Cambio en Radio UNAM

La emisora universitaria cambió de director el 22 de abril. Salió Fernando Chamizo, tras siete años al frente de Radio UNAM. A unos meses de que el actual rector, Narro Robles, deje su cargo, el movimiento es poco explicable.

Lo sucede Fernando Escalante Sobrino, quien ha sido director de la estación por dos ocasiones, de 1991 a 1993 y de 2000 a 2004. Ésta es su tercera vez, constituye un caso único. Solamente otro director tuvo dos nombramientos para presidir la emisora, con menos de un año de intermedio: Fernando Curiel. La encabezó de 1973 a 1977 y de 1978 a 1980. Entre los dos períodos se nombró a Abelardo Villegas.

En sus dos administraciones anteriores, Escalante, exdirector de la radio de la Universidad Veracruzana, habló de mejorar la emisora a su cargo. Propuso formar un consejo con figuras de la academia. No se dieron a conocer los logros de éste. En el segundo período señaló que la radio universitaria se encontraba “en estado de coma, en terapia intensiva”, de donde había que sacarla. Tampoco se supo si la emisora emergió de tal letargo. Pese a cambios en los contenidos, instalaciones, equipo, la radio sigue sin conseguir a un público fiel. Los jóvenes estudiantes tienen una oferta que hace 40 años no existía.

A Fernando Chamizo le tocó celebrar el 75 aniversario. El apoyo de rectoría fue notable. Prosperaron las iniciativas para convertir la Sala Julián Carrillo en un foro de música, de danza, de teatro y de cine. Además de un espacio en donde se transmitían en vivo los conciertos y eventos especiales. Según se desprende de los informes publicados, se intensificó la digitalización de materiales con voz y pensamientos de personajes del arte y la ciencia, mediante el acuerdo con la Fonoteca Nacional.

Debido a las novedades traídas por la digitalización, Chamizo propuso separar los contenidos programáticos en AM para los adultos conservadores, FM para quienes buscan algo contemporáneo, y radio en internet para los muy jóvenes que ya nacieron en la época de dispositivos móviles.

Entre los convocados a la emisora estuvieron Jis y Trino, los caricaturistas. Realizaban un programa matutino crítico, divertido, fresco, hilarante. La ficción, ausente hoy de casi todas las frecuencias públicas, reapareció con la radionovela Cuando vuelvas del olvido. O los relatos de Pájaros en el alambre. Durante muchos años, el sinónimo de Radio UNAM en el aspecto musical eran las piezas clásicas de todos los tiempos. Eso tuvo una leve variación, un deslizamiento hacia música contemporánea que pudiera interesar también a las nuevas generaciones con Bastidor acústico.

Muchos son los obstáculos que evitan que Radio UNAM evolucione. En el interior hay cotos de poder, de escuelas y facultades llegan exigencias para utilizar la frecuencia sin respetar los lineamientos establecidos. Oídos atentos se aprestan a dictar censura cada vez que la libertad se impone. Alrededor de los años ochenta, la relación de los directivos con el sindicato se volvió ríspida. Escaso presupuesto, inexistencia de puestos de trabajo clasificados y bien remunerados llevó a constantes choques entre los de base y los de confianza.

Y, como en todos los medios públicos, hay que batirse diariamente para no ver atropellada la autonomía editorial.

Comentarios