Enciclopedia Electrónica de la Filosofía Mexicana

Ante los embates contra el conocimiento durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón –supresión de la historia prehispánica y materias filosóficas–, un grupo de intelectuales formó el Observatorio Filosófico de México, que hoy lanza en la UAM la defensa del pensamiento con la creación de una enciclopedia virtual. La filosofía, asientan, “es un saber ‘inquieto’ que posibilita al sujeto no reducirse a lo que se le impone”, por lo cual enfrenta con valores la violencia y la corrupción.

Gabriel Vargas Lozano, fundador y director del Centro de Documentación en Filosofía Latinoamericana e Ibérica (Cefilibe), adscrito al Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa (UAM-I), alza la voz al destacar tajante que “la filosofía sirve para explicarnos la realidad y adoptar un compromiso con ella”.

También codirector de la revista Dialéctica de la Benemérita  Universidad Autónoma de Puebla, y miembro del Comité Directivo de la Federación Internacional de Sociedades de Filosofía  (FISP), advierte:

“La filosofía nos permite construir a ciudadanos racionales y democráticos. Sólo el que no conoce la historia de nuestra disciplina, o el que conociéndola no desea que los ciudadanos sean más libres y racionales, son los que se hacen la pregunta ‘Y la filosofía, ¿para qué?’”

Ante la nula difusión de la filosofía mexicana, como el especialista  lo ha denunciado varias veces, el Cefilibe, que conmemora 20 años, crea en internet la Enciclopedia Electrónica de la Filosofía Mexicana.

Sobre el novedoso proyecto que preside, Vargas Lozano explica:

“Ya era necesario contar con un instrumento moderno para dar a conocer a nuestros filósofos y filósofas que han existido y existen. Además, no había un lugar en donde pudiera consultarse quiénes son nuestros pensadores y pensadoras.”

Coincide Eduardo Sarmiento, coordinador de la Enciclopedia:

“Es cierto que existen varios sitios, páginas  web, blogs de filósofos, pero un lugar en la red destinado a nuestra inmensa tradición filosófica, donde cualquier persona pueda acceder a obras, corrientes, tradiciones, textos, documentos, videos, y en el que se exponga el panorama general del devenir de la filosofía mexicana, no lo teníamos.”

La Enciclopedia, destaca a su vez César de Rosas Ramírez, integrado a la investigación y al Comité de Redacción de la página, “se encuentra en sintonía con el movimiento en defensa y por la reivindicación de la filosofía en la educación mexicana, dada la embestida del gobierno de Felipe Calderón contra las materias eliminadas de la Educación Media Superior.

Precisamente el libro de Vargas Filosofía ¿para qué?, editado por la UAM Iztapalapa, así como la Enciclopedia, son resultado de la lucha emprendida a través del Observatorio Filosófico de México. Sintetiza a este semanario:

“Desde Sócrates hasta nuestros días los filósofos han propuesto teorías de la justicia como alternativa a las sociedades en que vivían. También han propuesto utopías como crítica indirecta a la realidad o como una estrella polar que nos guía hacia lo mejor según ha dicho Ernst Bloch. La filosofía ha integrado a las respuestas interdisciplinarias que se han ofrecido frente a un estado de cosas: ejemplos, el liberalismo o el socialismo. La filosofía tiene una disciplina, la ética, mediante la cual se pueden examinar problemas prácticos como la clonación, la muerte asistida, el aborto, etcétera.

“Sus relaciones con la política, por ejemplo… hay una serie de actitudes éticas como la de los padres de Ayotzinapa que indudablemente choca con la política oficial; hay una lucha ética a favor de los emigrantes o hay una lucha sin ética como las de algunos partidos políticos y dirigentes, en fin. Hoy es fundamental la bio-ética, que nos permite analizar los temas relacionados con la genética o el medio ambiente. La filosofía de la cultura examina su conformación en nuestros países. La filosofía política nos permite estudiar los problemas de la legitimación, la ideología, los derechos humanos, la democracia y otros.”

La página

La Enciclopedia Electrónica de la Filosofía Mexicana está dividida en ocho apartados, bloques o secciones, explican los profesores De Rosas Ramírez, de la UNAM,  y Sarmiento (UAM-Iztapalapa):

“La Enciclopedia se ha intentado estructurar de la manera más sencilla posible, pero al mismo tiempo con un contenido complejo y variado. La idea es que, mediante textos, imágenes, cronologías, videos, en fin, pueda llegar a especialistas en los temas y al público en general al mismo tiempo.”

El proyecto se concentró en la filosofía hecha en México en el periodo que va de finales del siglo XIX a los principios del XXI.

Los tres académicos precisan que “no habrá omisión alguna por pertenecer a alguna corriente filosófica ni por criterios que pretendan medir su importancia”, y es interactiva y dinámica porque ofrece referencias cruzadas en el interior y referencias externas que remitirán a otros sitios de la web.

“Se trata de una propuesta electrónica que incorporará las últimas novedades tecnológicas y que constituirá un instrumento para dar a conocer  nuestra filosofía en el ámbito mundial”, expone Sarmiento.

Al entrar a la página, en Inicio, se presenta una introducción breve de los objetivos y razones que dan cuenta de ella. Sigue Autores, donde se aprecian tres listas: “filósofos mexicanos”, “otros pensadores mexicanos” (aquí van los intelectuales que no son filósofos, como Alfonso Reyes y Miguel León Portilla), y “filosos extranjeros”, estos últimos son los que han radicado un tiempo en el país. De cada pensador se hace un estudio sobre su vida y obra.

En Disciplinas se desglosa con detalle y rigor el desarrollo de disciplinas (ética, lógica) en diferentes momentos y bajo la óptica de diferentes filósofos. Luego está Corrientes, donde se encuentran artículos escritos por investigadores y especialistas de las diferentes corrientes filosóficas que se han desarrollado en México, como el positivismo, el marxismo, etcétera. También se pueden consultar textos sobre los grupos que han aparecido en nuestro país, como el Grupo Hiperión o el Ateneo de la Juventud.

Documentos se compone por escritos fundamentales para la filosofía mexicana, “que han posibilitado la creación de instituciones, que han marcado el rumbo al quehacer filosófico o bien que son significativos para la comprensión de un autor”, por ejemplo la Oración cívica pronunciada por Gabino Barrera en 1867 o la Declaración de Morelia en torno a la filosofía de la liberación de 1975.

En Inventario se efectúa una radiografía de esas corrientes, los nombres y las instituciones que forjaron la cultura política, educativa y filosófica del país. La Cronología posibilita situar en diferentes momentos dónde la cultura, la historia y un tiempo específico enmarcan la producción filosófica para así tener una idea general y progresiva de las orientaciones o tendencias en las publicaciones.

Por último está Audiovisual, donde se exhiben videos de congresos, conferencias y eventos de la filosofía mexicana, como el Día Mundial de la Filosofía. También hay material realizado por miembros del Cefilibe, como el video titulado In memoriamz: Adolfo Sánchez Vázquez.

De Rosas Ramírez adelanta que para la Enciclopedia se comenzará una segunda fase de investigación en la que se irá expandiendo su contenido poco a poco hacia los siglos anteriores, hasta llegar a la época prehispánica.

Vargas Lozano especifica que todos los artículos están escritos por especialistas que han contribuido “de manera generosa al proyecto”.

Agradece al presidente de El Colegio de México, Javier García Diego por permitirles, por ejemplo, poner su semblanza sobre Eugenio Imaz, y a Carmen Rovira, quien les admitió extraer algunos artículos de sus obras sobre filósofos de los siglos XIX y XX, en fin.

“Esta es una obra para todo interesado, realizada por destacados miembros de la comunidad filosóficas mexicana”, dice.

–¿Qué filósofos mexicanos están aportando nuevos estudios sobre esta área? –se le cuestiona.

–Los que hace poco tiempo murieron, Leopoldo Zea, Luis Villoro y Adolfo Sánchez Vázquez, se siguen leyendo y son muy actuales. También destaca la obra filosófica de Enrique González Rojo, Carmen Rovira, Bolívar Echeverría, Juliana González, Francisco Piñón, Mauricio Beuchot, Paulette Dieterlen, Néstor García Canclini, María Rosa Palazón y Jaime Labastida, actual director de la Academia Mexicana de la Lengua, quien nos ha dado su apoyo, entre muchos más. Añadiría que hay una generación más joven que ya ha hecho obras importantes sobre los derechos humanos, la bio-ética, la violencia, la discriminación, la democracia, la ética, la filosofía política, la filosofía de la ciencia y otras disciplinas.

La situación actual

Expresidente de la Asociación Filosófica de México y fundador del Observatorio Filosófico de México, Vargas Lozano habla del momento que enfrenta la filosofía mexicana:

“Si tomamos como referencia el Primer Coloquio Nacional de Filosofía que se celebró en 1975 en Morelia, podemos decir que ha habido un crecimiento muy grande en sus aspectos cuantitativos y cualitativos. Lo que ocurre es que su producción no es conocida porque hace falta una estrategia de difusión en donde concurran tanto los filósofos como las universidades y el gobierno a través de las instituciones culturales.

“He denunciado, cuantas veces me han dado la oportunidad, a las secretarías de Cultura empezando por la del Distrito Federal y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, que no le dan a la filosofía mexicana el espacio que se merece. ¿Por qué? No lo sé. Habría que preguntárselos.”

Por su parte, Sarmiento glosa que existe una buena cantidad de recintos académicos dedicados al cultivo de la filosofía que día a día germinan ensayos, artículos y obras que dan cuenta de los resultados de las investigaciones. Más aún, los congresos, los seminarios, talleres, grupos de trabajo y revistas especializadas que permiten medir el quehacer filosófico. Sin embargo, delata preocupado, “es un hecho innegable que la filosofía no influye en la sociedad mexicana pues no es considerada una actividad esencial para el hombre sino una actividad decorativa y hasta prescindible, prueba de ello fueron las intenciones de suprimir la enseñanza de la filosofía en la Educación Media Superior”.

Ofrece un panorama más oscuro:

“La filosofía está ausente del imaginario colectivo social. Esa ausencia se debe, entre otras cosas, al encierro que padece en los recintos académicos. En esta misma línea hay que tener en cuenta la orientación de los gobiernos neoliberales que no muestran interés alguno por la filosofía y las humanidades.

“La filosofía, al tener un carácter crítico, racional y emancipador, se convierte en una actividad ‘incomoda’ para los intereses de quienes imponen una lógica del mercado basada en la ganancia, poco esfuerzo y enajenación de los sujetos. Sí, porque la filosofía posibilita que los sujetos piensen más allá de lo que se les imponen como ‘normalidad’. Por ejemplo, hoy día vemos que la violencia se ha normalizado por la propagación del crimen organizado y la corrupción en todas las estructuras de gobierno; la filosofía, como un saber crítico de lo existente, de lo real, si bien no resuelve por sí misma esos fenómenos, posibilita a los sujetos parámetros no sólo para evaluar sino para pensar en otras formas de vida y relación humana.”

Rememora para aclarar:

“La filosofía, desde los tiempos de Platón y Aristóteles, hasta Locke, Stuart Mill, Comte, Kant, Hegel o Marx, sin olvidar a los nuestros como Bartolomé de las Casas, ha luchado contra el poder despótico, la ignorancia y la enajenación humanas. Es un saber ‘inquieto’ que cuestiona lo existente y al hacerlo posibilita al sujeto no reducirse a lo que se le impone.

“No es posible seguir aceptando esa distancia con la sociedad y que sólo se reproduzca en los muros universitarios. Y no es posible, precisamente, porque la filosofía tiene mucho que aportar desde el punto de vista de la ética, la crítica y la cultura. Porque la filosofía, además, tiene que ser el semillero de ideas para descifrar, explicar e incluso ayudar a destrabar ciertos fenómenos sociales como la violencia y la miseria imperantes en la sociedad actual. La filosofía no puede ser reducida a un saber de expertos, sino que debe dar frutos que sean recogidos por ciudadanos y gobernantes.”

Para De Rosas Ramírez, la filosofía y en general las humanidades se encuentran en un momento crítico a nivel mundial:

“El caso de México es un ejemplo que refleja una tendencia internacional. Se intentó hacer a un lado las disciplinas humanísticas en la educación para dar mayor énfasis a los conocimientos técnicos requeridos por las empresas. ¡Esto es un problema serio!, se reduce el significado de lo que tradicionalmente entendemos por educación, que es un conjunto de conocimientos para la formación de los estudiantes para ejercer alguna función laboral, pero que además los dota de ciertos valores y las estructuras básicas para vivir en sociedad. En pocas palabras, prepara a los estudiantes para convertirse en seres humanos integrales. Nosotros creemos firmemente que la filosofía y las humanidades deben tener un lugar importante en los planes de estudio, y hay que defender y fomentar su enseñanza en cualquier nivel educativo.

“Afortunadamente, gracias al apoyo de la comunidad filosófica y de muchas personas afines a la filosofía, el Observatorio Filosófico de México ha logrado que las autoridades restablezcan en el nivel medio superior la enseñanza de las disciplinas filosóficas, aunque falta aún mucho por hacer.”

Se le inquiere por su parte a Vargas Lozano:

–¿Qué puede aportar una página de filosofía en este momento en el que México padece violencia y violaciones a los derechos humanos, como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa?

–Hechos como el de Iguala implican problemas éticos, políticos, antropológicos, sociales, históricos, y aunque algunos libros tratan problemas relativamente ajenos, en realidad ayudan para la comprensión de esta situación. Sólo mencionaría que Sánchez Vázquez en su libro Filosofía de la praxis aborda en todos sus ángulos el tema de la violencia, y también publicó un libro que resultó de un coloquio interdisciplinario titulado Alrededor de la violencia y que el Fondo de Cultura Económica no ha vuelto a editar. Jorge Martínez Contreras y otros autores publicaron en la UAM-Iztapalapa y Siglo XXI un libro colectivo sobre la violencia y recientemente el historiador Carlos Illades y la filósofa Teresa Santiago editaron un volumen escalofriante sobre el mismo tema titulado Estado de guerra. De la Guerra sucia a la guerra del narcotráfico, de Ediciones Era. Lo curioso es que no tienen la difusión que merecen.

En tanto, Sarmiento propone:

“Haríamos bien en atribuir a la educación académica filosofía tradicional así como la que se genera desde lo público, filosofía aplicada, un papel fundamental para la constitución de una racionalidad crítica que acompañe a las personas y grupos en la clarificación de ese proceso.

“Imaginemos cómo sería el ciudadano promedio si tuviera una conciencia crítica, producto de una sólida educación, que interactuara en la red con valores y principios firmes. Tendríamos así no un consumidor de chatarra sino un generador de contenidos que logren traspasar la línea de la banalidad y el consumismo; no un ciudadano satisfecho con lo que le imponen sino un sujeto creativo y activo; no un ciudadano que perpetúa con su silencio la manipulación sino alguien que expresa amplia y críticamente su pensar.”

Y al final enfatiza en el problema de la educación:

“Para resolver las atrocidades que vivimos a diario, como la desaparición de los 43 estudiantes, feminicidios, desapariciones forzadas, en fin, se requiere de un largo e interminable proceso de formación y educación: una educación enraizada en los valores de la cultura, la ética y el humanismo; fincada en los más altos y dignos principios: libertad, igualdad, democracia, solidaridad, etcétera. Ayuda a las personas y grupos en la conformación de una conciencia crítica, plural y autónoma con la que se puede afrontar y responder a esos grandes problemas. Creo que la Enciclopedia, al mostrar el valor de nuestra tradición filosófica y cómo la filosofía ha dado y sigue dando respuestas a los problemas de la humanidad y en nuestra sociedad en particular, es una magnífica oportunidad para lo anterior.”

Y aunque irá aumentando su caudal, la Enciclopedia Electrónica de la Filosofía Mexicana puede consultarse en internet escribiendo su nombre completo.   

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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