Grupo de choque arremete contra docentes en Tlapa

CHILPANCINGO, Gro., (apro).- Integrantes del magisterio disidente que exigen justicia por el caso Ayotzinapa y promueven el boicot electoral, se enfrentaron a pedradas con policías estatales sobre la carretera que conecta la ciudad de Tlapa con el estado de Puebla, dejando un saldo de una veintena de manifestantes lesionados.

Por su parte, los profesores retuvieron a un policía municipal y dos empleados de la junta del distrito 5 del Instituto Nacional Electoral (INE); a golpes replegaron a los uniformados del puente de Atlamajac, y luego marcharon hacia el centro de aeste lugar considerado como “el corazón de la Montaña guerrerense”.

En respuesta, los policías estatales se reagruparon y apoyados por un grupo de choque conformado por simpatizantes del PRI, PT y Partido de los Pobres volvieron a arremeter contra de los cetegistas.

En este nuevo enfrentamiento, los policías detuvieron al líder del magisterio en Tlapa, Juan Tenorio y dos cetegistas; los tres fueron golpeados brutalmente, narraron testigos consultados por Apro.

Por la noche, el policía y los funcionarios electorales retenidos por el movimiento social fueron intercambiados por los profesores detenidos.

En Chilpancingo, padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa marcharon junto a miembros de la CETEG sobre la autopista del Sol y se manifestaron pacíficamente frente a la sede del distrito 7 del INE, ubicada al sur de la capital.

El edificio electoral prácticamente fue blindado por militares y policías estatales, quienes formaron una barrera de escudos y toletes para impedir el paso de los manifestantes.

De manera paralela, otro grupo de cetegistas bloqueó las calles del primer cuadro de la ciudad y quemaron propaganda electoral sobre la calle Juan N. Álvarez; más tarde, policías estatales dispersaron la protesta lanzando gas lacrimógeno.

Mientras que en Tixtla, normalistas de Ayotzinapa realizaron una acción informativa sobre la carretera que conecta con el municipio de Chilapa, donde dieron a conocer los motivos por los que están en contra de los comicios de este domingo, calificados como “narco-elección”, argumentando que sin justicia no hay democracia.

De esta forma se vivió un día más de “boicot electoral” impulsado por el movimiento social que exige justicia por el caso Ayotzinapa, donde se exhibió una jornada electoral blindada por el Ejército y la policía, hecho que fue anunciado desde hace cuatro días por el representante del INE en la entidad, David Delgado, quien calificó a los padres de los normalistas desparecidos como “una minoría chantajista”.

Los hechos más violentos se registraron en la ciudad de Tlapa, donde policías estatales actuaron en contubernio con pandillas auspiciadas por líderes partidistas para golpear a docentes que se oponen a los comicios.

El martes pasado, el gobernador Rogelio Ortega Martínez dijo públicamente que este grupo de choque partidista lo integraban “hombres valientes”, luego de que los pandilleros desalojaron a los docentes que mantenían tomado el ayuntamiento desde octubre.

Previamente, los profesores habían irrumpido durante la noche del lunes 1 en la sede del distrito 28 local, donde sustrajeron 116 mil boletas electorales destinadas para ocho municipios y las quemaron en el zócalo.

El clima de crispación social que se vive en Tlapa advierte más hechos de violencia en este lugar administrado por el alcalde con licencia del PT, Victoriano Wences Real, quien actualmente aspira a una diputación federal y puso a su esposa como candidata a la presidencia municipal.

Por su parte, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan emitió un comunicado esta tarde por los hechos violentos registrados en la ciudad de Tlapa y el blindaje policiaco-militar de la elección, donde consideró que esta situación refleja una “regresión autoritaria” y tiene como propósito “restringir y reprimir” las distintas expresiones de descontento ante el proceso electoral.

Al respecto, el organismo no gubernamental consideró que el contexto polarizado que se vive en la entidad es resultado de meses de falta de diálogo entre las autoridades y partidos políticos con la sociedad civil y movimientos sociales, quienes exigen rendición de cuentas y garantías para que los cambios derivados de las elecciones no sean meramente nominativos.

La polarización ante meses de conflicto social que no encontró canales de diálogo con los distintos niveles del Estado alcanzó un momento cúspide el día de hoy, cuando la policía estatal reprimió a integrantes del Movimiento Popular Guerrerense (MPG) y la CETEG en la ciudad de Tlapa, donde las autoridades permitieron y respaldaron la acción violenta de grupos de personas armadas vinculadas con distintos partidos políticos, que se enfrentaron contra los grupos sociales. Al momento se tiene registro de al menos dos personas gravemente heridas, una de ellas se encuentra hospitalizada.

Tlachinollan también condenó el cerco policiaco-militar a la Normal de Ayotzinapa, donde los estudiantes y padres de los normalistas desaparecidos son “víctimas del acoso y hostigamiento” de las fuerzas de seguridad, quienes mantienen retenes en las tres vías que conectan al plantel.

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