Telenovelas de TV Azteca

La programación de TV Azteca está compuesta, entre otras, por una barra de seis melodramas actualmente al aire, según su página. En realidad hay dos que no tienen estructura de telenovela porque en cada episodio se construye una historia distinta y aparecen actores diferentes.

La más antigua lleva años de transmitirse, se trata de Lo que callamos las mujeres, con guiones adaptados de relatos que el público envía a la emisora. A cada quien su santo es una obra de trasfondo religioso. Retrata la forma en que variados personajes han conseguido lo que para ellos es “un milagro” debido a su fe en alguno de los cientos de santos que forman parte del panteón católico. La producción de ambas es elemental e incluso kitsch.

Y se difunden otras dos piezas que si tienen formato de telenovela pero adquiridas por TV Azteca a Rede Globo, el gran consorcio televisivo comercial de Brasil. Una de ellas ha sido exhibida en múltiples ocasiones, se trata de Avenida Brasil. No es de las mejores que Globo produce y le resta calidad el hecho de estar doblada. Sin embargo es rescatable, especialmente frente a lo producido por la empresa del Ajusco.

La segunda obra adquirida a Globo es El Astro Trece, narración cuyo protagonista es un ladrón que cae a la cárcel en donde aprende el arte del ilusionismo que va a practicar una vez fuera de prisión. Sus cualidades principales, el hurto y la magia, harán que obtenga un gran poder y lo use para continuar engañando a la gente a la par que se hace rico. Consta de 64 capítulos y ganó un premio Emmy en 2012.

El tercer teledrama se titula Las Bravo. Producido en el país aborda la circunstancia de una mujer con tres hijas que cree haber perdido a su esposo.  Años después, cuando ésta va a casarse con otro hombre, el marido reaparece tras las rejas. Edith González, personaje principal, posee un casino en el cual hay malos manejos, se vende droga, se hacen arreglos turbios. Ella no lo sabe pues confía en su prometido para que le lleve la empresa. Sin embargo una de las hijas interviene. En todo esto hay peligro, persecuciones, balazos. Las Bravo, tal es su apellido, salen indemnes gracias a su audacia, a mantenerse unidas y al temple de cada una. La producción no es espectacular y repite muchos escenarios pobremente construidos.

La oferta de TV Azteca está lejos de alcanzar a sus competidores, Televisa en primer lugar y luego a los canales que entran por cable como Telemundo. Ni siquiera, por novedad, puede compararse con Canal 28, que ha programado melodramas elaborados por Argos y por la compañía de Fernando Sariñana. Y eso que la fábrica de melodramas de Azcárraga Jean ha bajado mucho su originalidad: Adapta guiones de Argentina y Colombia, y no contrata a ningún escritor destacado para elaborar argumentos.

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