Reaparece Marcos en el homenaje a Luis Villoro y al maestro Galeano

Milicianos zapatistas en Chiapas. Foto: Especial Milicianos zapatistas en Chiapas. Foto: Especial

OVENTIK, Chis. (proceso.com.mx).- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) rindió este sábado un homenaje al filósofo mexicano Luis Villoro Toranzo y al maestro indígena zapatista Galeano, asesinado hace un año precisamente en La Realidad, por un grupo de choque antizapatista.

Más de cinco mil personas entre indígenas, bases de apoyo del EZLN y adherentes y simpatizantes del movimiento, se dieron cita en la explanada para ver en el templete a los familiares de don Luis Villoro, del maestro Galeano, de los padres de un joven desaparecido de Ayotzinapa hace siete meses, de la Comandancia General del grupo armado y de la sorpresiva aparición pública del Subcomandante Galeano.

Previo al evento, seis columnas de milicianos zapatistas con pantalones verdes y camisola café escoltaron a los familiares de los homenajeados
desde la entrada principal de Oventik a lo largo de un kilómetro hasta
llegar al recinto donde se llevaría a cabo la ceremonia.

Entre la niebla que cubrió el desarrollo de todo el evento, fueron leídas primero las palabras de don Pablo González Casanova, quien recordó muchas de sus diferencias políticas que siempre sostuvieron con Luis Villoro.

Que en una ocasión se atrevió a decirle: “¿Te acuerdas Luis? Siempre hemos tenido diferencias y discusiones teóricas, pero siempre nos hemos encontrado en la misma batalla como ahora con los zapatistas”

A lo que Villoro le respondió: “La solución no es lógica, sino ética”.

González Casanova elogió el aporte al pensamiento crítico de Villoro en su texto enviado para el homenaje como lo haría Adolfo Gilly, al leer después un extenso discurso en el que rescató extractos de sus libros y ensayos en los que abordó la dominación y la liberación de los pueblos.

Fue Silvia Fernanda Navarro Solares, compañera en vida de Villoro, la que habló del amor y el compromiso que tuvo el filósofo con la lucha y la causa zapatista, para quienes dedicó muchos de sus análisis de teoría
social y política.

Navarro dijo que tanto ella como Villoro siempre fueron asiduos visitantes de los zapatistas y sus comunidades, tanto así que aportó recursos para la construcción de la escuela zapatista de Oventik.

Y que a lo largo de estos 21 años han acompañado en sus avances y logros a las comunidades indígena zapatistas que desde agosto del 2003 hicieron suya la autonomía plena para trabajar en materia de educación y el desarrollo de todos los pueblos autónomos rebeldes.

Elogió el nivel de organización y disciplina de los zapatistas que han caminado estas dos décadas acompañado sobre todo de otros pueblos de México y del mundo que han sido solidarios con la causa zapatista.

Juan Villoro en su turno señaló que fueron los zapatistas los que pusieron en la palestra pública nacional la lucha fraternal de los encapuchados que no es aniquiladora sino transformadora.

A nombre de sus tres hermanos ausentes, Miguel, Carmen y Renata, agradeció el homenaje a su padre que le organizaron los zapatistas en este caracol, una de las sedes de las cinco Juntas de Buen Gobierno.

Dijo que su padre odiaba los homenajes y que con toda seguridad se hubiera opuesto a este evento que le organizaron los rebeldes, pero ante su ausencia ya nada puede hacer, dijo, ante la risa cómplice de la multitud.

Tras la intervención de Juan Villoro, apareció de pronto el Subcomandante Galeano de entre los indígenas encapuchados donde había permanecido todo el tiempo camuflado, para leer así un extenso discurso que escribió el “difunto Marcos” tras su muerte en marzo de 2014, homenaje que harían a mediados del año pasado pero que el ataque y muerte de Galeano hizo suspenderlo.

Galeano, quien “enterró” a Marcos el 25 de mayo de 2014 tras retomar el nombre del maestro zapatista caído, reveló hoy a los familiares presentes, que el filósofo Luis Villoro Toranzo fue “un compañero zapatista” que tras una noche y madrugada de mayo de hace muchos años se dio de alta como miembro del EZLN con la condición de que a nadie, ni su propia familia, supiera de ello.

Indicó que el profesor de filosofía de la UNAM, don Luis Villoro fue un zapatista no sólo hasta su muerte sino hasta ahora que se le recuerda por su compromiso como un centinela que cumplió con su misión que le fue encomendada.

Cuando le preguntaron entonces cuál sería su nombre clandestino, don Luis Villoro eligió su nombre real, lo que sorprendió a los zapatistas, pero él aseveró que precisamente eso haría, ocultaría al zapatista con el papel de un filósofo al que todo mundo ya conocía. Entonces así, nadie sabría que tras el Villoro entonces habría realmente un miembro del EZLN.

Dice que en vez de capucha, don Luis Villoro llevaría siempre una boina negra, para camuflar su identidad. Que su primera misión que le fue encomendada fue como la de todos cuando empiezan en las filas del EZLN, hacer la “posta”, hacer guardia, por lo que siempre fue un “Centinela Zapatista”, que supo cumplir con su misión hasta sus últimos días.

Galeano reseñó aquel encuentro con el filósofo zapatista que dejó aun su chamarra marrón colgada en el Cuartel del EZLN al que se presentó para darse de alta como uno más en las filas del grupo armado.

Tras agradecer la presencia de los familiares de don Luis Villoro reseñó la vida y trayectoria del maestro Galeano en las filas del EZLN, quien conoció a los guerrilleros zapatistas en 1989. Que poco a poco se fue enrolando para ser un miliciano que participó en la gesta del 1 de enero de 1994 bajo el mando del capitán insurgente Zeta, en la toma de Las Margaritas, donde caería abatido a tiros el entrañable subcomandante Pedro.

Galeano dijo que el maestro zapatista de quien tomó su nuevo nombre, fue un rebelde que cumplió también todas las misiones que se le encomendaron por eso no es para menos que se le haya hecho este homenaje merecido.

Ahí estuvieron su hija Lizbeth, su hijo Mariano, su esposa Selena y su padre Manolo quienes hablaron de Galeano, el maestro de las escuelitas zapatistas que meses antes había organizado el EZLN para los miles de adherentes que llegaron a diversas comunidades de las cinco regiones autónomas donde tienen presencia.

Al terminar el evento, los encapuchados entonaron el himno del zapatistas y rompieron filas los milicianos para proteger la salida de Galeano y la comandancia general del EZLN.

Fernanda Navarro estaba conmovida, con lágrimas agradeció el
homenaje. Juan Villoro también dijo que su padre no hubiera imaginado a esta multitud indígenas rebeldes encapuchados que le rendían hoy un homenaje por su aporte al pensamiento crítico y por su apoyo incondicional a la causa del EZLN.

Este domingo, la familia de Villoro Toranzo entregará a los zapatistas las cenizas del filoso para que sea enterrada a la sombra de un frondoso árbol como fue su deseo, descansar al final en el territorio al que dedicó sus últimos 20 años de vida.

Comentarios

Load More