Muere Alejandro Bautista, uno de los activistas detenidos el 2 de octubre de 2013

MÉXICO, D.F. (apro).- El activista y comediante Alejandro Bautista Peña, dirigente del grupo En defensa de Cuatlicue, falleció hoy en su domicilio de San Andrés Totoltepec, aparentemente de causas naturales.

Hasta ayer, Bautista había participado en el llamado “Plantón por los 43”, que acampa en el Paseo de la Reforma frente a la sede de la Procuraduría General de la República (PGR), donde se exige también la libertad de dirigentes sociales presos y de los detenidos en distintas marchas de esta ciudad.

Comediante del género conocido como stand up, Alejandro Bautista participó en pequeños papeles de diferentes películas, principalmente de la India María, hasta que hace unos siete años inició un movimiento en los pueblos originarios del sur de la Ciudad de México para denunciar despojos de tierras por parte de constructoras e inmobiliarias.

El deceso fue confirmado por Cristina Bautista, hermana del activista. Luego de programar diferentes actividades para hoy, Alejandro se quejó de un dolor en su brazo izquierdo, se recostó y momentos después fue encontrado por su familia sin vida.

Bautista Peña, de 45 años, fue uno de los detenidos en la marcha del 2 de octubre de 2013 que derivó en una violación tumultuaria de derechos humanos por parte de los cuerpos de seguridad del gobierno capitalino. En su caso, fue torturado y confinado en el Reclusorio Norte

Durante un año, el activista social permaneció preso, enfrentando diferentes cargos, hasta que logró demostrar en un juicio de amparo, con los propios videos de las cámaras de vigilancia del GDF, que las imputaciones eran falsas.

Su caso fue retomado por diferentes colectivos de abogados, así como por el Comité Cerezo y, como ocurrió con los otros detenidos, se le consideró un “preso político”.

Desde la administración de Marcelo Ebrard, Bautista interpuso alrededor de 12 denuncias contra servidores públicos del Distrito Federal quienes, documentó, incurrían en diferentes delitos e ilicitudes, para apoderarse de tierras de pueblos originarios en Tlalpan y la Magdalena Contreras.

Entre esos juicios destaca uno que devino en la destitución y proceso penal contra el subdelegado de Tlalpan, Toribio Guzmán Aguirre o Guzmán Paz, que entre otras irregularidades se ostentaba con esos dos apellidos, con uno de los cuales enfrentaba diferentes órdenes de aprehensión.

Además, participó activamente en la oposición a la construcción de la Supervía y se solidarizó contra la instalación de un Walmart en San Pedro Mártir. Luego sería reprimido en la redada que la policía capitalina realizó extraterritorialmente en Teotihuacán, en enero de 2013, también en contra de dicha cadena de supermercados.

Su pequeño colectivo En defensa de Cuatlicue, dedicado a temas de defensa de la tierra y equidad de género, fue sometido desde 2011 a vigilancia de los cuerpos de inteligencia del gobierno capitalino y, a través de filtraciones a la prensa, se le identificó como un colectivo violento y, en ocasiones, como anarquista.

El 6 de noviembre, luego de 400 días de prisión, Bautista Peña fue puesto en libertad al ganar un amparo contra la sentencia de cinco años nueve meses que le impuso un juzgado capitalino. Ese día, el activista cumplió 45 años de edad.

En las semanas siguientes a su liberación se dedicó a participar en diferentes actividades por la libertad de Abraham Cortez, otro detenido el 2 de octubre de 2013 que permanece preso, así como de Jesse Alejandro Montaño “Jamspa”, entre otros capturados en marchas.

En enero pasado, al instalarse el “Plantón por los 43”, en las afueras de la PGR en Reforma, para exigir justicia por la desaparición de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, Guerrero, Bautista Peña visitó casi a diario el campamento.

La semana pasada inició una serie de trámites para recuperar sus derechos políticos, suspendidos durante el proceso que enfrentó tras su detención de 2013.

El jueves anterior, Alejandro Bautista cuestionó el papel de Perla Gómez al frente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), debido a que jamás se pronunció por la probada tortura y detención ilegal de que fue objeto, a pesar de tener un expediente abierto de haber obtenido un amparo.

Tras difundirse su fallecimiento, defensores de derechos humanos, como Gerardo Espino lamentaron en redes sociales que el activista haya muerto sin acceso a la justicia ni a la correspondiente reparación del daño por su encarcelamiento y tortura, en tanto diferentes colectivos recordaron su trayectoria.

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