idea” cómo cumplir con sus promesas electorales, incluyendo duplicar hasta 517 millones de dólares la cantidad de dinero público destinado a subsidios para niños de tres y cuatro años.

“La realidad acerca de los conservadores es que no son el partido de los trabajadores, desde un comienzo y por siempre son el partido de los más ricos de nuestra sociedad, y eso es lo que han demostrado en el anuncio de su plataforma electoral”, subrayó el jefe de los laboristas.

Para los Liberales Democráticos, que son socios minoritarios de los conservadores en el gobierno de coalición, los planes de los “tories” (conservadores) son una “farsa total” debido a que no incluyen ninguna información sobre futuros recortes al gasto público y al Sistema de Bienestar.

“No creo en un giro de 180 grados por parte de los conservadores, que ahora lanzan todas estas palabras esperanzadoras, pero que en el fondo lo único que quieren es recortar, recortar y recortar”, dijo Nick Clegg, jefe de los “lib-dems”.

En ese sentido, el líder del euroescéptico Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, sostuvo que la plataforma de los conservadores “es un refrito” de su plan de gobierno de 2010.

“En el pasado habían hecho promesas para reducir el nivel de inmigración y abolir el impuesto a los bienes heredados, pero no las cumplieron a pesar de haber estado cinco años en el poder”, sostuvo Farage.

Este martes 14 también presentó su plataforma electoral el Partido Verde, que se concentró principalmente en nacionalizar por completo el NHS y en construir al menos 500 mil viviendas sociales para alquiler.

Los Liberales Democráticos también anunciaron sus propias promesas en materia de vivienda, que incluyen la construcción de nuevas viviendas y la creación de al menos 10 “ciudades jardines” en Inglaterra.

Clegg fue incluso más lejos y le dijo a la BBC que no planea seguir trabajando con los conservadores después de las elecciones si ese partido insiste en recortar el gasto para bienestar social en unos 18 mil millones de dólares.

De acuerdo con los últimos sondeos, ningún partido británico obtendría una mayoría suficiente en el Parlamento, compuesto por 650 escaños, para permitirle formar un gobierno en solitario.

Una encuesta de la consultora YouGov dada a conocer el domingo 12, ubicó al Laborismo en el primer puesto, con 36% de los votos, delante de los conservadores, con 33%.Un sondeo similar de YouGov publicado un día antes había dado para ambos partidos 34%.

El martes 14, sondeos encargados por Ashcroft y Populus ubicaron a los conservadores y laboristas “cabeza a cabeza”, ambos con 33%.

En caso de que esos resultados se trasladen a las urnas, Cameron o Miliband deberán buscar una coalición con partidos políticos más pequeños como el Partido Nacionalista Escocés (SNP), los Liberales Democráticos, el Partido Democrático Unionista (DUP) o el UKIP para formar un gobierno duradero.

En Escocia, el SNP se encamina a ganar con 52% de los votos, delante de los laboristas, con 24%.

Lo que ocurra en Escocia será crucial para el Reino Unido, ya que si el Laborismo no logra obtener suficientes escaños allí –considerado su bastión político histórico– reducirá sus posibilidades de ganar los comicios generales y sacar del poder a Cameron.

Un portavoz de la firma encuestadora TNS sostuvo que la diferencia entre el SNP y los laboristas en Escocia, de 28 puntos, es la mayor registrada en años.

“Miliband tiene posibilidades, pero la batalla electoral sigue siendo muy peleada y está todo en juego”, dijo el vocero.

“La situación puede cambiar a medida que se acerque la fecha de las elecciones, cuando los electores podrían optar finalmente por un cambio y sacar a Cameron del número 10 de Downing Street, poniendo fin a cinco años de políticas conservadoras”, concluyó.

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