Un colegio que alimenta al poder

El ultraconservador colegio de Nuestra Señora del Pilar, con más de un siglo de existencia, es considerado una especie de Harvard a la española. Por sus aulas han desfilado los personajes que durante la dictadura franquista detentaron los poderes políticos y económicos de España… y lo siguen haciendo en la democracia. Un expresidente (Aznar), un exsecretario general de la OTAN, ministros, diplomáticos, empresarios exitosos y miembros de la realeza forman parte de esa comunidad, la pilarista, que ha tejido una “enorme red de amistad, negocios y cargos públicos”, y separa a los “ciudadanos de verdad” de los “pecadores y fracasados”.

Madrid.- El colegio de Nuestra Señora del Pilar, dirigido por la orden religiosa Compañía de María (marianistas), es un referente para las élites del poder en España. Ningún otro centro de enseñanza reúne tanto poder por metro cuadrado.

Entre sus antiguos alumnos hay un expresidente de España, un exsecretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y alto comisionado de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, hay varios ministros de la dictadura de Francisco Franco y también de los distintos gobiernos de la democracia.

La lista de diplomáticos que salieron de sus aulas es nutrida, lo mismo que dirigentes del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), quienes en su niñez y adolescencia corrieron en su patio.

De este colegio egresaron otros cuyos apellidos (Garrigues y Uría) dan nombre a los dos despachos más poderosos del país; viejos alumnos pilaristas son o han sido ejecutivos de los tres diarios más influyentes de esta nación, El País, ABC y La Razón. Varios dirigieron la Radio Televisión Española (RTVE) o la agencia de noticias EFE.

También son pilaristas algunos de los principales ejecutivos o accionistas de las grandes empresas españolas, presentes en México y Latinoamérica, que cotizan en la Bolsa de Valores de Madrid, el Ibex-35.

En toda esa élite de viejos alumnos se cruzan títulos nobiliarios y vínculos con la monarquía, pero sobre todo una “enorme red de amistad, negocios y cargos públicos”, afirma la periodista Eva Belmonte.

“El Colegio del Pilar es una suerte del Harvard español y por sus aulas han pasado buena parte de los VIP de este país”, dice en entrevista la autora de Españopoly. Cómo hacerse con el poder en España (o, al menos, entenderlo) (Ariel/Planeta, 2015), quien desde la Fundación Civio –especializada en temas de transparencia– es responsable de iniciativas como El Indultómetro –seguimiento a los indultos que otorga el gobierno a quienes cumplen penas judiciales– y Quién manda, que analiza las redes del poder en España.

Belmonte es la autora del blog El BOE nuestro de cada día, que traduce y contextualiza las decisiones gubernamentales publicadas en cada edición del Boletín Oficial del Estado.

“Había escuchado hablar de la importancia de este centro de enseñanza”, dice Belmonte en entrevista, “pero cuando me planteo investigar para el libro cuál o cuáles son los colegios donde estudiaron los hombres que toman las decisiones en España, me doy cuenta que El Pilar es el que tenía mayor concentración de poder; en su imponente edificio de estilo gótico, que parece una iglesia, vi que en los pasillos están todas las fotos de las distintas promociones y hay muchas caras conocidas”.

“En sus aulas y en su patio se tejieron redes de amistad desde la infancia que hoy cruzan en la toma de decisiones de lo público y lo privado.”

La “elite bienpensante”

Con más de un siglo de existencia –lo cumplió en 2007– la educación en El Pilar tiene profundas raíces religiosas, con un alto nivel educativo, cuya primaria se gestiona como un “colegio concertado” que recibe subvenciones gubernamentales pese a ser colegio privado y cobrar colegiaturas. Hasta 1980 fue exclusivamente para hombres.

Uno de sus antiguos alumnos es Juan Miguel Villar Mir, presidente del Grupo Villar Mir y del Grupo OHL, un viejo conocido de México –por ser el constructor consentido del presidente Enrique Peña Nieto–, quien definió en una entrevista para la revista del colegio que el perfil de sus exitosos egresados se debe a que tienen esa “levadura pilarista”: compañerismo y disciplina.

En esa entrevista, al conde de Villar Mir “le preguntan qué diferencia a la saga pilarista del resto de los mortales”, a lo que el viejo cargo franquista y hoy exitoso constructor responde: “Somos ciudadanos de verdad”.

Belmonte acota que esa llamativa respuesta “tiene un punto de vista muy católico, es una expresión muy religiosa que separa a los que somos ciudadanos de verdad, los bien pensantes como yo, practicante, y el resto que son pecadores y fracasados”.

Sin embargo la periodista también recoge testimonios de exalumnos que no tuvieron buena experiencia en El Pilar; en la época del dictador Franco prevalecía la educación basada en la doctrina del nacional-catolicismo, muy machista y “que se ensañaba con lo diferente”.

Es el caso del escritor Luis Antonio Villena, quien evoca humillaciones e insultos dentro del colegio y relata que el expresidente José María Aznar se le acercó en una comida para “coleguear” sobre su infancia común en el colegio, lo cual lo horrorizó: “Aquello me pareció muy típico. Era volver a la idea de que los antiguos alumnos formamos una hermandad y yo, desde que me fui del colegio, ni he sabido nada ni lo quiero saber”.

La entrevistada sostiene que el colegio tuvo una educación apegada al nacional-catolicismo, aunque con un corte mucho más evolucionado.

–Este colegio pasó con una cierta naturalidad de la dictadura a la monarquía, según se desprende de su investigación –se le señala.

–Sí, fue un paso muy terso, pero además los antiguos alumnos se han adaptado de una manera muy natural, porque entre los egresados hay muchos que fueron altos cargos franquistas, como Villar Mir o Juan Abelló, que luego se convirtieron en los superempresarios durante la democracia y que siguen teniendo sus cuotas de poder.

Y la mejor muestra de ese paso terso de la dictadura a la transición lo representa el propio colegio El Pilar.

Sostiene en su libro que esta escuela tuvo un peso importante en actos de homenaje al régimen franquista, porque “El Pilar siempre ha estado cerca de los que dominan”.

Uno de esos homenajes es citado en el libro:

“El 13 de junio de 1943 el colegio acogió un gran acto de homenaje a los caídos, pero del bando ganador. Presidía la ceremonia Agustín Muñoz Grandes, uno de los hombres fuertes entre los militares franquistas, llegado sólo hacía unos meses de luchar en Stalingrado junto al ejército alemán. Estaba al mando de la División Azul, las tropas de voluntarios españoles enviadas a colaborar con Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Gracias a su apoyo a la causa, Muñoz Grandes es uno de los pocos españoles que fue condecorado por el propio führer con la Cruz de Caballero con Hojas de Roble de la Cruz de Hierro, máximo símbolo nazi. Entre los alumnos en esa ceremonia estaba Antonio Muñoz-Grandes Galilea, hijo del homenajeado”.

También fue alumno Agustín de Foxa, amigo de José Antonio Primo de Rivera, fundador del partido fascista la Falange Española de las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista) y promotor del himno de dicho partido, “Cara al sol”. De Foxa, escritor y diplomático, en sus años de colegio fue autor de unos sentidos versos para su compañero de clase Carlos de Borbón y Orleans, tío de Juan Carlos I.

También pilaristas fueron Alberto Ullastres, ministro de Comercio de Franco, los hijos de Luis Carrero Blanco (presidente de España en la etapa final de la dictadura) y José Antonio Vaca de Osma, gobernador civil de Ávila y jefe provincial de Falange.

Redes VIP

Belmonte considera que el éxito en las carreras de “tanto VIP en un solo patio”, es la confluencia de que el colegio crea y aglutina a esos personajes, con una “educación excelente encaminada al éxito profesional (que) puede ayudar a forjar altos cargos. Sin olvidar que la lista de contactos establecidos en el colegio puede allanar el camino a muchos de esos pilaristas a lo largo de su vida. ‘Si el chiquillo no se hace ministro, que al menos vaya a clase con uno que lo vaya a ser, a ver si eso le ayuda a pegar el empujón’”, apunta

Por ello “Rafael Arias-Salgado (ministro con los presidentes Adolfo Suárez, Adolfo Calvo Sotelo y José María Aznar) compartió promoción con Guillermo de la Dehesa (vicepresidente del Banco Santander), Jaime Lamo de Espinosa (marqués, barón y exministro), Juan Abelló (empresario y cazador), Javier Rupérez (diplomático y político) y Rodrigo Uría (abogado). Durante sus años de “pantalón corto en el colegio se cruzaban en el patio con los jóvenes hermanos Solana, Rubalcaba, (el escritor) Fernando Savater y Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exgobernador del Banco de España.

“Forman parte de la ‘élite bienpensante’ del siglo XX, educados tras los muros de piedra del prestigioso colegio situado en la calle Castelló del madrileño barrio de Salamanca”, apunta, según la descripción que hizo Juan Luis Cebrián (Prisa y El País) de esa generación, “que los conoce bien porque él es uno de ellos”.

En otra promoción estuvo el expresidente Aznar, quien a su llegada a la Moncloa en 1996 nombró a un compañero de pupitre, Juan Villalonga, director de Telefónica, de 1996 a 2000. Este último después se casó con Adriana Abascal, viuda de Emilio El Tigre Azcárraga, presidente de Televisa.

“En los salones y patios de El Pilar, en la promoción de 1968 había un joven atleta, Alfredo Pérez Rubalcaba”, que fue delegado de clase, y con el tiempo un reputado político, primero como ministro de Educación y Ciencia y luego ministro de la Presidencia del gobierno de Felipe González. En 2006, en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, fue ministro del Interior, vicepresidente primero y portavoz del gobierno de 2010 hasta el fin de esa administración, en diciembre de 2011. De 2012 a julio de 2014 fue secretario general del PSOE y líder de la oposición.

En su época escolar su mejor amigo era “Jaime Lissavetzky –presidente del Consejo Superior de Deporte durante siete años y candidato derrotado del PSOE a las municipales madrileñas de 2011”, sostiene en su libro.

Y añade: “Les llamaban ‘los ángeles’. Ambos formaron parte de la generación del 68 junto al poeta Luis Antonio de Villena y el político Mikel Buesa (del partido de ultraderecha Vox)”.

Belmonte destaca que años antes habían pasado por este colegio “dos hermanos, los Solana, que acabarían jugando sendos papeles fundamentales, y casi simultáneos, en la historia del socialismo español. Ambos arrancaron su carrera política como diputados en las primeras elecciones, las de 1977. Con Felipe (González) en el poder, su ascenso se empinó: Javier ocupó la casilla del Ministerio de Cultura, y Luis, la de la presidencia de Telefónica”.

“En 1988, Javier saltó a la de Educación y Ciencia y, un año después, Luis ocupó la de la dirección general de RTVE, en la que se mantuvo hasta 1990, cuando eligió continuar jugando su partida en la empresa privada. Mientras tanto, Javier pasaba a Exteriores y a la Secretaría General de la OTAN, la misma organización de la que el PSOE nos prometió sacar en la campaña electoral del 82”.

Bajo la dirección de Javier Solana la Alianza Atlántica emprendió los bombardeos en la guerra de Kosovo contra objetivos militares y civiles de Yugoslavia, con el argumento que eran para evitar la “limpieza étnica”. Después, de 1999 a 2009, fue secretario general del Consejo de Europa, fungió como Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y la Seguridad Común de la Unión Europea y también como comandante en jefe de la Eurofor, el Estado Mayor para misiones humanitarias y de paz.

Su hermano Luis preside desde 2013 “una aceleradora de startups de Telefónica, Wayra. Y Javier Solana es patrono del Museo del Prado. Ambos se han reconvertido, además, en columnistas de solera”.

El PP también se nutrió de pilaristas “como Pío García Escudero, presidente del Senado desde 2011 y conde de Badarán”, y Luis Peral, senador y exconsejero de la Comunidad de Madrid.

Aunque con menos caché que el colegio original, la congregación abrió otro colegio llamado Santa María del Pilar, en el barrio del Niño Jesús de Madrid, de donde egresaron dos de los ministros del presidente Mariano Rajoy: José Ignacio Wert (Educación y Cultura) y Luis de Guindos (de Economía y Competitividad, exrepresentante en España de Lehman Brothers).

La revista de esta escuela, Soy Pilarista, fue dirigida por Cebrián y antes por Luis María Anson, quien presidió la agencia EFE, dirigió el diario ABC, fundó el periódico La Razón y es miembro de la Real Academia Española.

Otro egresado vinculado con la prensa y forjado en El Pilar es Juan Ignacio Luca de Tena, hijo del fundador de ABC, y fue primer presidente de la asociación de exalumnos del colegio. Torcuato, su hijo, siguió la tradición familiar: fue al Pilar, dirigió ABC y heredó el marquesado.

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