El “Mefistófeles” de Boito

La ópera Mefistofele (1868) de Arrigo Boito (1842 1918) fue presentada por la ópera de Bellas Artes (OBA) por fin, después de 63 años sin efectuarse. Esta vez se hizo en forma de concierto; sin escenografía ni vestuario ni movimientos escénicos. Lo cual se agradece en parte, pues si la escenificación va a ser un petardo, como ocurre muy a menudo, mejor que sea en forma de concierto, y ahí se demuestra que en la ópera la prioridad es la música, el canto, no la parte teatral, sin que ella desde luego no sea muy importante.

Las enormes fuerzas sonoras convocadas por Boito, cerca de 200 personas: coro de adultos, coro de niños, banda interna, orquesta y solistas, sonaron espectacularmente bajo la dirección de Srba Dinic.

Boito fue conocido sobre todo como poeta, escritor y libretista (publicó cuatro novelas y un libro de poesía), pero además pianista, violinista y compositor graduado del Conservatorio de Milán. Son famosos sus libretos para óperas de Verdi: Otello y Falstaff, además de haber revisado el Simón Boccanegra, e hizo libretos para otros compositores –incluido él mismo.

El Mefistófeles que nos ocupa lleva un libreto suyo. En su estreno, la obra no gustó y Boito tuvo que rehacerla; se representó en su versión definitiva siete años más tarde. Desde entonces ha sido un éxito, aunque de todas las obras basadas en el Fausto de Goethe la más popular es Faust de Gounod. El Mefistofele de Boito se representa poco, a pesar de ser una muy buena obra.

Actuó en el papel principal el bajo italiano Carlo Colombara, quien a pesar de haber hecho su mejor esfuerzo no convenció y recibió algunos abucheos mientras se otorgaba el aplauso final general. Los agudos los aprieta y cubre de más. Parece que así es la escuela de los bajos actuales.

José Luis Ordóñez cantó valientemente el rol del Doctor Fausto, cumplió de maravilla, es de las mejores veces que lo hemos escuchado.

Quien se llevó la noche fue sin duda Maribel Salazar, quien interpretó el rol de Margarita y el de Helena de Troya (se acostumbra desde siempre que la misma soprano cante ambos papeles), muy guapa en escena y cantando por todo lo alto.

El hecho de que no hubiera puesta en escena, escenografía ni vestuario –ni la habrá en el Cervantino cuando esta ópera viaje a ese festival–, obedece a los recortes presupuestarios que el gobierno federal ha impuesto al INBA y a toda la cultura en general en el país. Por ello los trabajadores del INBA, antes de la función, pasaron al proscenio del teatro con grandes lonas que decían: “Expresamos nuestra total inconformidad a los recortes presupuestales que afectan toda actividad artística. Exigimos a Hacienda un mayor presupuesto al INBA”.

Según fuentes no oficiales, la OBA canceló La Traviata y Madamma Butterfly programadas para este año. El recorte es una pena. Ojalá haya marcha atrás.   l

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